Crónica | El vallenato, una lucha diaria por su esencia

Rubén Darío Hoyos

Por Rubén Darío Hoyos.

Un contundente mensaje encaminado a conservar el vallenato tradicional acaban de enviar los miembros del jurado de la versión número 50 del Festival de la leyenda vallenata al elegir como nuevo “rey de reyes” por 10 años a Álvaro López Carrillo perteneciente a la llamada dinastía de los López en el municipio de La Paz, quienes  han trabajado siempre por conservar esa riqueza histórica y cultural que está encaminada a perpetuar la tradición vallenata en su  esencia.

El presidente de la Fundación que organiza el festival, Rodolfo Molina Araujo así lo notificó al señalar que se trata de defender y cultivar el verdadero género vallenato debido a que se ha presentado el natural cambio generacional y surgen nuevas figuras con nuevas ideas.

Alvaro López disputó la final con otros grandes, Christian Camilo Peña, Almes Granados y Wilmar Mendoza Zuleta, este último hijo de Nicolás “Colacho” Mendoza y en la tarima mostró siempre “notas vallenatas castizas”

El Rey de Reyes de esta ocasión es hijo del quinto rey vallenato, Miguel López Gutiérrez, y fue Rey Aficionado en los años 1976 y 1979.

Si bien es cierto que existe preocupación en el Cesár y La Guajira por conservar esa herencia musical, también hay voces como la del compositor e investigador, Gustavo Gutiérrez, quien piensa que se trata de cambios normales propios de la misma evolución y sería imposible que se detuviera en el tiempo. “El vallenato puro lo inspiraron nuestros abuelos en sentimientos de amor, de tristeza, de alegrías y cada uno de ellos las transmitían en sus versos, pero eran personas sencillas, campesinos, vaqueros que andaban de un lugar a otro, dice Gutiérrez”.

Gustavo Gutiérrez es considerado uno de los creadores del “vallenato lírico” por su estilo de composición romántico, filosófico y poético”.

En desarrollo del 50 festival de la leyenda vallenata que terminó en Valledupar, asistimos a un encuentro de compositores de la región para analizar éste y otros temas y se escucharon voces con diferentes opiniones. Tomás Darío Gutiérrez, profesor universitario, investigador cultural y compositor se mostró tranquilo ante los vientos de cambios en la estructura del vallenato tradicional y afirmó que nada pasará porque este va de generación en generación y será difícil un cambio que lo aparte de su esencia natural.

Tomás Darío Gutiérrez es escritor, poeta y compositor de reconocida prestancia en el folclor vallenato.

En una magistral intervención nos llevó por los orígenes y repercusiones de la leyenda vallenata y recordó que el acordeón entró a nuestro país 200 años después de conocerse el vallenato y que se ha descubierto que los primeros juglares componían versos que cantaban a los soldados del libertador Simón Bolívar.

Entretanto Sergio Moya Molina, gran compositor e intérprete de todos los tiempos afirma que lo que está pasando es que “las mentes y todo el mundo se ha comercializado, el comercio no deja a la gente pensar en folclor, originalidad y pureza”. “Están pensando solo en el dinero, en llenarse los bolsillos con cualquiera cosa que produzca plata” afirmó.

Sergio Moya Molina (Camisa a cuadros) es el compositor de La celosa’ y de más de doscientas canciones.

Everardo Armenta Alonso, compositor,  ganador de la canción inédita 2016  dijo que mientras los jóvenes que vienen surgiendo en la composición e interpretación participen todos los años en el festival como lo vienen haciendo, el vallenato se conservará como ha pasado a través de los tiempos, y celebró que en el presente año se presentaron al festival 66 acordeoneros en categoría aficionados, 49 juveniles y 62 infantiles, además de los 23 en categoría profesional “rey de reyes”. Al referirse al reggaetón, dijo que “Todo ese tipo de expresiones modernas tal vez encuentren un público que las reclama y las hace suyas, igualmente el vallenato puede evolucionar y modernizarse sin perder la raíz.”

En Valledupar todos los esfuerzos se encaminan por una misma vía, defender la esencia y la raíz de la música vallenata, de hecho sus dirigentes se han preocupado por trabajar en ello y la propia ciudad está llena de monumentos en las glorietas, en los parques, en las avenidas y la imponente “sirena vallenata” que invita al visitante a bañarse en las frías aguas del rio Guatapuri;  y a visitar Patillal, cuna de grandes compositores: Rafael Escalona, Fredy Molina, Tobías Enrique Pumarejo, Octavio Daza, José Alfonso Maestre, Chema Guerra, Julio García y José Hernández Maestre.

Monumento al pedazo de acordeón en Valledupar. 

Vimos en sus calles el tradicional desfile de Jeeps Willys parranderos, evocando la costumbre de personajes como  Darío y el turco Pavajeau, Rafael Escalona, Hernando y Jaime Molina con un conjunto típico vallenato en la parte trasera del vehículo. También presenciamos los 108 grupos en el tradicional desfile de piloneras que al son del guache, la tambora, el clarinete y el repicador engalanaron las avenidas con sus versos:

A quién se le canta aquí,

 A quien se le dan las gracias,

 A los que vienen de afuera o a los dueños de la casa”.

Por todo esto creemos que en Valledupar habrá música para mucho rato, así los dejaron para la posteridad sus primeros verseadores como “el Compae chipuco” y Francisco “El Hombre” que recorrieron esas tierras inspirados en la naturaleza, los amores, tristezas y alegrías, y que tres grandes, Consuelo Araujo Noguera, Rafael Escalona y Alfonso López Michelsen consolidaron con la brillante idea del Festival de la Leyenda vallenata.

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