Trabajo infantil, un flagelo que persiste en Montelíbano

Trabajo infantil, un flagelo que persiste en Montelíbano

Montelíbano. Los controles y las estrategias de intervención que buscan erradicar el flagelo del trabajo infantil parecen no estar funcionando en Córdoba, pues el fenómeno sigue siendo uno de los más preocupantes en el departamento.

En Colombia, según cifras del Ministerio de Trabajo, hay 796 mil niños que en vez de estar en un salón de clase van a las calles a trabajar.

El reporte es del año pasado, el cual indica que hubo una reducción del 7,3 % frente al 2016 (869 mil), es decir, 73 mil casos menos; sin embargo, la cifra sigue preocupando a entidades que velan por los derechos de los menores de edad, al Ministerio del Trabajo y al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), pues reconocen que es un fenómeno fuerte en la sociedad, que debe ser enfrentado.

De acuerdo con cifras reveladas hace dos años por el Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, Córdoba concentra la mayor tasa de trabajo infantil en la región Caribe con 1.264 denuncias por explotación laboral de menores de edad.

Estos datos toman relevancia este martes, cuando se conmemora el día mundial contra el Trabajo Infantil, por lo que la ministra de Trabajo, Griselda Restrepo, en compañía de la directora del ICBF, Karen Abudinen, promoverán la campaña “Métele un gol al trabajo infantil”.

En 2016, el departamento de Córdoba tenía reportados 5.731 casos de niños y niñas que están trabajando. El Sistema de Información del Ministerio del Trabajo en Córdoba indica que el mayor número de casos se da en Montería. Entre los municipios del San Jorge donde es más frecuente esta situación figura Montelíbano.

En estas localidad del alto San Jorge es común encontrar menores vendiendo boletas, cuidando carros, lavando motos y en trabajos forzados como la minería de materiales de construcción, situación que crece silenciosamente con el paso de los días.

Problemática invisibilizada

Ximena Norato, directora de la Agencia Pandi –entidad que vela por los derechos de esta población– dice que el problema de “nuestra sociedad” es que se convirtió en normal el ver a un niño o una niña en una esquina vendiendo dulces o haciendo malabares en su semáforo, pero se ignora que esa persona está perdiendo sus derechos fundamentales como una vida digna, acceso a la educación, diversión y el normal desarrollo cognitivo y físico, pues está obligado a condiciones para las que no está preparado.

“No se valoran derechos como la recreación, el deporte, la educación, un ambiente sano, que están destinados para los niños y tampoco se piensa en que un niño en una esquina, solo, es presa fácil de los ladrones, pandillas, alucinógenos, entre otros”, agregó Norato.

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