Espiritualidad | No vea la vida como un ‘problema’

Espiritualidad | No vea la vida como un ‘problema’

La existencia de cada quien es la suma de continuas vivencias, las cuales son interpretadas de distintas maneras. Pero, en más de una ocasión, las personas les dan los rótulos de ‘problemas’ a situaciones que no lo son en realidad.

Muchos se quejan porque, según argumentan, “la vida está llena de problemas”.

Se quejan ‘de todo y por todo’. Se les ve decepcionados y frustrados, viven angustiados y hasta la más mínima dificultad los desvela.

Se la pasan ‘pre…ocupándose’. Dicho de otra forma, viven confundidos y estresados.

La preocupación de la que hablo es un estado de temor y de ‘inquietud ansiosa’ que, de alguna forma, hace que la gente que la padece se sumerja cada vez más en un ‘mar de dudas’.

Lo peor de ese tipo de comportamiento es que, así no lo queramos, esta gente nos contagia y arruina nuestro entorno. Al estar al lado de pesimistas, angustiados o amargados se termina contaminando parte de nuestra atmósfera.

Espero que no sea su caso, pero si es uno de ellos quiero decirle que no todos los problemas son tan importantes ni tan graves. Mucho menos debe arruinar su tranquilidad.

Es más, me atrevería a decir que más del 80% de las situaciones a las que usted rotula de ‘problemáticas’, ni siquiera lo son.

Es decir, puede ser que se tenga la fea costumbre de armar problemas donde no los hay.

Usted es el único que, por su ansiedad, arma una tormenta en un vaso de agua. ¡Por favor! No puede permitir que una situación determinada lo afecte tanto, por muy enredada que ella se vea.

Los problemas como tal no existen, ellos solo son situaciones. Eso que usted advierte como ‘problema’ es simplemente un bache en el camino, nada más.

Ojo: Esta no es una invitación a ser irresponsable. La cuestión no es ‘hacerse el de la vista gorda’ y deambular por la vida sacándoles el quite a sus obligaciones. El tema es que debe darle a cada cosa la atención requerida y tratar de solucionarla.

La verdad es que en esta vida hay dos clases de personas: las que siempre esperan lo peor de cualquier episodio y las que imaginan lo mejor y se contagian de lo positivo.

Todo esto es un asunto de actitud. Es decir, cada quien percibe la realidad a su modo y decide si se vuelve práctico o si se ‘enreda la pita’.

Obviamente es preferible ser una persona propositiva e interesarse en arreglar los asuntos con el mayor grado de agilidad posible.

Porque todas esas personas que se dedican a maldecir o a ‘rumiar’ alrededor de sus problemas jamás avanzan.

Ojo: No es la vida lo que la nos decepciona, es la forma como asumimos los problemas la que arruina nuestro día.

¿Cómo convertir entonces un problema en una oportunidad?

Lo mejor es comenzar por diferenciar las angustias de la realidad.

La gente que se preocupa por un problema no tiene presente que todas las cosas tienen una solución; y si no la tienen, hay que afrontar los temas con dignidad.

¿Sabe cuál es la noticia buena?

Cambiar la ‘actitud problemática’ no es nada del otro mundo. Para ello solo basta con dejar de nadar en el ‘mar’ de los pensamientos lúgubres o evitar sacar conclusiones negativas de todo lo que le pasa.

Después de ello, cada quien debe hacer lo que le corresponde.

Por: EUCLIDES KILÔ ARDILA

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