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Espiritualidad | Escapar de lo que nos ata para poder volar

Espiritualidad | Escapar de lo que nos ata para poder volar

Deberíamos entender que el desapego nos libera. Vale la pena dejar ir a quien le corresponda partir y abrirles las puertas a nuevas circunstancias.

Hay que asumir el suficiente valor para desprendernos de ciertas personas o de cosas que, por determinadas razones, ya han perdido vigencia en nuestra vida y hoy solo nos representan un lastre en nuestro crecimiento.

Así nos cueste dar tales pasos, a veces llegan esos momentos que nos exigen transformaciones o cambios sustanciales. Es preciso alejarnos de relaciones tóxicas, de cargos laborales tediosos, de hábitos que nos aminoran, en fin…

¿Si son situaciones negativas, por qué nos da miedo soltarlas? Porque solemos dejarnos llevar por la preocupación y la incertidumbre ante el curso que tomarían nuestras vidas sin ellas.

El desapego no es tan sencillo. Ese proceso exige mucha fuerza de voluntad, constancia y fortaleza para desprendernos.

A veces el tema debe ser tratado incluso como cuando se abordan esas adicciones que se deben superar.

Y eso pasa porque tenemos la errada costumbre de pensar que todo es para siempre.

En las cosas de nuestra vida, tanto en las personales como en las profesionales, nos quedamos en zonas de confort y nos negamos a volar por absurdos temores.

Señores: el mundo da vueltas y se debe dar un paso al costado y entender que algo o alguien debe partir y, de manera especial, hay que dejar ir lo que sea necesario que se aleje.

Y es que nos sujetamos a cosas que aceptamos en otras épocas, cuando tal vez existían mejores condiciones o atravesábamos por otras circunstancias. Sin embargo, esas mismas situaciones hoy se quedan cortas, se volvieron obsoletas y, peor aún, no nos permiten crecer.

Por esos apegos exageramos el valor de las cosas y de las personas y llegamos a pensar que no podremos vivir sin ellas.

Debemos emprender nuevos destinos.

Aceptar esa realidad, con todas sus posibles consecuencias, será la puerta de entrada para poder disfrutar de un nuevo período, tal vez más maravilloso y apasionado, lleno de alegres y preciosas manifestaciones que nos darán mucho color y sabor a nuestras vidas.

También es muy importante que jamás nos olvidemos de ser agradecidos con los compañeros, con los puestos de trabajo, con las relaciones y en general con aquellas personas que de una u otra nos ayudaron a lograr los reconocimientos y los éxitos que hemos tenido a lo largo de nuestra existencia.

Si no somos generosos con ellas, vamos a cerrar por mucho tiempo las puertas de la abundancia.

Es el momento de actuar con mucha comprensión y generosidad, porque si actuamos de esta manera la vida nos seguirá bendiciendo.

Ahora bien, ¡lo que deba pasar que ocurra!

A todos nos corresponde dedicarles todo el esfuerzo y toda la atención a nuevos retos y horizontes.

¿A qué viene este tema?

A que tal vez estemos en épocas de grandes cambios y debemos tener abundante fe en nosotros mismos para transformarnos.

Por último es de vital importancia, en cualquier nuevo proyecto, tener muy clara nuestra escala de valores.

Cuando se tiene claridad sobre qué es lo que queremos es más fácil definir qué es lo que debe hacerse en cada circunstancia y así aprendemos a soltarnos con más facilidad. ¡Les mando un abrazo!

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