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Espiritualidad | Cuando vamos del timbo al tambo

Espiritualidad | Cuando vamos del timbo al tambo

A sus 34 años un amigo me confiesa que siente que va a la deriva, casi ‘sin ton ni son’. Antes le daba igual ‘lunes que martes’ y no pasaba nada; pero dice que ahora no es así. ¡Él no se encuentra!

Es como si se hubiese despertado de un letargo; solo que a estas alturas no sabe cómo recomponer su existencia.

Él me pide un consejo y decidí aprovechar su solicitud para compartirla con él, con usted y con todos los lectores porque, de alguna forma, a todos alguna vez nos ha ocurrido algo similar.

¿Siente que va a la deriva? De entrada le sugiero que deje de buscar a la topa tolondra, pues todo lo que necesita para ser feliz está en su interior. Aproveche cada instante que tiene y entienda que tiene mucho por vivir.

Creo que la vida hay que disfrutarla tal cual ella es, sin tanto estrés ni angustias existenciales.

Es claro, eso sí, que si se la pasa de un lado para otro, sin organización ni juicio, podría enredársele la vida. Cuando no sabe a dónde quiere ir, cualquier camino es ‘bueno’.

De manera desafortunada, en muchas ocasiones, hay hombres que pueden pasar una vida entera con tan poca conciencia de sí mismos que difícilmente se dan cuenta de todas las oportunidades que desaprovecharon hasta cuando ya es demasiado tarde.

Cualquiera que sea la situación por la que pasa la persona que me pidió el consejo, debe saber que en cada caso particular hay muchas cosas por rescatar.

Si bien siempre digo que la edad no es un impedimento para cambiar nuestra vida, la verdad es que no es lo mismo dar un giro significativo a los 34 que a los 94… ¿O me equivoco?

Miremos a quien tiene 34 años, solo para atender el caso de mi amigo. Diría que él está en una edad privilegiada, aunque no lo crea. Debería ver las cosas con una arista positiva.

Si bien los años pasaron sin mayor importancia para él, es claro que los disfrutó y vivió en total relajamiento durante muchos años. Quizá su mente y su conciencia estaban dormidas… ¿Pero quién le quita lo bailao’?

Ahora que ya sentó cabeza, es el momento perfecto para cambiar su vida.

¿Qué hacer?

Primero debe hacer un viaje a su interior que le permita entender cómo recomponer su camino.

Tenga en cuenta que lo primero es identificar a dónde quiere llegar y para qué.

Cuando tenga estas prioridades escritas en papel, enumérelas de manera que en cada una establezca los objetivos reales y ejecutables que está dispuesto llevar a cabo para conseguir todo lo que quiere.

Por ejemplo, si quiere una pareja debe identificar primero por qué la quiere; luego haga un listado de lo que espera de esa persona y a partir de eso tenga esos datos a mano para no caer en los mismos errores de siempre.

Eso le ayudará a tener mejor conciencia de sí mismo y de su relación con los demás. También aplica no solo para pareja, sino para amigos, familia, trabajo, proyectos etc…

Así desechará primero lo que no funciona en su vida y tomará cartas en el asunto. El gran paso para tener un cambio positivo es no mentirse a sí mismo y mantener una relación sana con su propio yo.

Le recomiendo que se tome las cosas con calma, y se ponga metas a corto, mediano y largo plazo para que el miedo y la incertidumbre no sean constantes en su vida.

Tendrá que replantearse las cosas y centrar un poco más el tiro. Entre tanto, no se estrese más de la cuenta. Mejor dicho: ¡Tómela suave!

Recuerde que esta vida se hizo con el fin de que seamos felices, pero solo depende de nosotros que podamos hacerlo.

Con trabajo y disciplina todo se puede lograr. Así que usted decide hasta dónde quiere llegar.

Ánimo que la vida está empezando y aún le falta mucho por vivir. ¡Bendiciones!

Por: Euclides Kilô Ardila

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