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El historiador oriundo de Planeta Rica, Pablo Velásquez Urzola, prepara el lanzamiento de su libro titulado EL CADÁVER DE PENSARTE. El fin de Manuela Sáenz de Vergara y Aizpuru, el cual se realizará a las 5:30 de la tarde del lunes 10 de octubre en la sede del  Círculo Colombiano de Artistas en Bogotá.

El libro EL CADAVER DE PENSARTE, publicado por Universal Casa Editorial, cuenta que fue Manuela una vez Bolívar decide irse a Europa y dejarla en Bogotá. Es también la historia de la correspondencia y como termina la vida de personas que acompañaron a Bolívar toda la vida. Una de las grandes cosas que hizo Manuela fue salvar las cartas de Bolívar de una quema segura, pues Santander no quería pruebas de su enemistad. El libro cuenta también como termina la amistad de tres grandes hombres unidos por la independencia y enemistados por la libertad. Córdova, Santander y Bolívar. Así mismo el libro relata la historia de una amistad a toda prueba la de Manuela y su esclava Jonatás, quien no abandona a su ama, ni en la más grande de las pobrezas.

El libro es el fruto de una investigación de más de 10 años, 100 fuentes consultadas como: libros, revistas, artículos, crónicas. Pablo Velásquez Urzola visitó tres países para encontrar a la Manuela en su hábitat histórico: Colombia, Ecuador y Perú.

Pablo Velásquez Urzola es historiador y artista plástico de la Escuela Nacional de Bellas Artes de Nantes (Francia), docente universitario de la Universidad Javeriana con título de docente para la educación superior, gestor cultural con más de 10 festivales de cine y teatro producidos por él.

El autor de EL CADAVER DE PENSARTE, indica que siempre ha querido rescatar la labor de la mujer en la independencia y se considera gran lector desde siempre con una influencia en su estilo de la escritora barranquillera Fanny Buitrago y sobre todo su libro el “Verano hostigante de los dioses”, de Manuel Zapata Olivella nacido en Lorica y su libro “Chango el gran putas”.

Olga Lucía Arcila, viuda de Darío Gómez, reveló que cumplirá la última voluntad del ‘rey del despecho’, quien quería ser velado en cámara ardiente para que sus seguidores le dieran el último adiós de forma masiva.

«Se va a hacer, con la bendición de Dios, lo que él pidió. Lo que tenía en sus sueños, Dios quiera que se pueda cumplir. Él quería cámara ardiente, con unos detallitos más. Estamos tratando de organizar todo», manifestó Olga Lucía Arcila.

Según los familiares de Darío Gómez, él había dejado por escrito las instrucciones del paso a paso cómo quería ser despedido por su gran fanaticada una vez se despidiera.

En dicha carta se asegura que él quería cerca de dos días para permitir que sus fanáticos lo despidieran y tenía una lista de canciones que quería que fueran interpretadas en su despedida.

Hasta el momento se sabe que en horas de la mañana de este miércoles, el cuerpo del artista será trasladado hasta el Coliseo Iván de Bedout en la Unidad Deportiva Atanasio Girardot de Medellín, donde permanecerá en cámara ardiente hasta el viernes al mediodía.

En buses, pobladores del municipio de San Jerónimo (Antioquia), de donde era oriundo Darío Gómez, se trasladarán hasta la ciudad de Medellín para sumarse al homenaje al ‘Rey del Despecho’.

Desde que se supo del fallecimiento del artista, sus fanáticos se acercaron a las instalaciones de la Clínica Las Américas de Medellín, para homenajear durante toda la noche a Darío Gómez, interpretando algunas de su larga lista de éxitos.

A las 2 de la mañana su cuerpo fue trasladado a Medicina Legal de la ciudad, y sus seguidores formaron una larga caravana hasta llegar a dichas instalaciones. De ahí en adelante, las honras fúnebres se cumplirán en la intimidad de su familia.

Cabe recordar que el cantautor colombiano de música popular falleció en la noche de este martes, 26 de julio, a los 71 años de edad, a causa de un paro cardiorrespiratorio, según como informó la Clínica Las Américas, de Medellín.

Gómez, nacido en San Jerónimo, Antioquia, comenzó su carrera artística desde muy pequeño. Con tan solo 14 años empezó a escribir versos y después compuso su primera canción bajo el título de ‘La Casita Vieja’, cuando tenía 16 años.

‘Nadie es eterno en el mundo’ fue el tema que le dio el reconocimiento como el rey del despecho, pero también compuso temas como ‘La oveja negra’, ‘Tú y la gente’, ‘El hijo del amor’, entre otros, como ‘Sobreviviré’, ‘Entre comillas’ o ‘No puedo vivir sin ti’.

El 4 de mayo de 1979, Margaret Thatcher jura su cargo como primera ministra del Reino Unido.

El 4 de mayo de 2018, la Academia Sueca renuncia a otorgar el Nobel de Literatura y pospone el fallo a 2019, tras el escándalo de filtraciones y supuestos abusos sexuales vinculados a la academia.

Otras efemérides del 4 de mayo

1589.- En España, el corsario inglés Francis Drake inicia el asalto a La Coruña, plaza en la destacó la intervención heroica de María Pita.

1697.- El corsario francés Jean Bernard Pointis saquea Cartagena de Indias y obtiene un gran botín.

1858.- Benito Juárez establece la sede del poder ejecutivo mexicano en Veracruz.

1875.- Se funda la Academia Ecuatoriana de la Lengua.

1904.- Estados Unidos asume formalmente el control de la propiedad francesa sobre el canal de Panamá.

1780.- Se corre por primera vez el «Derby», la famosa prueba hípica inglesa.

1839.- Se publica el primer número del periódico «El Comercio», de Lima, el más antiguo en vigencia del país.

1858.- Benito Juárez establece la sede del poder ejecutivo mexicano en Veracruz.

1875.- Se funda la Academia Ecuatoriana de la Lengua.

1904.- Estados Unidos asume formalmente el control de la propiedad francesa sobre el canal de Panamá.

1949.- Mueren en accidente aéreo todos los miembros de la plantilla del Torino (Italia), base de la selección nacional italiana de fútbol.

1954.- En Paraguay, el general Alfredo Stroessner da un golpe de Estado y posteriormente se nombra presidente de la República.

1979.- Margaret Thatcher jura su cargo como primera ministra del Reino Unido, y se convierte en la primera mujer elegida jefe del Gobierno británico.

1980.- Constantino Karamanlis es elegido por primera vez presidente de Grecia.

1990.- El bioquímico español Santiago Grisolía y el farmacólogo hondureño Salvador Moncada son galardonados con el premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica.

1994.- Isaac Rabín y Yaser Arafat firman en El Cairo un acuerdo histórico de autonomía palestina en Gaza y Jericó.

2000.- El virus informático «I love you» paraliza a millones de ordenadores en todo el mundo.

2001.- El Papa Juan Pablo II y el arzobispo de Atenas y primado de Grecia, Cristodulos, protagonizan un histórico encuentro, sellado con un «mea culpa» del Papa por los abusos de los católicos contra la Iglesia Ortodoxa.

.- En Cali (Colombia), estalla un vehículo cargado con explosivos frente al hotel Torre de Cali provoca 4 muertos y una treintena de heridos, entre ellos varios jugadores del equipo de la primera división Once Caldas.

2006.- La Fundación Bill y Melinda Gates obtiene el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional.

2008 – En el Departamento de Santa Cruz (Bolivia), se realiza un referéndum acerca de la autonomía de esta región, ganando el «sí» con un 85,6%.

2010.- El presidente de Cuba, Raúl Castro, suma militares a su Gobierno, en nuevo cambio de sectores en crisis.

2011.- El grupo palestino Al Fatah y el islamista Hamas sellan su reconciliación tras cuatro años de disputas.

2014.- Se celebran elecciones presidenciales en Panamá que dan el triunfo al candidato opositor Juan Carlos Varela.

2015.- El Frente Nacional francés suspende de militancia a su líder y fundador, Jean-Marie Le Pen.

2020.- La OMS confirma el origen animal de coronavirus y refuta su creación en laboratorio.

NACIMIENTOS

1622.- Juan de Valdés Leal, pintor español.

1875.- Ramiro de Maeztu, escritor y político español.

1887.- Ramón Carande, historiador español.

1925.- Luis Herrera Campins, político venezolano.

1928.- Hosni Mubarak, expresidente de Egipto.

1929.- Audrey Hepburn, actriz británica nacida en Bélgica.

1936.- Manuel Benítez «El Cordobés», matador de toros español.

1961.- Luis Herrera Herrera, «Lucho Herrera», ciclista colombiano.

DEFUNCIONES

1937.- Noel de Medeiros Rosa, músico brasileño, considerado el creador de la samba.

1980.- Josip Broz, «Tito», ex presidente de Yugoslavia.

1984.- Diana Dors, actriz británica.

1992.- Henri Guillemin, escritor e historiador francés.

1995.- Lewis Preston, banquero estadounidense, presidente del Banco Mundial de 1991 a 1995.

Fuente
EFE
El periodista es nuevo miembro de número en la Academia Colombiana de la Lengua.

La Academia Colombiana de la Lengua nombró a Juan Gossaín como su nuevo miembro de número y, al respecto, el periodista habló del reconocimiento, pero también se refirió a algunos usos actuales del idioma.

Gossaín, por una parte, se refirió a los nuevos lenguajes, usados sobre todo en redes sociales y dijo que ve con preocupación ciertas prácticas de los jóvenes.

La tecnología se está imponiendo a la lengua misma. Los muchachos de hoy están buscando la forma de abreviar y sintetizar. Ya no escriben el clásico “que”, hoy es una “k”. Se despiden con “TQM”. Eso puede enriquecer el idioma y eso es peligrosísimo. A mí lo que me preocupa y me inquieta es que eso se generalice y se vuelva en norma. Esa es la preocupación con la lengua castellana: que en vez de enriquecerse se empobrezca”, añadió el periodista.

Gossaín también se refirió al lenguaje incluyente, pero advirtió que se deben dejar de lado las polémicas políticas alrededor y concentrarse en lo realmente importante.

“Como todas las cosas que están pasando en nuestra época en nuestra Colombia querida, todo nos está llevando a pelear (…) Hay palabras que necesitan el lenguaje incluyente, pero hay que dar las verdaderas razones. Hay palabras que requieren el lenguaje incluyente. Hay otras que solo admiten un sustantivo o un adjetivo. Los cargos, títulos que terminan en ente, como gerente o presidente, no tienen femenino en la lengua”, explicó el periodista.

Asimismo, manifestó que el término “mayoras”, usada por la candidata vicepresidencial Francia Márquez como el femenino de «mayores», sí existe en el español, pero no tiene ese significado.

“Está en el diccionario, pero no como femenino del que es mayor que otro, de más edad. En la antigüedad de la lengua española, la palabra “mayora” era la mujer del mayor del ejército. Fueron tantas las guerras, la actividad bélica, que los términos militares se volvieron tan populares que tenían masculino y femenino. A la mujer del general, la llamaban generala, a la del coronel, coronela, la del mayor, mayora”, puntualizó.

Gossaín también habló de lo que significa para él tener una nueva silla en la Academia y recordó la importancia que en su formación tuvo su papá, el empresario libanés Juan Gossaín Lajud.

“Les quiero confesar que no traigo un discurso escrito para esta ceremonia tan importante en mi vida, que no tengo una charla preparada porque comencé a escribir el discurso sobre este acto, evocando la memoria de mi padre y no pude continuar porque los sentimientos me agobiaron, porque se me llenaron el alma y el corazón de añoranzas y de recuerdos. Fue mi padre quien me condujo, con su ejemplo, en el camino del lenguaje”, explicó, al hacer referencia a su discurso en el acto en el que formalizó su ingreso a la Academia Colombiana de la Lengua.

Respecto a sus orígenes, Gossaín insistió en la importancia de rescatar la influencia árabe en Colombia, específicamente en la costa Caribe, algo que, según relató, habló con sus nuevos compañeros en la academia.

“Hay que rescatar la importancia de la tradición árabe en el Caribe colombiano y la que el Caribe tuvo sobre ellos. Cómo se mezclaron los lenguajes. Cómo el 5 % de la lengua española es de origen árabe. En el Caribe es mucho más amplio ese porcentaje”, añadió.

Por: Bernardo José Rivero Ramos

“Está nevando afuera y todo está tranquilo y silencioso.

En esos momentos es posible creer que el mundo aún podría ser bueno”.

Richard Paul Evans.

Ana Marcela nació con la sonrisa enigmática de la Mona Lisa. Sus ojos color café y sus frágiles labios rojos, brillaron desde el mismo instante en que vino al mundo. Era diferente, nadie había nacido tan hermosa como ella. Su mirada revoleteaba permanentemente y pocas veces se detenía en algún lugar. Desde ese momento, todo en su vida sería impredecible.

Creció en medio de los cuidados y el amor de sus padres. Dio sus primeros pasitos a los nueve meses y pronunció la palabra “mamá” apenas en su primer año vida. Pero algo raro siempre se veía en la misteriosa niña. Nunca lloraba y tomó la manía de chuparse el dedo gordo de su pie derecho. De esa manera dormía.

El día que nació, 18 de enero, llovió un torrencial aguacero con nevadas, exactamente a las 6 y 25 de la mañana, hora en que culminó el proceso en la sala de maternidad del hospital y en que vio la luz por primera vez. Desde esa fecha y hasta sus 14 años, nevaba puntualmente a las 6 y 25 de la mañana en todos sus cumpleaños.

En su primer aniversario, despertó sobresaltada por el ruido de la lluvia, se levantó presurosa y antes que sus padres se percataran salió al patio tambaleante, con sus torpes y diminutos pasos, pero con una rara alegría. Empezó a jugar con la nieve, corriendo y saltando como si estuviera estrenando juguete y fue cuando se le escuchó por primera vez y repetidamente: “mamá, mamá”. Nadie explicaba el porqué de su alborozo y mucho menos el fenómeno natural, en un pueblo tropical y en una región donde nunca nevaba. Nuevamente pasó inadvertido el momento.

Sólo hasta el quinto año de aniversario sus padres cayeron en cuenta que siempre llovía a la misma hora y en la misma fecha. Ana Marcela se levantaba, jugaba con la nieve y eso le parecía el mejor regalo de cumpleaños.

Pero el día de su bautismo también nevó. Y no a las 6 y 25 de la mañana, sino a las 10 y 30, cuando el sacerdote le vertía agua bendita sobre su cuerpo. Repentinamente se fue oscureciendo, se vino un ventarrón y finalizó con la nevada, justo cuando terminó la ceremonia. “El agua es bendición”, dijo el prelado.

Ese día los padres de Ana Marcela le comentaron el extraño fenómeno de sus cumpleaños. El padre se encogió de hombros y con su acento español les dijo: “No os preocupéis, son coincidencias”.

Cuando entró a la escuela no solo fue una niña inteligente, sino muy sociable. Era el centro de atención de sus amiguitos. Dulce, encantadora, alegre, cariñosa y frecuentemente compartía pequeños detalles con ellos.-

A los 10 años ingresó a cursar la secundaria en un colegio de religiosos Católicos; allí conoció a Leonardo Luis. Leo, era tres años mayor que ella y provenía de una tradicional familia del pueblo. Pero a sus 13 años el amor nació, floreció y se quedó como un tatuaje indeleble entre los dos.

En un verano de diciembre, Leo terminó bachillerato y se fue a estudiar a la ciudad. Ana Marcela quedó sumida en el dolor de su ausencia; fueron tres años en que permanecieron unidos, enlazados por un amor que no daba treguas; se hacían promesas y todo era tan puro, casto, dentro de sus costumbres familiares religiosas, arropados por esa ternura juvenil de la época más feliz de la vida. Ella se formó el inquebrantable propósito que algún día estaría a su lado.

Ana Marcela, sintió esa relación extraña entre las repentinas nevadas de su cumpleaños y el deseo de ir algún día a un país donde se presentara el hermoso fenómeno natural en épocas de invierno.

Pronto cumpliría sus 15 años y su deseo no fue una fiesta, un regalo, sino su soñado viaje a un país nórdico.

Sería el 18 de enero. Pero pidió a sus padres un regalo adicional: Que Leo fuera con ellos.

Ambas familias se pusieron de acuerdo y viajaron a Noruega, tres días antes del onomástico.

Acamparon en una pequeña aldea, cerca de la zona nevada más famoso de ese país en épocas de invierno. Nadie explicaba el por qué una niña del trópico quería celebrar su quinceañero en medio de unas temperaturas tan bajas y en un lugar casi inhóspito. Ana Marcela desbordaba de alegría, mientras sus padres e invitados no soportaban el frío.

A las 6 y 25 de la mañana de ese 18 de enero, empezó a nevar, Ana Marcela agarró a Leo por la mano y en medio de gritos y cánticos de alegría, como un par de locos corrieron y corrieron tanto que se perdieron en medio de la neblina. Pese a las advertencias de los vigilantes de la zona que nadie podía salir de los campamentos, Ana Marcela y Leo, desafiaron el fenómeno natural y se fugaron.

Tres días duró la búsqueda. La pareja fue encontrada en un campamento cercano a la aldea.

Los pétalos de la flor fueron abiertos, en medio del frío y el inmenso amor de la pareja, que habían deseado el momento más sublime y fuera de lo común para ser felices. Tres días para saciar sus deseos. Sus locuras de amor, el idilio que quisieron materializar, lejos del trópico, lejos del calor, pero que hicieron de ese invierno la más hermosa de las primaveras que recordarían por el resto de sus días.

Leo se gradúo de ingeniero de sistemas, Ana Marcela terminó Diseño de interiores y Espacios y Tecnología en Administración. Ambos hace vidas normales, cada quien por su camino. Él es un prestigioso ejecutivo: ella labora en una reconocida empresa de servicios públicos estratégicos. Ana Marcela aún para dormir se chupa el dedo gordo de su pie derecho. Nunca más volvió a nevar el 18 de enero a las 6 y 25 de la mañana, solo quedan los bonitos recuerdos de aquel momento idílico. Los presagios del amor son impredecibles. Ana Marcela conserva la sonrisa enigmática de la Mona Lisa.

Medellín, Octubre 8 de 2021.

El 75% de la población del mundo no lo usa. El otro 25% no sabríamos muy bien qué hacer sin él. Los usamos incluso en el espacio.

Aunque los inodoros que se usan son diferentes allí porque la atracción de la fuerza de gravedad es reducida -conocida como microgravedad-, el papel higiénico sigue siendo la opción obvia de los astronautas estadounidenses cuando utilizan las instalaciones de la Estación Espacial Internacional.

En la Tierra, los números dan prueba de su popularidad:

  • en la actualidad se producen 83.000.000 de rollos de papel higiénico al día
  • y esa tercera parte de la población del planeta que lo usa gasta US$80.000 millones al año en ellos.

No obstante, se trata de una industria relativamente nueva: fue apenas después de la mitad del siglo XIX que los rollos de papel higiénico empezaron a acompañarnos a hacer lo que la naturaleza exige.

Periódicos y esponjas

Durante siglos, la gente echaba mano de su ingenio.

Hubo métodos como la notoria esponja amarrada a un palo que data de la Antigua Roma: “La usabas, la enjuagabas en un balde de vinagre y la dejabas lista para el siguiente usuario”, le dice a la BBC el historiador Richard Smith.

En muchos casos, materiales como algodón, lana o hasta encaje, si eras rico; o como un puñado de musgo, hierba, hojas o paja, si no lo eras, fueron -y siguen siendo- suficientes.

En zonas costeras se echaba mano de conchas marinas, y en islas como Hawái la variante local eran las cortezas de coco.

Para otros, ir al baño siempre ha significado dirigirse a la fuente de agua más cercana, lavarse con las manos y dejar que la corriente se lleve lo que el cuerpo no necesitó.

En Norteamérica, se usaba la mazorca de maíz sin cáscara, granos, ni seda, sólo el corazón seco. “De hecho, fue una especie de emblema de la sociedad rural estadounidense, atesorado como un ícono de esa forma de vida”, señala Smith.

A principios del siglo XVIII, cuando los periódicos comenzaron a circular ampliamente, la gente vio en ellos otra oportunidad.

Los leyeron, los rasgaron, los pusieron en sus letrinas y sus baños y los usaron para ese propósito.

Algunas revistas venían con agujeros para que se pudiera colgar del clavo en el baño, para facilitar su función de “lea y limpie”.

Es por eso que, cuando el papel higiénico comercial hizo su aparición, no parecía haber ninguna necesidad que llevara a la gente a comprarlo.

A mediados del siglo XIX en Nueva York, Joseph Gayetty hizo el primer papel higiénico para el público general.

Por: Luis Oñate Gámez

Uno de los grandes encantos de las composiciones de la música vallenata –especialmente aquellas que llamamos comúnmente como “vallenatos viejos”, es la belleza de sus letras. Ellas son capaces de crear reminiscencias por el terruño; cantarle a las costumbres; recrear la belleza de la mujer; agradecer el amor que es correspondido y, también, llorar por aquella que se fue.

Precisamente, una de esas composiciones inmortales que habla de un “amor que se fue” es “Diez de enero” de la autoría de Isaac Carrillo y que ha sido interpretada por distintas orquestas y conjuntos vallenatos.

“El 10 de enero se fue no sé pa dónde/

pero que triste se ve llorar a un hombre/

que una mujer lo dejó sin alegría…/

Le pediré al presidente de Venezuela/

que te persigan allá por donde vayas/

que no te deje cruzar por la frontera/

porque mi vida sin ti no vale nada…”

Así describió Isaac Carrillo la pena que le produjo un desamor que se fue, precisamente un día como hoy: 10 de enero de hace ya más de cuatro décadas.

En los años 60, 70 y parte de los 80 el sueño de muchos colombianos pobres de la provincia era cumplir la mayoría de edad para irse a trabajar a Venezuela, quizás la aventura y salida más fácil para amortiguar las necesidades y penurias.

La gran mayoría de esos emigrantes eran mujeres; madres cabeza de hogar, solteras y hasta casadas cuyas necesidades las obligaban a partir. Para ese entonces las trochas ya eran famosas porque buena parte de quienes se iban hacia el vecino país lo hacían de manera clandestina de día, noche o madrugada.

Algunas de esas historias de vida, amor y desazón quedaron para siempre inmortalizadas en varias crónicas musicales vallenatas y Diez de enero es una de ellas, grabada por varias orquestas y conjuntos, pero las versiones que más han pegado han sido las de Alfredo Gutiérrez y la de Los Zuleta. Hay muchas, por ejemplo, Penas de mi tierra de Máximo Movil, grabada por Jorge Oñate y Colacho Mendoza y La Suegra mía de Enrique Díaz, para enumerar otras dos.

Vicente Fernández Gómez, nacido el 17 de febrero de 1940 en el pueblo de Huentitán El Alto, Jalisco, México, murió este 12 de diciembre de 2021 a los 81 años. Leyenda de la ranchera y un verdadero ídolo de la música, su voz seguirá viva generación tras generación.

El artista falleció a las 6:15 a.m. de este domingo, confirmaron sus seres queridos por medio de un mensaje compartido en las cuentas oficiales de Vicente Fernández en redes sociales.

Fue el pasado 9 de agosto cuando se conoció que el cantante Vicente Fernández había sido sometido a una cirugía de urgencia tras sufrir una caída en su rancho de Guadalajara , México, y, luego de esta, requirió respiración asistida.

Desde entonces, la condición de Chente se fue deteriorando. Su familia había explicado que la aparatosa caída le originó, entre otras, un traumatismo raquimedular a nivel de la columna cervical.

El Charro de Huentitán, que estuvo más de cuatro meses hospitalizado, también fue diagnosticado con síndrome de Guillain-Barré. Aunque había salido de la UCI, esta última semana fue trasladado de nuevo a una unidad de cuidados intensivos debido al desplome de sus signos vitales.

El sábado 11 de diciembre, a través de un comunicado, la familia de Vicente Fernández informó que el artista había sido sedado como consecuencia de una «mayor inflamación de sus vías respiratorias» y que su pronóstico era «muy reservado».

En julio pasado ya había preocupado a sus seguidores al conocerse que estuvo hospitalizado durante varios días por una infección urinaria.

“A todo el público le quiero decir que dejen de preocuparse, fue una infección urinaria, ya me encuentro bien. Gracias a todos los amigos de la prensa que siempre me han tratado bien, que Dios los bendiga”, dijo en su momento Vicente Fernández.

Hoy, el mundo de la música despide al rey de las rancheras😟 ¡Paz en su tumba!

Hacia las 4:30 de la mañana del sábado 27 de noviembre falleció el juglar monteriano Máximo Jiménez, figura fundamental en el desarrollo de un vallenato con sentido social. Desde hace unos días, Jiménez venía presentando un cuadro de complicaciones respiratorias que lo llevaron hoy a un episodio cerebrovascular, situación que lo llevó a la muerte en la Clínica Central de su ciudad natal.

Por: Bernardo José Rivero Ramos

“Yo soy indio de los puros del Sinú

Yo soy indio chato, cholo y chiquitín

Está tierra es mi tierra,

Este cielo es mi cielo”

David Sánchez Juliao –  El indio Sinuano

La música protesta o música con sentido social, es el canto de lucha, inconformismo y compromiso de sus autores e intérpretes contra un sistema político. Tiene sus raíces en la desigualdad económica, llamada “brecha social” y en las luchas libradas, especialmente, en los países de Latinoamérica, contra las dictaduras. No quiero adentrarme a hablar de ella, en sí, porque merece un capítulo aparte. Sin embargo, basta recordar nombres como Piero, de Argentina; Pablo Milanés y Silvio Rodríguez, de la Nueva trova cubana; Violeta Parra y Los Prisioneros de Chile, solo por citar algunos muy conocidos. En Colombia en los años sesenta y setenta surgieron cantautores de este género como el santandereano Pablus Gallinazo (Mula revolucionaria, Una Flor para Mascar); la antioqueña Eliana (Que más quieren los Señores), el dúo de Ana y Jaime (Café y Petróleo); el barranquillero Luis Gabriel (Así es mi pueblo, Le Vendo, Esto de ser Artista). En la música vallenata, quizás el compositor más comprometido fue Hernando Marín (La Ley del Embudo, Beto Zabaleta y Emilio Oviedo; Los Maestros, hermanos Zuleta; Canta Conmigo, Diomedes Díaz y Juancho Rois, que es más un clamor por la paz. Y agrego, cantar por la paz es una protesta contra la guerra). Pero lo más sobresaliente en el Caribe colombiano ha sido, sin lugar a dudas, Máximo Jiménez.

MAXIMO JIMENEZ HERNÁNDEZ, nació en Santa Isabel, corregimiento de Montería, el 1° de Abril de 1.949, hijo de José y María. Descendiente de una familia de músicos; su abuelo tocaba el tambor alegre y su padre fue acordeonista. Sin embargo, Máximo, ante las restricciones de su padre, aprendió a tocar el acordeón solo a los 21 años. Creció en medio en una época marcada por las luchas sociales libradas por los campesinos del país y especialmente en nuestra región, algo que marcó su vida. Se capacitó como tractorista con el SENA y tomó la firme decisión de radicarse en la capital cordobesa, porque entendió que su lucha sería mejor a través de la música. Máximo también aprendió a arreglar acordeones, oficio éste que le ayudó en la parte económica y a conocer músicos de la talla del maestro Alejo Durán, de quien se hizo gran amigo.

En Montería armó su propia agrupación, con algunos familiares, entre ellos un hermano y un primo, para abrirse paso definitivamente en este arte. A principio de los años setenta se realizaba, todos los viernes en el radioteatro de Emisora Sinú, un programa en vivo con artistas de la región. El espacio era dirigido por el gerente de entonces, el locutor y periodista José Higinio Rossi Grandet. Un viernes cualquiera, al terminar  Máximo un show, bajaba de la emisora y sorpresivamente lo llama Rossi Grandet para presentarle a un amigo. Se trataba nada más y nada menos que del escritor loriquero DAVID SANCHEZ JULIAO. En ese encuentro, el escritor le habla de un tema musical de su autoría para que Máximo Jiménez lo incluyera en su repertorio, se lo “tarareó”, le dio la letra y surgió la simbiosis compositor-intérprete de la canción protesta más famosa de nuestra Costa Norte, “EL INDIO SINUANO”. El acordeonero había realizado, poco antes, la grabación de un sencillo en Discos Ondina de la capital de la montaña,  con el tema protesta “A los Campesinos” y al reverso “Charanga Jiménez”. Pero la disquera no lo lanzó.

Máximo Jiménez comprometido ya en las luchas campesinas, empezó a elaborar y a incluir en su repertorio, composiciones de alto contenido social. Tenía estrecha relación con algunos sindicatos de la capital cordobesa y quiso grabar esas canciones para que un gran nicho de la población recibiera su mensaje. En 1.975, con el apoyo del Centro Cultural Víctor Jara,  de la Universidad de Córdoba, según nos contaba su primo Lucho Jiménez, viajan a Medellín y graban el primer LP. La distribución y comercialización de este álbum, en medio de las restricciones políticas de la época, estuvo a cargo de esa organización, por lo que el trabajo musical se escuchó primero en bares, discotecas y en los hogares sinuanos, antes que en los medios de comunicación. Pronto el país fue conociendo “El indio Sinuano” y la temática del menú musical del cantautor cordobés y nació en Colombia una propuesta diferente de crear canciones, con el acordeón. Más tarde, “El Indio Sinuano” fue grabado por el maestro Alejo Durán, amigo personal del escritor David Sánchez Juliao. Hay un dato curioso, Máximo grabó el tema con un acordeón dos y medio, de cambios, que pertenecía al maestro. La razón, Máximo, como habíamos dicho, era técnico en la reparación de estos instrumentos,  estaba realizando mantenimiento al acordeón de Alejo y se lo solicitó prestado. El juglar, muy generosamente, accedió a su petición. En este trabajo musical participaron en la caja, José Ángel Jiménez, hermano de Máximo; Johnny Payares, como guacharaquero; en las congas, Lucho Rojas; bajo electrónico, Jorge Vásquez; cencerro, Lucho Jiménez, primo de Máximo y en los coros José Ángel Jiménez y Francisco Castro, célebre acordeonero de la región de las Sabanas de Córdoba.

Máximo Jiménez, recibió su título “Honoris Causa” licenciado en educación, con énfasis en artística de la Universidad de Córdoba

“El Indio Sinuano” se grabó como paseíto, aire musical bastante pegajoso y bailable, que le daba un valor agregado a quienes lo adquirían. Despertó un patriotismo inusitado en la región; no faltaron los reclamos históricos de los cordobeses y costeños en general contra el colonialismo español y acentuaban un grito de libertad al entonarlo, casi  como un himno,  “porque esta tierra, es mi tierra y este cielo, es mi cielo”. El cantautor olfateó su influencia ante el descontento de las clases menos favorecidas y continúa ampliando el repertorio con temas   como “El Burro Leñero”, “Confesión de un Terrateniente” y muchos más, para aprovechar cualquier escenario en que pudiera expresar con su música, la lucha que acompañaba. Como dice el doctor Edgar Cortés Uparela en su crónica “MAXIMO JIMENEZ, EL INDIO SINUANO”:… “Este personaje parecía tener el don de la ubicuidad para cantar sus canciones en cualquier protesta, huelga o paro relacionados con las reivindicaciones sociales de los campesinos, obreros y estudiantes. Con sus armas, como él llama su acordeón, su caja y su guacharaca……”.

Máximo Jiménez también fue protagonista en algunos festivales de acordeoneros, como el de la Leyenda Vallenata. En la capital del Cesar tuvo una anecdótica final dentro del marco del noveno festival, en el año 1.976. Había realizado una presentación ante el Sindicato de trabajadores de CICOLAC, previa al cierre  del certamen. Invitó a los asistentes que le acompañaran como barras en la plaza Alfonso López y los trabajadores se fueron en masa para el escenario. En el otrora recinto sagrado del vallenato, la multitud parecía enardecida con su actuación, vitoreaban al momento de interpretar temas como “Los Algodoneros”, “Usted, señor Presidente” y “El Burro Leñero” Al concluir su actuación intuyó que el fallo final no le iba a ser favorable, por la temática de sus canciones y le dijo a sus músicos: “Vámonos, porque aquí se va a formar lo que ustedes no han visto”. Desde la casa que lo había albergado, alcanzó a escuchar la decisión del jurado, en donde, tal como había presentido, su nombre no apareció. Esa noche hubo desordenes en la plaza Alfonso López. Para el acordeonero eso fue un triunfo, porque sus canciones estaban cumpliendo el objetivo.

El artista cordobés andaba muy comprometido en sus luchas y la música le seguía abriendo puertas. En 1.984 se creó en Colombia el partido Unión Patriótica, en donde no solo fue militante, sino que participó en el lanzamiento de muchos aspirantes a corporaciones públicas, por todo el país, popularizando una canción, “La Vuelta a Colombia”. Su periplo lo llevó a traspasar fronteras. Cuando Hugo Chávez, aun siendo militar, andaba en la formación de su partido “Bandera Roja”, máximo fue invitado a una reunión clandestina en el hermano país. Allí le pidieron que compusiera una canción que sirviera como himno al partido político, petición que atendió positivamente. Años más tarde, siendo presidente de Venezuela, Chávez asistió a una reunión de la OPEP en Viena. Allí se reencontró fugazmente con Máximo Jiménez y lo invitó a su país. Este nuevo encuentro nunca se realizó.

Otra invitación internacional del cantautor nos lo cuenta el doctor Edgar Cortés Uparela, en su crónica ya referenciada:…:” A mediados de 1979, Máximo viajó a San Andrés (Islas) con su agrupación musical para participar en un festival en el cual ganó premio a la canción inédita. Ahí lo contactó un personaje de la izquierda centroamericana procedente de Honduras; este le dijo que había venido a invitarlo para que se integrara al frente cultural del ejército sandinista, que lo esperaban unos pescadores nicaragüenses para llevarlo a ese país. Máximo no lo pensó dos veces, devolvió a sus compañeros diciéndole que él se quedaba porque se había levantado “una vieja”, y los pescadores lo llevaron a tierra nicaragüense, a San Jerónimo. Organizaron un conjunto musical para alegrar el rato del regreso de los combatientes. A Máximo le pareció tan feliz la idea de colaborar con la causa sandinista que consideró quedarse en Nicaragua, pero su fuero interno le indicó que en Colombia  aún le quedaban tareas por realizar. Sin embargo, antes de partir, también aportó un himno para la causa sandinista”.

Era apenas lógico que un activista como Máximo fuera a tener, en algún momento, problemas de seguridad. Desde 1.988, su situación se agudizó; luego de una serie de masacres, asesinatos selectivos a miembros de la UP y de líderes campesinos, por fuerzas oscuras del Sistema; de haber sido perseguido, según él, por el ejército y la Policía; de ser detenido en la cárcel por espacio de 14 días como presunto invasor de tierras y de ser amenazado de muerte en su propia casa, en 1.990 toma la decisión de salir del país. Viajó a Austria, donde vivió por más de 20 años. Una isquemia cerebral lo afectó y  regresó nuevamente a su tierra natal. Hoy en día se encuentra librando una batalla contra la enfermedad, tratando de vivir una vida digna, al lado de su familia y con el pago de regalías que recibe de SAYCO-ACINPRO. A pesar de su afectación, conserva algo de lucidez mental  y algunos movimientos corporales que le permiten de vez en cuando sacarle notas al  acordeón. Conserva su sencillez, su humildad y el carisma, que por muchos años, le permitieron ser el auténtico líder de la canción protesta en la Costa Norte Colombia.

Medellín, Octubre 1° de 2018.

Hacia las 4:30 de la mañana del sábado 27 de noviembre falleció el juglar monteriano Máximo Jiménez, figura fundamental en el desarrollo de un vallenato con sentido social. Desde hace unos días, Jiménez venía presentando un cuadro de complicaciones respiratorias que lo llevaron hoy a un episodio cerebrovascular, situación que lo llevó a la muerte en la Clínica Central de su ciudad natal.

Por: Bernardo José Rivero Ramos

“Yo soy indio de los puros del Sinú

Yo soy indio chato, cholo y chiquitín

Está tierra es mi tierra,

Este cielo es mi cielo”

David Sánchez Juliao –  El indio Sinuano

La música protesta o música con sentido social, es el canto de lucha, inconformismo y compromiso de sus autores e intérpretes contra un sistema político. Tiene sus raíces en la desigualdad económica, llamada “brecha social” y en las luchas libradas, especialmente, en los países de Latinoamérica, contra las dictaduras. No quiero adentrarme a hablar de ella, en sí, porque merece un capítulo aparte. Sin embargo, basta recordar nombres como Piero, de Argentina; Pablo Milanés y Silvio Rodríguez, de la Nueva trova cubana; Violeta Parra y Los Prisioneros de Chile, solo por citar algunos muy conocidos. En Colombia en los años sesenta y setenta surgieron cantautores de este género como el santandereano Pablus Gallinazo (Mula revolucionaria, Una Flor para Mascar); la antioqueña Eliana (Que más quieren los Señores), el dúo de Ana y Jaime (Café y Petróleo); el barranquillero Luis Gabriel (Así es mi pueblo, Le Vendo, Esto de ser Artista). En la música vallenata, quizás el compositor más comprometido fue Hernando Marín (La Ley del Embudo, Beto Zabaleta y Emilio Oviedo; Los Maestros, hermanos Zuleta; Canta Conmigo, Diomedes Díaz y Juancho Rois, que es más un clamor por la paz. Y agrego, cantar por la paz es una protesta contra la guerra). Pero lo más sobresaliente en el Caribe colombiano ha sido, sin lugar a dudas, Máximo Jiménez.

MAXIMO JIMENEZ HERNÁNDEZ, nació en Santa Isabel, corregimiento de Montería, el 1° de Abril de 1.949, hijo de José y María. Descendiente de una familia de músicos; su abuelo tocaba el tambor alegre y su padre fue acordeonista. Sin embargo, Máximo, ante las restricciones de su padre, aprendió a tocar el acordeón solo a los 21 años. Creció en medio en una época marcada por las luchas sociales libradas por los campesinos del país y especialmente en nuestra región, algo que marcó su vida. Se capacitó como tractorista con el SENA y tomó la firme decisión de radicarse en la capital cordobesa, porque entendió que su lucha sería mejor a través de la música. Máximo también aprendió a arreglar acordeones, oficio éste que le ayudó en la parte económica y a conocer músicos de la talla del maestro Alejo Durán, de quien se hizo gran amigo.

En Montería armó su propia agrupación, con algunos familiares, entre ellos un hermano y un primo, para abrirse paso definitivamente en este arte. A principio de los años setenta se realizaba, todos los viernes en el radioteatro de Emisora Sinú, un programa en vivo con artistas de la región. El espacio era dirigido por el gerente de entonces, el locutor y periodista José Higinio Rossi Grandet. Un viernes cualquiera, al terminar  Máximo un show, bajaba de la emisora y sorpresivamente lo llama Rossi Grandet para presentarle a un amigo. Se trataba nada más y nada menos que del escritor loriquero DAVID SANCHEZ JULIAO. En ese encuentro, el escritor le habla de un tema musical de su autoría para que Máximo Jiménez lo incluyera en su repertorio, se lo “tarareó”, le dio la letra y surgió la simbiosis compositor-intérprete de la canción protesta más famosa de nuestra Costa Norte, “EL INDIO SINUANO”. El acordeonero había realizado, poco antes, la grabación de un sencillo en Discos Ondina de la capital de la montaña,  con el tema protesta “A los Campesinos” y al reverso “Charanga Jiménez”. Pero la disquera no lo lanzó.

Máximo Jiménez comprometido ya en las luchas campesinas, empezó a elaborar y a incluir en su repertorio, composiciones de alto contenido social. Tenía estrecha relación con algunos sindicatos de la capital cordobesa y quiso grabar esas canciones para que un gran nicho de la población recibiera su mensaje. En 1.975, con el apoyo del Centro Cultural Víctor Jara,  de la Universidad de Córdoba, según nos contaba su primo Lucho Jiménez, viajan a Medellín y graban el primer LP. La distribución y comercialización de este álbum, en medio de las restricciones políticas de la época, estuvo a cargo de esa organización, por lo que el trabajo musical se escuchó primero en bares, discotecas y en los hogares sinuanos, antes que en los medios de comunicación. Pronto el país fue conociendo “El indio Sinuano” y la temática del menú musical del cantautor cordobés y nació en Colombia una propuesta diferente de crear canciones, con el acordeón. Más tarde, “El Indio Sinuano” fue grabado por el maestro Alejo Durán, amigo personal del escritor David Sánchez Juliao. Hay un dato curioso, Máximo grabó el tema con un acordeón dos y medio, de cambios, que pertenecía al maestro. La razón, Máximo, como habíamos dicho, era técnico en la reparación de estos instrumentos,  estaba realizando mantenimiento al acordeón de Alejo y se lo solicitó prestado. El juglar, muy generosamente, accedió a su petición. En este trabajo musical participaron en la caja, José Ángel Jiménez, hermano de Máximo; Johnny Payares, como guacharaquero; en las congas, Lucho Rojas; bajo electrónico, Jorge Vásquez; cencerro, Lucho Jiménez, primo de Máximo y en los coros José Ángel Jiménez y Francisco Castro, célebre acordeonero de la región de las Sabanas de Córdoba.

Máximo Jiménez, recibió su título “Honoris Causa” licenciado en educación, con énfasis en artística de la Universidad de Córdoba

“El Indio Sinuano” se grabó como paseíto, aire musical bastante pegajoso y bailable, que le daba un valor agregado a quienes lo adquirían. Despertó un patriotismo inusitado en la región; no faltaron los reclamos históricos de los cordobeses y costeños en general contra el colonialismo español y acentuaban un grito de libertad al entonarlo, casi  como un himno,  “porque esta tierra, es mi tierra y este cielo, es mi cielo”. El cantautor olfateó su influencia ante el descontento de las clases menos favorecidas y continúa ampliando el repertorio con temas   como “El Burro Leñero”, “Confesión de un Terrateniente” y muchos más, para aprovechar cualquier escenario en que pudiera expresar con su música, la lucha que acompañaba. Como dice el doctor Edgar Cortés Uparela en su crónica “MAXIMO JIMENEZ, EL INDIO SINUANO”:… “Este personaje parecía tener el don de la ubicuidad para cantar sus canciones en cualquier protesta, huelga o paro relacionados con las reivindicaciones sociales de los campesinos, obreros y estudiantes. Con sus armas, como él llama su acordeón, su caja y su guacharaca……”.

Máximo Jiménez también fue protagonista en algunos festivales de acordeoneros, como el de la Leyenda Vallenata. En la capital del Cesar tuvo una anecdótica final dentro del marco del noveno festival, en el año 1.976. Había realizado una presentación ante el Sindicato de trabajadores de CICOLAC, previa al cierre  del certamen. Invitó a los asistentes que le acompañaran como barras en la plaza Alfonso López y los trabajadores se fueron en masa para el escenario. En el otrora recinto sagrado del vallenato, la multitud parecía enardecida con su actuación, vitoreaban al momento de interpretar temas como “Los Algodoneros”, “Usted, señor Presidente” y “El Burro Leñero” Al concluir su actuación intuyó que el fallo final no le iba a ser favorable, por la temática de sus canciones y le dijo a sus músicos: “Vámonos, porque aquí se va a formar lo que ustedes no han visto”. Desde la casa que lo había albergado, alcanzó a escuchar la decisión del jurado, en donde, tal como había presentido, su nombre no apareció. Esa noche hubo desordenes en la plaza Alfonso López. Para el acordeonero eso fue un triunfo, porque sus canciones estaban cumpliendo el objetivo.

El artista cordobés andaba muy comprometido en sus luchas y la música le seguía abriendo puertas. En 1.984 se creó en Colombia el partido Unión Patriótica, en donde no solo fue militante, sino que participó en el lanzamiento de muchos aspirantes a corporaciones públicas, por todo el país, popularizando una canción, “La Vuelta a Colombia”. Su periplo lo llevó a traspasar fronteras. Cuando Hugo Chávez, aun siendo militar, andaba en la formación de su partido “Bandera Roja”, máximo fue invitado a una reunión clandestina en el hermano país. Allí le pidieron que compusiera una canción que sirviera como himno al partido político, petición que atendió positivamente. Años más tarde, siendo presidente de Venezuela, Chávez asistió a una reunión de la OPEP en Viena. Allí se reencontró fugazmente con Máximo Jiménez y lo invitó a su país. Este nuevo encuentro nunca se realizó.

Otra invitación internacional del cantautor nos lo cuenta el doctor Edgar Cortés Uparela, en su crónica ya referenciada:…:” A mediados de 1979, Máximo viajó a San Andrés (Islas) con su agrupación musical para participar en un festival en el cual ganó premio a la canción inédita. Ahí lo contactó un personaje de la izquierda centroamericana procedente de Honduras; este le dijo que había venido a invitarlo para que se integrara al frente cultural del ejército sandinista, que lo esperaban unos pescadores nicaragüenses para llevarlo a ese país. Máximo no lo pensó dos veces, devolvió a sus compañeros diciéndole que él se quedaba porque se había levantado “una vieja”, y los pescadores lo llevaron a tierra nicaragüense, a San Jerónimo. Organizaron un conjunto musical para alegrar el rato del regreso de los combatientes. A Máximo le pareció tan feliz la idea de colaborar con la causa sandinista que consideró quedarse en Nicaragua, pero su fuero interno le indicó que en Colombia  aún le quedaban tareas por realizar. Sin embargo, antes de partir, también aportó un himno para la causa sandinista”.

Era apenas lógico que un activista como Máximo fuera a tener, en algún momento, problemas de seguridad. Desde 1.988, su situación se agudizó; luego de una serie de masacres, asesinatos selectivos a miembros de la UP y de líderes campesinos, por fuerzas oscuras del Sistema; de haber sido perseguido, según él, por el ejército y la Policía; de ser detenido en la cárcel por espacio de 14 días como presunto invasor de tierras y de ser amenazado de muerte en su propia casa, en 1.990 toma la decisión de salir del país. Viajó a Austria, donde vivió por más de 20 años. Una isquemia cerebral lo afectó y  regresó nuevamente a su tierra natal. Hoy en día se encuentra librando una batalla contra la enfermedad, tratando de vivir una vida digna, al lado de su familia y con el pago de regalías que recibe de SAYCO-ACINPRO. A pesar de su afectación, conserva algo de lucidez mental  y algunos movimientos corporales que le permiten de vez en cuando sacarle notas al  acordeón. Conserva su sencillez, su humildad y el carisma, que por muchos años, le permitieron ser el auténtico líder de la canción protesta en la Costa Norte Colombia.

Medellín, Octubre 1° de 2018.

«La poesía es un ave inalcanzable que fascina con su vuelo, como el finísimo colibrí que desaparece sus alas en el aire, o la humilde palomita picoteando el camino en la alborada, o la regia mariposa coqueteando con las flores del jardín»: Joaquín Rodríguez Martínez.

Por: Ramiro Elías Álvarez Mercado

Los poetas son esos seres excepcionales que tienen la capacidad de transformar las palabras en experiencias, sentimientos, emociones, vivencias, sensaciones y fantasías, pero cuando la poesía y la música se unen como medio de expresión y comunicación humana salen a flote verdaderos talentos y genios como el musipoeta sinuano Joaquín Cristóbal Rodríguez Martínez. Quien le abrió los ojos a este mundo terrenal el  martes 11 de noviembre de 1947 en una noche cálida y estrellada, en la capital ganadera de Colombia, Montería (Córdoba), en el seno de la familia conformada por Enrique Rodríguez Jiménez y Ahylan de las Mercedes Martinez Moreno.

Cursó sus estudios primarios en la Institución Educativa Tierralta de esa misma población del alto Sinú, lugar este que le sirvió para nutrirse con la frescura bucólica de esos bellísimos paisajes, los cuales le despertaron una gran pasión por la poesía, la música y los versos, y a la par con ello, fue complementando los mismos en los Centros Literarios haciendo su invaluable aporte en la parte musical, pero también en la declamación de poemas: una asignatura muy importante para esa época que permitía generar en los estudiantes, un mundo de sueños en los cuales la lectura, música, poesía es ese viaje maravilloso que los lleva por caminos insospechados que permitían desarrollar su imaginación, fluidez verbal y retención mental, hechos estos que marcaron su vida para siempre.

Se graduó de bachiller en el Seminario Conciliar de Montería, en donde forjó aún más sus bases literarias y musicales; adquirió el hábito de la buena lectura, leyendo los clásicos de la Literatura Universal como: La Odisea, Romeo y Julieta, El Quijote, Los Poemas de Pablo Neruda.

Esta etapa de su vida constituyó un paso fructífero, además de adquirir buenos hábitos, simultáneamente sus profesores de música le fomentaron y reafirmaron aún más el amor por esta disciplina. Tras vivir esta maravillosa experiencia «Joaco», como cariñosamente lo llaman sus amigos y familiares, dice que indudablemente «una cosa llevó a la otra».

Con todo ese conocimiento y consciente de su real pasión y vocación hacia la poesía y la música fundidas en lo más profundo de su alma, comenzaron a brotar como las aguas cristalinas de un manantial la armonía y musicalidad plasmadas en versos, dando origen a canciones con un estilo romántico y lírico, en las cuales han estado siempre presentes la naturaleza, el entorno que lo rodea y las aguas de su amado Río Sinú,  hilvanando las más exquisitas metáforas hábilmente mezcladas con  otras figuras literarias, donde se describen magistralmente los paisajes majestuosos presentes en las riberas del imponente río.

El aire y el agua constituyen principio y fin; elementos que con la luz se combinan, condición que resulta clave en fundamento de todas las formas de vida. Por ello el médico, folclorista, poeta, compositor del Caribe colombiano Adrián Pablo Villamizar Zapata, expresa al respecto «El agua es un viaje comunicador que trae mensajes mucho más allá de un lenguaje físico-químico, su vibración y su golpeteo, arrastran memoria de lo que encuentran a su paso, hacia el mar y hacia las nubes».

Asimismo el Dr. Villamizar sostiene que «el agua es todo y que vivimos por ella, pero estamos a años luz de entender la información cantarina que nos trasmite, pero que afortunadamente existen privilegiados,  que la interpretan desde la física cuántica y de la mecánica de los cristales como el profesor Masaru Emoto en Japón e igualmente como lo trasmite con su poesía natural su gran amigo y colega el poeta Joaquín Cristóbal Rodríguez Martínez», conocido como «El poeta del Sinú» y bautizado por el médico Adrián Villamizar como «Joaquín de las aguas».

Obras musicales como: ‘Voy a Escribir un Poema’, ‘Quisiera Ser Poeta’, ‘Penumbra’, ‘Ramera’, ‘Lejanamente Bella’, ‘Sinuana’, ‘Muñequita de Algodón’, ‘Mujer de Ayapel’, ‘Cartagenera’, surgieron como producto de un estilo propio e inconfundible, donde siempre está plasmado su sello poético y lírico.

Casado con Alexandra Machado Mendoza: musa inspiradora de algunos de sus cantos, pero sobre todo de poemas que le declama en una clara demostración de amor verdadero a su compañera incondicional de tantos años y madre de sus «Tres Querubes» título de una canción inspirada en el amor de sus retoños (hijos).

Joaco posee más de 100 canciones de las cuales un 60% permanecen inéditas y sólo las canta en parrandas a sus amigos y allegados que se deleitan con ese recital natural expuesto por este talentoso maestro de la composición.

Su primera obra musical se la grabó Jocho Vargas y se tituló «Mi Madre y Tú» en el año 1979 y luego importantes figuras de la música vallenata y tropical le han grabado su obra tales como: Noel Petro, Otto Serge, Alci Acosta, Alfredo Gutiérrez, Rafael Ricardo, Ismael Zuleta.

Tocando el tema de la poética y el estilo de las composiciones del «Poeta del Sinú» el Doctor en Geografía, consultor internacional y escritor cordobés Ángel Massiris Cabeza sostiene: «Las composiciones del musipoeta Joaquín Rodríguez se enmarcan en la lírica romántica modernista, dado su lenguaje poético evocador, su lírica carmínica sublimación del dolor y el amor y su sensibilidad frente a hechos sociales que exacerban su espíritu».

El lenguaje poético se manifiesta en el uso de la métrica, la rima y figuras literarias tales como: metáforas, símiles, hipérboles y prosopopeyas con las que comunica de modo estético el mensaje lírico.

La expresión romántica de _»Joaquín de las aguas» se manifiesta en los motivos y actitudes líricas predominantes en su obra litero-musical, destacándose canciones en las que con una lírica carmínica y enunciativa combinada, sublima el amor por la mujer, por su tierra y por su familia».

Del mismo modo el médico  Adrián Villamizar expresa en su original estilo filosófico e intelectual, refiriéndose nuevamente a su homólogo, manifiesta «de Joaco amo la filigrana de su dulce cantar, sencillo y profundo a la vez, porque su poesía desentraña los más profundos misterios de remolinos y espumas del constante Rio Sinú a veces calmo y a veces bravío, tienen reflejos exactos en su pluma cantora, se copian uno del otro, se ponen de acuerdo, se entristecen y se alegran juntos».

Este cantor cordobés como cantautor ha grabado tres trabajos discográficos. Tuvo una época relativamente exitosa en diversos festivales vallenatos, en Valledupar, Sincelejo, San Andrés Isla, y los eventos creados en este estilo en los distintos pueblos de la Sabana: Córdoba, Bolivar y Sucre, que dieron origen a temas de una excelsa calidad, ‘Murió El Turpial’, ‘Desde Mi Pueblo’, ‘Guatapurí’, ‘Remanso’, ‘Canción Divina’, ‘Pasó en Verano’, ‘Noviembre Triste’, (homenaje a Alejo Durán), que dejaron una huella indeleble en el recuerdo de los seguidores de esta expresión musical, cultural y folclórica.

Se ha destacado como un polifacético compositor ya que crea obras en distintos géneros musicales como: cumbia, porro, pasillo, vallenato, pasebol, bolero. Lo que quiere decir que le canta a todo bajo la magia del amor.

Joaquín Cristóbal Rodríguez Martínez, es un hombre que tiene la vida inundada de poesía y por sus venas corre un caudaloso río musical , tal como lo describe su amigo Adrián Villamizar «es tan romántico al igual que las corrientes turbulentas o tranquilas del Río Sinú; es un faro poético,  flotante y viajero de ida y vuelta en las aguas de su río, de su río interior».

Por: Ramiro Elías Álvarez Mercado

Se cumplen 7 años del fallecimiento del ‘Tigre de María la Baja’

En un humilde hogar de extracción campesina, conformado por  Pablo Díaz y Martina Tovar, vino a este mundo un niño que con el correr del tiempo, vendría a ser el artista de mayor popularidad en ese inmenso corredor de sabanas, montañas y ríos, que cruza desde el Atlántico hasta el Urabá antioqueño, a quien se le bautizó con el nombre de Enrique.

Este pequeño varón, nacido en Palo Alto Hicotea, Corregimiento de María La Baja  (Bolívar) un 3 de Abril de 1945, fue conocido popularmente como ” El Tigre de María La Baja ” o ” El Compae Quique”. Un campesino natural y elemental como el agua; su vida transcurrió como la de cualquier joven criado en el monte, aprendiendo algunas labores agrícolas y poco estudio.

Músico que creo un estilo particular y  costumbrista, tanto en la forma de ejecutar el Acordeón, con sus magistrales notas, lo cual complementaba con una  voz recia y bien fuerte, con sabor a campo y a negro rebelde.

Su estilo de vida dio un giro sorprendente, estando de 14 años, cuando optó por radicarse en Nueva Estación, un Corregimiento de  Buena Vista  (Córdoba), puesto que la situación económica de su entorno familiar dio un giro sustancial, lo cual le permitió un mejor modus vivendi. Y fue a partir de ese instante, cuando Enrique Díaz Tovar, se comenzó a interesar por los asuntos de la música realmente.

Inicialmente aprendió a tocar la Violina, con la cual amenizaba pequeñas reuniones entre amigos  y vecinos, y fue a raíz de ese interés, que algunos allegados, tuvieron a bien comentarle a Doña Martina su Madre, acerca de las virtudes musicales de su hijo, por lo cual ésta, decidió obsequiarle un Acordeón sencillo de dos teclados, cuando Enrique solo contaba con 16 años de edad.

El “Compae Quique”, como algunos solían llamarlo, era un fiel seguidor de aquellos viejos  juglares, que marcaron una época de oro con su valioso legado, tales como los Maestros Alejandro Durán, Luis Enrique Martínez y Andrés Landero, exponentes de tres grandes escuelas o estilos, acorde a los lugares donde eran oriundos o procedían: El Paso (Cesar), Fonseca (Guajira) y San Jacinto (Bolívar), de los cuales tomó su cadencia en la ejecución del instrumento, pero también desarrollando un estilo en el canto que caló profundamente, en aquellas masas, que veían en las crónicas y relatos que él vocalizaba con su dejo muy acentuado, un reflejo de sus propias vivencias.

Es por ello que este músico sabanero,  cada día más gustaba, por su originalidad, ya que como el mismo constantemente lo decía: “nací musicalmente con mi estilo “.

Antes de proseguir con la historia de Enrique Díaz, oigamos una de las canciones que más trascendió por toda la Región Caribe e incluso en el Chocó y en diversas comunidades:

Fue en Planeta Rica (Córdoba), el lugar donde Enrique Díaz se vino a  consolidar musicalmente y, al igual que “el Negro” Alejo,  se radicó hasta los últimos días de su existencia.

En sus años de andariego y trovador ambulante, recorriendo los extensos caminos caribeños, se le veía a su fanaticada cada día más grande, y fueron muchos los logros musicales por Enrique Díaz obtenidos, como el de Rey Sabanero del Acordeón en la ciudad de Sincelejo (Sucre) en el año 1986, e igualmente en las poblaciones Antioqueñas de San Pedro de Urabá y Caucasia.

Con más de cincuenta (50) trabajos discográficos, cosechó numerosas simpatías por doquiera que llegaba, pues la gente lo seguía, con fervor y pasión, porqué de sus cantos brotaban la esencia y el alma, de ese pueblo que lo amaba.

Al igual que el gran Calixto Ochoa, se destacó en la composición con una variedad de géneros musicales, del Caribe colombiano, y se caracterizó por ese agudo sentido que tuvo, para expresar de manera jocosa, alegre, costumbrista, propia de los pueblos de la Costa Atlántica.

Enrique Díaz, tal como lo hiciera el Maestro Alejandro Durán Díaz no claudicó en su originalidad, lo cual le dio la ventaja de tener público propio, sin necesidad de acudir a las modas pasajeras o a las extravagancias de hoy en día, para mantenerse vigente y vivir cómodamente en Planeta Rica (Córdoba) al lado de su esposa Elvira Peña, con la cual convivió hasta que la muerte los separó, el 18 de Septiembre del 2014.

Cuando la música de Acordeón (Vallenata y Sabanera), viene atravesando una crisis de valores, porque Acordeonistas y los Compositores, se han venido alejando de las raíces, mirando solo el dinero y desconociendo el folclor verdadero, hoy le rindo un homenaje sincero, al “Tigre de María La Baja”, porque nunca buscó acomodarse, como hoy en día lo hacen los  Cantantes y esos Acordeoneros, que ignoran deliberadamente, esa huella que marcaron, nuestros Juglares para siempre.

Ante la memoria de “Quique” me agacho, me quito mi sombrero y digo: “Gracias te damos, viejo querido, porque tu nombre ha quedado metido, en lo más profundo de nuestros corazones. Fuiste un varón de muchos kilates, el vocero más auténtico y raizal de todos Los Juglares”.

Sobre el autor:

Ramiro Elías Álvarez Mercado, nacido en Planeta Rica ( Córdoba) el 14 de octubre de 1974, radicado en Bogotá hace 26 años, amante de la música, la cultura y el folclor del Caribe colombiano. Sus crónicas han sido publicadas  en Portal Vallenato, El Pilón de Valledupar, Portal La Parranda de Naín, Ranchería Stereo La Guajira, Festival de Acordeones del Río Grande de La Magdalena en Barrancabermeja. Estudió Coctelería, Bar, Etiqueta y Protocolo, con dos diplomados en Vinos, con certificación de Somellier, y tiene una trayectoria de más de 20 años laborando en el área de bar y restaurantes. Actualmente labora en un restaurante argentino. 

Este 26 de julio se cumplen 10 años del fallecimiento de uno de los máximos exponentes de la música del Caribe Colombiano.

Quiero contarle mi hermano… un pedacito de la historia negra, de la historia nuestra, caballero y dice… Este 26 de julio, Joe Arroyo, uno de los cantantes más representativos de la música del Caribe Colombiano cumple 10 años de haber fallecido, sin embargo, su legado será inmortal, Joe grabó más 300 canciones divididas en 40 álbumes, escribió e interpretó 100 temas musicales y metió en el top 10 de las mejores canciones de la época más de 60 sencillos.

El artista colombiano inició su carrera musical en las calles del barrio Nariño en Cartagena, ciudad que lo vio nacer el 1 de noviembre de 1955. Desde los ocho años ya respiraba música, interpretaba canciones, escribía y le metía su toque de sabor a cada una de las letras, siendo aún menor de edad empezó a cantar en bares y burdeles de Tesca, la zona de tolerancia de la capital de Bolívar.

Allí fue cuando la orquesta de Rubén Darío Salcedo lo incluyó en su repertorio, para luego darle paso a su carrera en la agrupación La Protesta, sin embargo, él sabía que su talento merecía ser escuchado en las grandes ligas; no había cumplido oficialmente los 16 años cuando ya estaba cantando de la mano de la agrupación más importante de la salsa nacional de la década de los 70: Fruko y sus Tesos.

Con Fruko grabó álbumes como ‘El bueno’, ‘El caminante’, ‘El patillero’, ‘El cocinero mayor’ y ‘El genio’.

De aquí escaló a otras agrupaciones como The Latin Brothers, Los Líderes, Los Bestiales, La Integración e hizo una breve aparición en la orquesta de Pacho Galán, hasta que decidió, en 1981, de la mano de Discos Fuentes, dar su salto a la independencia e iniciar su propia orquesta “La Verdad”, en donde lideró cada uno de los ritmos del momento.

En 1986 lanzó la canción que lo llevaría a la cima del mundo, ‘La Rebelión’, una letra que narra la historia de la historia de los negros en esa Cartagena del siglo XVII, un legado a la historia de la colonización y del daño que recibió la población, pero con un ritmo que puso a bailar a personas a nivel internacional.

Con la orquesta “La Verdad” grabó 23 álbumes, de estos se hicieron famosas canciones como ‘Tania’, ‘Mary’, ‘El ausente’, ‘El centurión de la noche’ y ‘En Barranquilla me quedo’… y sí, en Barranquilla se quedó, el 26 de julio de 2011 debido a una falla multiorgánica y después de estar tres meses hospitalizado, el cantante perdió la vida. Y como lo deseó siempre fue enterrado en la capital del Atlantico, lugar al que le dedicó los mejores festivales, las mejores letras y del que se enamoró por completo.

Allí fue uno de los lugares donde más fue galardonado, le entregaron 18 Congos de Oro y 4 Súper Congos, premios que fueron creados especialmente para él en el Carnaval de Barranquilla.

Para conmemorar los 10 años de su muerte, desde Infobae hicimos una recopilación de las canciones más sonadas del artista, las que siguen vivas y, de seguro, seguirán sonando en la eternidad.

En Barranquilla Me Quedo:

La Rebelión:

Tal para cual:

Sabré olvidar:

Mi Mary:

La Noche:

Te quiero más:

El Centurión de la Noche:

Noche de Arreboles:

Tamarindo seco:

 

 

Este lunes se cumplen 10 años del fallecimiento del cantante cartagenero Álvaro José ‘el Joe’ Arroyo , leyenda de la música colombiana, por lo que sus familiares y amigos recuerdan su legado musical, lo que representó como persona y la falta que les hace a sus seguidores.

La Secretaría de Cultura y Patrimonio de Barranquilla conmemora los 10 años de la muerte del Joe con un Twitter Space desde las 8:00 de la noche de este lunes 26 de julio.

El espacio contará con la participación de la hija del desaparecido artista, Nayalive Arroyo, y los músicos El Pin Ojeda, Juventino Ojito y Fausto Chatella, lo mismo que del periodista Fausto Pérez Villarreal. Será conducido por la comunicadora Sandra Escudero.

El maestro Juventino Ojito, uno de los miembros de la agrupación del Joe Arroyo y de sus grandes amigos, recordó cómo lo conoció en un concierto en Santo Tomás, pero fue hasta 1982 cuando pudo trabajar como músico a su lado en la orquesta ‘La verdad’.

«Cualquier palabra no sería suficiente para decirle gracias. La huella indeleble de su música es la representación del Caribe colombiano en cualquier parte del mundo», dijo Ojito.

Quien también lo recordó fue el cantante Edwin Gómez, mejor conocido como ‘El Fantasma’, quien formó parte de su orquesta y aseguró que artistas como el Joe son genios que hoy le hacen falta a la música colombiana.

«Son muchas las anécdotas con él, pero la que más recuerdo es la que vivimos en el aeropuerto de Nueva York. Yo lo cuidaba mucho del dulce porque era diabético, pero fui al baño y lo dejé en una tienda. Cuando llego lo encuentro lleno de barras de chocolate y le digo ‘Joe, ¿qué haces?’, y él me responde: ‘Fanta, un detalle para ti'», contó Gómez, quien sigue interpretando la música del Joe.

El Joe falleció el martes 26 de julio de 2011, a sus 55 años de edad, tras un mes de permanecer hospitalizado en la Clínica La Asunción debido a diferentes complicaciones de salud.

Por: Bernardo José Rivero Ramos

“Quince años tenía Martina
cuando su amor me entregó,
a los dieciséis cumplidos
una traición me jugó”

Canción de dominio público o Consuelo Castro​

 La infidelidad no justifica los feminicidios. En nuestro contexto hispanoamericano el exacerbado machismo nos ha hecho creer que quitarle la vida a una mujer, en venganza por su infidelidad, goza de buena reputación y permisividad de la ley. Eso explica su alto contenido en algunas canciones del folclor mexicano y de otros países de la región.

Sin embargo, no sólo la infidelidad ha llevado a estos casos; hay otros igualmente aberrantes, expresados en varios temas del folclor azteca.

El Corrido de LA MARTINA, como es conocido en el cancionero popular, tiene un registro histórico de grabaciones exitosas y películas que permitieron darle la vuelta al mundo. Según anales “…El romance de Blanca Niña, es el antecedente directo del corrido de la Martina. Existe una versión mexicana de este romance, captado por Pedro Henríquez Ureña y Bertram D. Wolfe, en su escrito intitulado: “Romances tradicionales de México”, el cual data al menos de principios del siglo XX, sin embargo este romance tiene a su vez antecedente en un romance español de idéntico nombre el cual se remonta al siglo XVI y es de autor anónimo…” (Wikipedia).

La versión musical que más escuché y para mi concepto la mejor, se remonta a los años 70s con LOS ALEGRES DE TERAN a dúo con LAS JILGUERILLAS, que la dramatizan a dos voces, masculina y femenina. Hay otras muy conocidas en nuestro país como es la de Antonio Aguilar y una bailable que grabara Gustavo Quintero con “Los Graduados”.

En Wikipedia se encuentra un relato detallado de la historia de esta canción, pero yo me quiero referir es al caso específico de sus implicaciones.

Los casos trágicos por infidelidad se cuentan en varias canciones mexicanas. Quizás algunas basadas en hechos reales otras de la mera invención de sus autores.

Pero el machismo también  cobró la vida de ROSITA ALVÍREZ, quien se negó a bailar con un tal Hipólito y este en una flagrante muestra de intolerancia, sacó su revólver y le propinó tres tiros, muy a pesar que “la noche que la mataron Rosita estaba de suerte, de tres tiros que le dieron nomás uno era de muerte”. Hechos ocurridos en el año 1.900 en un barrio de Saltillo. Pero en este caso, la justicia actúo y el homicida fue a parar a la cárcel. La canción la escuché en la voz del “Charro de Zacatecas” Antonio Aguilar. Algunas datos indican que su autor es desconocido en otras informaciones la señalan como de la autoría del compositor FELIPE VALDES LEAL nacido en Saltillo, Coahuila, quien dejó un legado de éxitos entre los cuales están “Lucio Vasquez”, “Besos de Papel”, “Échale Un Quinto Al Piano”, “Entre Copa y Copa”, “El Ausente”, “Hace un Año”, “Mis Ojos Me Denuncian “LETRA de Manuel ACUÑA, “Mi Ranchito”, “Mi Destino Fue Quererte”, “Rosita Alvirez”, “Tú, Sólo Tú”, “Veinte Años” .

Por su parte, el cantautor José Alfredo Jiménez nos cuenta un feminicidio por despecho; podríamos decir, un crimen pasional. Ni siquiera da el nombre del lugar, del cual simplemente dice que ocurrió en una TIERRA SIN NOMBRE. Este es el relato musical de los hechos:

Voy a cantarles la historia, de una mujer que murió
Quiso adorar a dos hombres, y la vida le costó
Su corazón supo amarlos, porque ese fue su destino
Aunque sabía que adorarlos, era placer y martirio
Sucedió lejos de aquí, en una tierra sin nombre
Donde la ley nada puede, contra el cariño de un hombre

Con el correr de los días, ella pensó en su futuro
Y de los dos que quería, se entregó por fin a uno
El que gano su cariño, solo vivía para amarla
Mientras el que la perdió, solo pensaba en matarla
Y se entregó a las cantinas, en donde todo bebía
Quiso convertir en odio, todo el amor que sentía

El mero día de la boda, más de la cuenta tomó
Y con un mal pensamiento, hacia el templo caminó
Había jurado matarla, cuando casada saliera
Pa’ que vestida de blanco, entre sus brazos muriera
Cuando salieron los novios, se oyeron varios balazos
Su pistola cayó al suelo, y ella cayó entre sus brazos.

Aquí en Colombia, el compositor Vallenato Rafael Manjarrez, narra una historia parecida. Es un paseo grabado por LOS BETOS, llamado DESENLACE, en el que una joven Guajira después de una larga historia de amor y desengaños le quita la vida a quien fuera su novio, en la propia iglesia, el día que este se casara con su nuevo amor. No hay feminicidio sino un acto de venganza de la mujer.

Lo propio ocurre en la champeta LA VIUDA, grabada por HERNANDO HERNÁNDEZ, en donde da cuenta de una mujer que penaba en las noches después de quitarle la vida a su novio, también en la iglesia, al momento de casarse con otra y ella, una vez consumada la venganza, se suicidó.

Pero al margen de esta historia ficticia, según el intérprete, en una animación que hacen en la grabación se escucha: “La viuda e´pescao” y lamentablemente quienes subieron la canción a Youtube la titulan así. Yo la había conocido recién grabada con su nombre original; esto es, como LA VIUDA. Lamentablemente la ramplonería muchas veces le quita la belleza a esta música Afro-Caribe.

Pero éstos hechos de sangre en la música no paran. En el tema VEINTE AÑOS, grabada por “Los Alegres de Terán”, se narra un doble homicidio. El marido corre a perseguir a su esposa y al amante para cobrarles su engaño. Esta tragedia sucedió en Monterrey, según figura en un comentario de la canción en Youtube y que inspiró al compositor Felipe Valdés Leal. Como vemos, Valdés Leal fue experto en esta clase de historias. Este hecho si constituye un verdadero Feminicidio pasional.

Traigo un sentimiento pero muy adentro

En el mero fondo de mi corazón

Viejas decepciones que me trajo el tiempo

Una historia negra de un maldito amor

La mujer que quise me dejó por otro

Les seguí los pasos y maté a los dos

Yo no fui culpable porque estaba loco

Loco por los celos loco por su amor

Las leyes de la tierra dictaron mi sentencia

Me dieron sin clemencia 20 años de prisión

Y aquí estoy prisionero mirando tras las rejas

Únicamente al cielo donde se encuentra Dios

La mujer que quise me dejó por otro

Les seguí los pasos y maté a los dos

Yo no fui culpable porque estaba loco

Loco por los celos loco por su amor

Las leyes de la tierra dictaron mi sentencia

Me dieron sin clemencia 20 años de prisión

Y aquí estoy prisionero mirando tras las rejas

Únicamente al cielo donde se encuentra Dios

A éste también la justicia mexicana lo castigó enviándolo a la cárcel una buena temporada.

En este orden de ideas, el caso de LA MARTINA copa mi atención, por lo dramática.

Partimos del caso que apenas era una adolescente cuando se casa. Casi una niña, con apenas 15 años y de origen campesino. Se puede colegir que el esposo era mayor que ella. Que era un señor dedicado a las faenas del campo y a sus negocios, razón por la cual la dejaba sola frecuentemente.

No faltó el galán ocasional que se fijó en la joven hermosa, inocente y frágil y empezó a seducirla.

La soledad de Martina y las visitas mal intencionadas y estratégicamente concebidas por el pretendiente, estaban dándole resultado. Pero, sin temor a equivocarnos, apareció la vecina chismosa, como suele suceder, quien alertó al esposo de las constantes visitas de un hombre de a caballo, cuando él salía a sus diligencias.

Con la información y las sospechas, el marido urdió un plan. Le informó a su joven esposa, quien apenas acababa de cumplir 16 años, que saldría a sus acostumbradas correrías y que tal vez estaría ausente varias días. Que se cuidara.

Era la oportunidad que el pretendiente furtivo estaba esperando. No hay que dudar que en su malévola intención, estaba pendiente de las salidas del esposo de nuestra protagonista. Tan pronto vio la oportunidad se lanzó a la caza de su presa, cual gavilán pollero.

Dejó el caballo en el corral y preso de la ansiedad por poseer a Martina, tan pronto ingresó a la casa, se fue despojando de sus prendas: El reloj, el revólver y otros menesteres. Martina aún se resistía y ni siquiera habían concretado la aventura, porque los autos dan cuenta que apenas “estaban en la conquista” cuando intespestivamente escucharon la puerta de golpe de la entrada al recinto.

La pareja casi queda petrificada y un frío les corrió de pies a cabeza por el miedo. Sin embargo el galán pudo salir raudo por la puerta falsa y se fugó. No tuvo tiempo de agarrar sus cosas y hasta el caballo abandonó. Nunca se pudo saber quién era, ni su procedencia.

Al entrar abruptamente, el marido de Martina ve en la mesa del comedor una pistola y un reloj. Seguidamente la conmina a responderle una seguidilla de preguntas:

“que estás haciendo Martina

que no estás en tu color”

Y ella, en medio del pánico manifiesto, logró responderle:

“Aquí me he estado sentada

no me he podido dormir,

si mi tienes desconfianza

no te separes de mi”.

El interrogatorio continuó en un tono más alto y disonante, que reflejaba la ira del esposo:

“De quién es esa pistola

de quién es ese reloj,

de quién es ese caballo

que en mi corral relinchó”.

La joven respondió:

“Ese caballo es muy tuyo

tu papa te lo mandó,

Pa´ que fueras a la boda

de tu hermana la menor”

Las respuestas de Martina exacerbaron más su ánimo y el macho herido por el engaño, la increpó:

“Yo pa´ que quero caballos

si caballos tengo yo,

lo que quiero es que me digas

quién en mi cama durmió”.

Martina se defendió:

“En tu cama nadie duerme

cuando tú no estás aquí,

si me tienes desconfianza

no te separes de mí”.

Sus respuestas no convencieron al envalentonado esposo.

Con toda la evidencia y muy a pesar del dolor y la ira, el señor posó de caballero.

La agarró de la mano y la llevó a casa de sus progenitores. Pese a la presunta infidelidad, aún amaba a Martina y quizás no quería hacerle daño.  Pero el papá de Martina cometió una fatal decisión. Se negó a recibirla y simplemente le dijo al esposo:

“Llévatela tú, mi yerno,

la iglesia te la entregó;

si una traición de ha jugado,

la culpa no tengo yo”.

¡Viejo indolente! Se trataba de tu hija.

Cuántas cosas se le pasarían a Martina por su mente en ese instante. No midió consecuencias o su candidez la llevó a seguirle el juego al pretendiente. No tenía la madurez para asumir la responsabilidad de un matrimonio. No tuvo en aquel momento fatal el apoyo de sus padres. Ni siquiera fue convincente por su inexperiencia para explicar que ella no materializó la relación con el ocasional pretendiente. Además, con tantas pruebas, el caballo, el revólver, el reloj y la cara de susto que tenía cuando fue sorprendida por el esposo, no le dejaban margen de inocencia ante la gravedad de los hechos.

La actitud del papá de Martina también fue machista. La dejó a su suerte, sin recibir explicación alguna de la víctima, para que el esposo, como si fuese el dueño, el propietario de la joven, tomara cualquier determinación.

En aquel momento, el marido de Martina recargó de nuevo su ira, su dolor y antes de volverse a arrepentir, sacó el revólver, la hizo arrodillar y le disparó sin piedad alguna, tres tiros a la joven, quitándole en forma instantánea, su vida. Su amigo, el del caballo, “ni por la silla volvió”.

El engaño estaba vengado y su machismo quedó incólume.

Muy a pesar que la legislación penal mexicana dice:

“Artículo 164 BIS. Comete el delito de feminicidio y se sancionará con prisión de veinticinco a sesenta años, a quien por razones de género prive de la vida a una mujer”.

No se tuvo conocimiento, dentro de la historia de la canción, que el feminicida fuera condenado por estos hechos.

Nuestra imaginación y la del autor de esta pieza musical, busca contribuir para que la violencia de género cese en estos países. No hay nada que justifique arrebatarle la vida a un ser humano y menos si se trata de una mujer.

Medellín, Junio 25 de 2021.

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Estos son los resultados del Baloto y de las principales loterías y chances en Colombia.

Este miércoles, 23 de junio, se realizaron los sorteos del Baloto, loterías del Meta, Manizales y Valle.

Estos son los resultados del Baloto con las superbalotas y las loterías con el respectivo número de serie:

  • Baloto: 06 – 37 – 19 – 20 – 38 superbalota: 10
  • Revancha: 15 – 16 – 39 – 17 – 41 superbalota: 09

Lotería del Meta: 4063 serie 125
Lotería de Manizales: 2067 serie 138
Lotería del Valle: 4778 serie 069

Estos son los resultados del chance del 23 de junio:

  • Dorado mañana: 9489
  • Dorado tarde: 7536
  • Culona: 8391
  • Astro Sol: 2531 Escorpión
  • Pijao de oro: 8684
  • Paisita día: 3367
  • Paisita noche: 0685
  • Chontico día: 2183
  • Chontico noche: 5476
  • Cafeterito tarde: 5134
  • Cafeterito noche: 4610
  • Sinuano día: 4413
  • Cash three día: 265
  • Cash three noche: 975
  • Play four día: 2109
  • Play four noche: 4171
  • Saman día: 1017
  • Caribeña día: 3788
  • Motilón tarde: 6575
  • Motilón noche: 7429
  • Fantástica día: 1759
  • Fantástica noche: 7777
  • Antioqueñita día: 5380
  • Antioqueñita tarde: 6631
  • Culona noche: 2365

Por: Bernardo José Rivero Ramos

“La cucaracha, la cucaracha;

Ya no puede caminar.

Porque le falta, porque le falta,

La patica principal”

Corrido español – Francisco Rodríguez Marín.

Luego de haber pasado un tiempo sin que Cucarachita Martínez se resignara a la pérdida irreparable de su marido, el Ratoncito Pérez; que la sumió en una gran depresión y la cerró de luto, se propuso levantarse de su desgracia.

Acostumbrada a que su roedor marido le llevara todo a su hogar  y disfrutar del más cálido amor que podía vivir una pareja en una eterna luna de miel; el hambre, la soledad y las ganas de ser una cucaracha útil, la impulsaron a salir nuevamente de su hábitat y  luchar por el pan de cada día.

Fue muy triste para ella aquella mañana en que su adorado esposo, Ratoncito Pérez, por estar de glotón, se fue de su vida en circunstancias absurdas. La historia nos cuenta que Cucarachita Martínez cocinaba para el desayuno una suculenta mazamorra de maíz y se percató que no tenía panela. Fue hasta donde una vecina a pedirle un pedazo y se demoró más de la cuenta chismoseando sobre los hechos del vecindario.

Ratoncito Pérez se llenó de ansiedad, y pensó en la exquisitez del manjar. Quiso probar el cocido y rodó un taburete de cuero hasta los bindes de la hornilla; se subió hasta el borde de la olla, se lamió el bozo y cuando se disponía a tomar el primer sorbo, aturdido por el intenso calor de la hirviente mazamorra, pisó en falso y ¡chapenden! Cayó dentro del recipiente.

Cuando Cucarachita Martínez regresó encontró al Ratoncito Pérez sin vida flotando entre los granos de maíz y la leche, totalmente irreconocible.

Los animales le dieron las condolencias, acompañaron el sepelio y no faltó uno que otro que le ofreció ayudas a la hermosa viuda.

Desde ese momento se cerró de luto y tomó la decisión de no salir de casa.

Su larga pena, la postración y el dolor, la mantuvo por mucho tiempo sin comer y sin conciliar el sueño hasta que finalmente decidida salió una tarde, en busca de comida.

Subió la pared de una vivienda cercana, caminó por el patio, buscó la rendija de una puerta e Ingresó a la cocina de doña Fulana. Allí encontró algunos alimentos con los que pudo mitigar su hambre. Recordó que, menos mal, no logró concebir hijos, porque estarían sufriendo las verdes y las maduras y toda clase de penurias. Quizás le hubiera tocado ubicarse en los semáforos para pedir una monedita, mostrando a sus hijos para despertar lástima. O hacer las largas y tediosas filas en las oficinas del SISBEN, para que el rey león le diera una ayudita.

Ya más animada y convaleciente reinició sus andanzas.

Cierta noche, Doña Fulana después de cenar, dejó unos platos de comida para su esposo y sus dos hijos, medio tapados en una de las gavetas de su cocina. “Presa fácil”, se dijo Cucarachita Martínez y sigilosamente penetró por una ranura, fue hasta donde estaba un plato de arroz con coco y empezó a comer. De pronto escuchó un ruido; era la puerta de la gaveta de la cocina que doña Fulana abrió para sacar el plato. La señora se encontró con la escena y enfurecida lanzó un manotazo a Cucarachita Martínez, que por poco le arranca las alas y cuando cayó al suelo, doña Fulana agarró la escoba, le tiró con todas sus fuerzas pero cucarachita milagrosamente pudo salvarse, no sin antes escuchar las imprecaciones de su verdugo y perder un poquito de su hermosa figura. Salió rauda hasta su escondite, con el corazón que se le quería salir del pecho por el miedo. Era la segunda vez que había salido a buscar comida, luego de la muerte de su amado.

Durante el recorrido de regreso pudo percibir un olor fuerte y penetrante alrededor de la cocina y que la dejó mareada, era un poderoso veneno contra las cucarachas. Pero ella había desarrollado un antídoto que la salvaguardaba de cualquiera de esos productos y hasta podía resistir las inclemencias del clima.

En los días siguientes, Cucarachita Martínez sostuvo su alimentación con una que otra migaja que encontrara cerca de su guarida. Aún no se le había pasado el miedo del ataque violento de “la bruja” como ella la llamó; pues doña Fulana era una vieja gorda, fea y amargada. La hermosa cucarachita estaba recuperando sus alas.

Sin embargo, pensó que el lugar tenía una buena despensa para mitigar el hambre y que podía ingresar en horas más avanzadas de la noche. Al fin y al cabo, ella era poco lo que dormía.

Escogió siempre el horario de las 12:00 de la noche a 2:00 o 3:00 de la madrugada; ingresaba a la cocina, esculcaba el lugar, ubicaba su presa y comía a reventar. Ya estaba subiéndose de peso y hasta pensó en una dieta, ir al gimnasio o quizás en realizarse una cirugía estética.

Pero el destino le tenía cifrada una mala pasada. Una noche luego de tragarse todo lo que quiso, la digestión le produjo un leve sueño y sintiéndose cómoda en el lugar, muy agradable, fresco, seguro, sin nada que le perturbara su tranquilidad, se quedó descansando. Calculó que podía dormir hasta las 4:00 o 5:00 de la mañana.

Don Fulano, el marido de doña Fulana, regresó muy tarde a casa, borracho, ya que era sábado y estaba departiendo con unos amigos. Pidió su comida, la matrona llegó a la cocina, abrió la gaveta y ¡oh sorpresa!, encontró a Cucarachita Martínez durmiendo plácidamente dentro del plato especial que había preparado.

Su intolerancia llegó al máximo, explotó de ira, lanzó unas frases de grueso calibre y arremetió contra Cucarachita Martínez. Ella, la pobre, harta de comer, subida de peso y medio adormitada, no le dio tiempo para levantar el vuelo y buscar una salida de aquella emboscada.

La señora primero la atacó con un matamoscas; cuándo la vio revoleteando a medias y semi desplumada, buscó el arma mortal con que se mata toda cucaracha en el mundo: una chancla; le asestó un golpe con todas sus fuerzas; y, en forma despiadada, llena de ese odio y repulsión en contra de estos animalitos, la remató inmisericordemente con una seguidilla de chancletazos hasta aplastarla.

No hubo llantos, no hubo sepelio, ni condolencias. Lo más triste de la historia, es que doña Fulana la arrojó al basurero, donde pocas horas después llegaron las laboriosas hormigas y luego de reducirla a pequeñas partes, se le fueron llevando una a una, hasta su redil. Era el último eslabón de esa cadena alimentaria.

Planeta Rica, Febrero 16 de 2015.

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Producto de una isquemia cerebral, la noche de este miércoles 26 de mayo, falleció en la ciudad de Medellín el destacado acordeonero Darío Ricardo.

El artista vallenato de 55 años venía padeciendo desde hace más de un año de esa enfermedad y en las últimas horas fue internado en el hospital San Vicente de Paúl de la capital antioqueña, donde nada pudieron hacer los médicos para mantenerlo con vida.

Junto al cantante Alfredo Ríos, el acordeonero Darío Ricardo conformó la afamada agrupación vallenata conocida como la Revelación Vallenata que grabó canciones como Causa Perdida.

Ricardo quien era oriundo del corregimiento de Manizales, jurisdicción de Cáceres (Antioquia), tuvo 3 hijos de los cuales uno heredo su vena musical y ejecuta el acordeón.

Para leer más: Crónica | La Revelación Vallenata: Alfredo Ríos y Darío Ricardo

‘El Cacique de La Junta’ estaría cumpliendo hoy 64 años y su nueva canción y video se puede ver en las plataformas digitales.

Después de un trabajo arduo de compilación y producción, el Vallenato se viste de fiesta porque nuevamente, tras 7 años sin el más grande exponente de un género nacido en las entrañas de Colombia, la voz del ‘Cacique de La Junta’ revive y la música de Diomedes Díaz vuelve a ser noticia.

Se trata de un tema inédito del guajiro cuya voz fue grabada en 1987 y que ve la luz con el nombre de ‘Orgullosa’ este 26 de mayo de 2021, con motivo de la que sería la celebración número 64 del natalicio de Diomedes Díaz.

El proceso de recuperación no era tarea fácil y la misión iba más allá de encontrar material inédito del ‘Cacique de La Junta’, es bien sabido que el artista grabó más de 500 canciones y de estas tomas no han sido publicadas todas, pero la tecnología ha traído nuevos recursos, el pueblo extraña lo clásico y la misión siempre será llevar esos mensajes vallenatos que alguna vez migraron los grandes juglares de nuestras tierras campesinas.

Los productores originales de este nuevo ‘himno’ que seguro será un clásico son Diomedes Díaz y El Cocha Molina. El trabajo de producción para la nueva canción fue de Humberto Chaparro y Guillermo Mazorra, director del departamento de A&R en Sony Music Andes, colaboradores del Cacique de antaño.

En la instrumentación participaron José Vásquez, en el bajo; el acordeón de ‘Cocha’ Molina y la voz de Diomedes Díaz, que desplegando una madurez vocal impresionante nos deja una interpretación sin precedentes y un sentimiento de amor inigualable por la tradición vallenata.

“Cada quien que escuche a ‘Orgullosa’ va a tener la oportunidad de revivir al ‘Cacique’. Como nunca, se va a sentir que está presente, porque el gran Diomedes Díaz nos presenta una de sus mejores interpretaciones. Nosotros no pudimos evitar las lágrimas”, confiesa Mazorra con el resultado del trabajo.

‘Orgullosa’, el nuevo tema inédito de Diomedes Díaz estará disponible en todas las plataformas digitales a partir del 26 de mayo y su video oficial en el canal de YouTube del Cacique, canal que logró llegar al 1M de suscriptores en días anteriores, otro motivo más para celebrar el que sería el cumpleaños 64 del ‘Cacique’.

Rincones del país ricos en historias, en patrimonio y en naturaleza, que no son los de siempre.

A lo largo y ancho de Colombia, el país guarda lugares ricos e interesantes que no están en las populares listas de viajeros. Son sitios recónditos, tranquilos y llenos de historias que vale la pena descubrir.

Esta es una breve lista de esos sitios que puede incluir en sus próximas salidas, y que estamos seguros, no lo defraudarán.

Pore, pueblo patrimonio

Pore, es nuestro primer recomendado. Este año se convirtió en el municipio número 18 en ingresar a la Red Turística de Pueblos Patrimonio y el primero del departamento de Casanare.

Está ubicado a 72 kilómetros de la capital del departamento, Yopal, y tiene en sus calles el inicio de uno de los hitos más importantes en la historia de Colombia, pues desde ahí partieron las tropas hacia el Puente de Boyacá, donde se logró la victoria en una batalla decisiva por la libertad.

Allí inició la gesta libertadora y es por este hecho que es conocido como la ‘Cuna de la independencia de Colombia’. En su territorio aún se conservan reliquias que cuentan la importancia que tuvo para el país: las cárceles construidas por los españoles, la iglesia, las calles empedradas y las casonas que conservan el estilo colonial.

Chinácota, el secreto de Norte de Santander

Su sonoro nombre es desconocido para muchos: Chinácota. A 40 minutos de Cúcuta, capital de Norte de Santander, es un municipio apetecido por su gran oferta hotelera y gastronómica, ubicado entre un valle montañoso, escenario histórico del país.

En lenguaje muisca, Chinácota significa ‘reluciente apoyo detrás de la labranza’, nombre que hace alusión al evidente empuje de sus habitantes, que hacen de este destino un imperdible para los amantes de la naturaleza, que encuentran allí desde glampings hasta amplios espacios coloniales pensados para vacaciones familiares, viajes de amigos o celebraciones especiales.

Un bosque de palmas: Toche

Reseñado por el ecólogo Andrés Hurtado como una de los 10 destinos para este año: Toche, entre Quindío y Tolima, se llega por carretera desde Salento. El pueblo se encuentra en un pliegue de la cordillera. Posee el bosque de palmas de cera más grande y hermoso de Colombia, con 600.000 árboles. Es la palmera más alta del mundo. Alcanza los 60 metros. Allí se encuentra el Volcán Machín. Hay baños termales. Por el camino real que viene de Ibagué al Quindío pasaron Bolívar y Humboldt.

Ciénaga y su gran laguna

Ciénaga, en Magdalena, se mueve y mucho para cautivar cada día más viajeros. Hoy adelanta obras que no solo mejorarán las condiciones de movilidad peatonal para turistas y habitantes de Ciénaga, sino que potenciarán a la Plaza Centenario y a sus alrededores como lugares idóneos para la puesta en escena de expresiones folclóricas, artísticas y culturales del municipio y del departamento del Magdalena.

Ciénaga, es uno de los Pueblos Patrimonio del país, y tiene atractivos urbanísticos como la Plaza Central y recursos naturales como la Ciénaga Grande de Santa Marta (la laguna más grande de Colombia), las aguas termales de ‘El Volcán’ y los asentamientos palafíticos en Trojas de Cataca, Buenavista y Nueva Venecia.

Lo último que hizo Martín Elías Díaz Acosta fue cantar, cantó de madrugada, en Coveñas, en el amanecer del Viernes Santo de 2017. Poco después, al salir de ese último show sufrió el accidente que acabó con su vida y con la esperanza de verlo engrandecerse en el vallenato.

Martín Elías era una de las voces jóvenes más fuertes del momento en el género. En el ruedo ya estaba Silvestre, que le llevaba unos añitos de ventaja, y él parecía ser el siguiente en alcanzar ese nivel de estrellato, aunque tenía una figura paterna venerada en el folclor que cuidar.

Los detalles del siniestro, ocurrido en la vía de Lorica a San Onofre, a las 7:40 a.m. de ese día, hacen parte de un proceso judicial que continúa.

Cuatro años después Martín Elías sigue siendo, de los hijos de Diomedes Díaz – entre cerca de una veintena-, el que ha llegado más lejos en su camino musical.

Quedan para la historia canciones como Cancelada de mi vida, El Terremoto, Diez razones para amarte, Problema tuyo y El látigo, entre muchas otras.

“El 17 de marzo (Bis)

y a la una de la mañana

 hubo un fuerte candelazo

y todo Planeta lloraba.

La policía hizo disparos

y avisando a todo el pueblo;

que el incendio ha comenzado

de allá atrás del ganadero (Bis)…”

Octavio Bastidas – El 17 de Marzo.

Dos hechos relevantes de la historia de Planeta Rica ocurrieron en un mes de marzo. El más importante, quizás, fue el accidente de aviación acaecido un 19 de marzo de 1.960, registrado a escasos 5 kilómetros del área urbana del municipio y de lo cual di cuenta en mi libro DESASTRE DEL AVION HK 516. El segundo es una conflagración que destruyó casi la mitad del sector céntrico del municipio, el 17 de marzo de 1.957, según lo que pudimos establecer a través de consultas con algunos amigos. Ambos hechos quedaron plasmados musicalmente en sendos Vallenatos, por los compositores Lucho Campillo y Octavio Bastidas.

Siendo aproximadamente la 1:00 de la mañana, de ese 17 de marzo, en plena época de verano y a un mes larguito de haber culminado las Corralejas de 1.957, se presentó ese voraz incendio. Aún sin establecer las verdaderas causas, la tragedia comenzó en la esquina de lo que es hoy la calle 20, con carrera 9, en el que figura un puesto de venta de chances. Esa calle fue conocida en los albores de Planeta Rica, como “La Calle Real” y años mas tarde como “La Calle del Comercio”. Las casas en su mayoría eran de bahareque o de tablas, con techos de palma amarga. Tan pronto la Policía Nacional se enteró de la situación, hizo disparos al aire para que la población estuviera alerta y se realizaran intentos por evitar una catástrofe mayor. No había cuerpos de bomberos, creemos nosotros, ni siquiera en Montería. A más de lo anterior, la comunicación terrestre con la capital de Córdoba estaba en condiciones muy precarias; casi que era una trocha. Para viajar desde la sub región del San Jorge o del interior del país a esa ciudad, había que ir hasta La Ye, en su ubicación antigua, destacando que años más tarde esa apartada La Ye – Montería fue reubicada a un kilómetro, aproximadamente, hacia el norte, donde se encuentra hoy en día. Las comunicaciones telefónicas incipientes, por lo que el pueblo condicionado a su suerte, liderado por la Policía y la ciudadanía, logró detener la conflagración cuando esta había arrasado toda la cuadra, desde la esquina de don Humberto Pupo hasta la esquina de don Humberto Salleg, en la actualidad, calle 20 con carrera 8. Afortunadamente no hubo personas afectadas en su integridad física, ni fallecidos por el incendio.

En el sitio exacto donde se inició el incendio, funcionaba un establecimiento comercial llamado “Bar Ganadero”. Para la época, el fluido eléctrico era suministrado por motores o plantas diésel y por disposición de las autoridades, los establecimientos de bares y cantinas se cerraban a las 12:00 de la noche. Fue el año en que culminó el régimen dictatorial del General Gustavo Rojas Pinilla, pocos meses después, el 13 de mayo, cuando fue remplazado por una Junta Militar y más tarde se inició el famoso pacto del Frente Nacional (1.958 – 1.974). El alcalde de entonces era el señor Luis Carlos Berrio B.

Pero, este hecho político cobra relevancia, por cuanto lo de Planeta Rica no fue un caso aislado. Según algunas personas consultadas para reafirmar la canción de Bastidas, en la región de la Sabana se presentaron varios incendios en poblaciones como Pueblo Nuevo, La Ye, Chinú, Cereté, Ciénaga de Oro, Montería y probablemente hubo en otros lugares.  El pánico era generalizado. Los habitantes organizaron brigadas o rondas, para la vigilancia nocturna de sus pueblos. Entonces empezaron a circular versiones contradictorias en donde se comentaba que el régimen de Rojas Pinilla había contratado una banda de pirómanos para ir de pueblo en pueblo incendiando viviendas, para luego aparecer como salvadores y enviaba a la hija, María Eugenia Rojas, a liderar los procesos de reconstrucción. Rojas Pinilla había “comprado” el gigantesco ingenio azucarero de Berástegui, estando como funcionario del gobierno de Laureano Gómez, por lo que adquirió vinculación permanente con el departamento de Córdoba. Su gran labor fue acabar con la industria más próspera de nuestra región, que en su mejor momento tuvo alrededor de 1.600 trabajadores, provenientes de diversas regiones del país y del exterior. Se decía que los facinerosos portaban unos “cartuchos” y los lanzaban al techo de las casas y con el calor del sol se generaba una combustión que ocasionaba los incendios. Lo cierto es que para la época construyeron unos proyectos de viviendas con casas pequeñas, unifamiliares, de cemento y zinc, pero no propiamente barrios sino casas aisladas que aún se conservan algunas en varios pueblos. Pero eso no implica un plan de reconstrucción de pueblos devastados por incendios.-

La otra versión es que la oposición a la dictadura, la cual ya estaba en vía de ser desmontada, contrataba a bandas delincuenciales para que realizaran esos hechos y con ello desprestigiar el gobierno. Pero nadie históricamente ha confirmado ninguna de las dos teorías.

OCTAVIO ENRIQUE BASTIDAS fue un acordeonero nacido en el Banco (Magdalena), quien llegó a las tierras del Bajo Cauca, antioqueño y el San Jorge Cordobés, atraído por la prosperidad de esta región. Se tiene noticias que vivió en Palotal, corregimiento de Ayapel, por el recuerdo que dejó plasmado en una canción, que me aprendí de mi hermano mayor, Rodrigo, siendo yo un niño y que se conoció como “Celos Malditos Celos” o “Las Palotaleras”, que en los años 80s se la escuché al venezolano Willy Quintero y que infructuosamente he buscado en YouTube. Algunas de sus canciones se caracterizan por la repetición de un verso, dentro de una misma estrofa. “El 17 de marzo” también es una muestra. La letra de “Las Palotaleras” decía:

Celos, malditos celos;

Celos, malditos celos;

Celos, malditos celos,

Que ustedes tienen conmigo.

A ninguna mujer le gusta,

A ninguna mujer le gusta,

A ninguna mujer le gusta,

Que le quiten su marido.

II

Quien tiene mujer bonita,

Quien tiene mujer bonita,

Quien tiene mujer bonita,

Mantiene el diablo en la casa.

Y el que la tiene maluca,

El que la tiene maluca,

El que la tiene maluca,

La misma vaina le pasa.

III

Mujeres palotaleras,

Mujeres palotaleras,

Mujeres palotaleras,

Vengo a dar mi despedida.

Ya se despide Bastidas,

Ya se despide Bastidas,

Ya se despide Bastidas,

Hasta el próximo año nuevo.

El maestro ANASTACIO MOLINA, cuenta en una entrevista subida a YouTube por IORICLARKKIO, que Bastidas llegó a la región de El Campano, jurisdicción del corregimiento de El Varal, municipio de Pueblo Nuevo (Córdoba), a tocar un baile. Anastacio, hermano mayor del gran ANICETO MOLINA, fue a conocerlo, precisamente en proceso de aprendizaje del acordeón, luego de haberse ido su primer maestro llamado LUIS CARLOS MARTINEZ, de quien se decía era sobrino de Luis Enrique Martínez. Después de tres días de fiesta, donde una tía de los Molina, el papá de ellos se lo llevó para su finca en El Campano, para que sus hijos continuarán aprendiendo a tocar el instrumento rizado.

LUCHO CAMPILLO, que andaba en las mismas en el corregimiento de Colomboy, conoció al músico y al trasladarse la familia Campillo – Hernández para Planeta Rica, se trajeron a Bastidas.

Allí se inició un proceso musical de grandes repercusiones. Lucho, su hermano Eduardo “El Mono” Campillo, Octavio Bastidas y un guitarrista de apellido Bossio, conformaron una agrupación que amenizaba bailes, velorios y parrandas, especialmente en las fiestas de corralejas de la región. De esa manera Lucho se constituyó en un auténtico mecenas de la música, su crecimiento musical lo llevó a conformar agrupaciones con connotados músicos como Jairo Paternina, Hernán “El Piropero” de Arco, hermano del maestro Enrique Díaz, Daniel Peña, incluso, Alfonso Piña, ofreciéndoles oportunidades para iniciarse y proyectarse en el difícil arte de la música.

Sin embargo, Octavio Bastidas decidió trasladarse al municipio de Cereté donde fijó su lugar de residencia hasta sus últimos días. Tuve la oportunidad de conocerlo, cuando residí en ese importante municipio sinuano, una noche que salía de tocar un baile con Los Hermanos Pérez. En esa ocasión se desbordó a contarme de su vida en Planeta Rica y me cantó algunas canciones que sólo esa vez las pude escuchar: “El Transporte Planeta” (Una empresa que existió en el pueblo a finales de los años 50s y parte de los 60s). “El Blanco Arrieta”, un reconocido conductor de buses de la época, “El 17 de marzo”, “Las Palotaleras” y otros de su autoría. Desde esa noche no volví a saber del acordeonero.

Octavio Bastidas quizás no pudo alcanzar el éxito musical, pero sí la gloria porque contribuyó a la formación de artistas tan famosos como los hermanos Molina y los hermanos Campillo. Sus canciones no han trascendido pese a que el “El 17 de Marzo” es un merengue, de la variedad del Vallenato Crónica, en el Vallenato Clásico o tradicional. El tema fue grabado por MIGUEL DURAN.

https://youtu.be/QkufMItqnUM

Tal como lo dije al publicar mi libro DESASTRE DEL AVION HK 516, que estas composiciones no tienen nada que envidiarle a las ya ampliamente conocidos de la autoría del maestro Rafael Escalona, “La Custodia de Badillo”, “La Patillalera” y otros más de la región del Valle. En las Sabanas son conocidos “El Siniestro de Ovejas” llevado al acetato por el recientemente fallecido Jorge Oñate y grabado además, por el Binomio de Oro. “La Muerte de dos Hermanos” de César Castro y estos dos nacidos en el municipio de Planeta Rica, como historia real de dos hechos ocurridos un mes de marzo.

Por: Bernardo José Rivero Ramos.

Medellín, Marzo 15 de 2021.

Email: bernardorivero@gmail.com

Facebook: Bernardo José Rivero Ramos.

En la tarima que lleva su nombre en la plaza Olaya Herrera del municipio de La Paz, Cesar, se realiza este lunes la despedida del cantante vallenato Jorge Oñate, quien falleció el pasado 28 de febrero tras presentar complicaciones en su estado de salud.

Con sus canciones de fondo y el aplauso de todos los pacíficos, los restos mortales del intérprete fueron recibidos por sus seguidores que se reunieron para darle el último adiós entonando los temas que entregó al folclor vallenato por más de 50 años.

Las honras fúnebres del ‘Jilguero de América’ se realizarán este lunes a las 4:00 de la tarde en el Cementerio Central de La Paz.

Jorge Oñate, ‘el jilguero de América’, murió en Medellín a los 71 años. La triste noticia se conoció en la madrugada de este domingo.

El artista vallenato Jorge Oñate , ‘el jilguero de América’, murió en Medellín , Antioquia, a donde fue trasladado para tratarle complicaciones renales y de páncreas. El cantante pasó sus últimos días en el hospital Pablo Tobón Uribe.

La triste noticia enluta al mundo del vallenato y a Colombia, donde sus inspirados éxitos marcaron épocas y páginas gloriosas del folclor nacional. Temas como El cariño de mi pueblo, Volví a llorar, Nido de Amor y Mujer Marchita están impresos en la memoria sonora de los amantes del género musical.

Jorge Oñate murió a los 71 años.

Estas son algunas de sus más recordadas canciones:

La lista es corta.