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El ángel dijo a las mujeres: No tengan miedo; sé que ustedes buscan a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, tal como dijo. Vengan a ver el lugar donde lo pusieron.
(Mateo 28:5-6)

Al recordar la muerte de nuestro Señor Jesucristo debemos mantener en mente que él resucitó. ¡Jesús venció la muerte y está vivo! En la cruz, Jesús llevó el castigo que todos merecíamos por causa de nuestros pecados. Sufrió en gran manera por ti y por mí, pero su amor fue más grande que el miedo al dolor y a la humillación.

Sin embargo, Jesús no se quedó muerto: ¡él resucitó! Con su resurrección él venció a la muerte. Todos los que le recibamos como Señor y Salvador y vivamos en obediencia a sus mandatos, estaremos con él por la eternidad.

Entonces Jesús le dijo: Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá, aunque muera; y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás. ¿Crees esto?
(Juan 11:25-26)

En mi corazón atesoro tus dichos
para no pecar contra ti.
(Salmo 119:11)

Lo que hay dentro del corazón repercute en nuestros sentimientos, palabras y acciones. Por eso, si deseas vivir una vida agradable al Señor, debes vigilar lo que guardas en tu corazón.

Presta atención a lo que lees, las películas que ves, tus conversaciones con los demás, lo que dejas entrar en tu mente y en tu corazón. Leer la Palabra de Dios, escucharla, meditar en ella y memorizarla, son acciones que te ayudarán a vivir una vida de obediencia ante el Señor.

¡Llena hoy tu corazón con la Palabra de Dios! Se notará en tu actitud exterior.

Lámpara es a mis pies tu palabra, reflexión

De hecho, en ningún otro hay salvación, porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres mediante el cual podamos ser salvos.
(Hechos 4:12)

¡Jesús! No existe otro nombre con poder para darnos la vida eterna. Es por causa de su nombre que tenemos acceso a la salvación. En el nombre de Jesús podemos hablar con Dios, ministrar sanidad a otras personas y expulsar demonios. El nombre de Jesús es el eslabón que nos conecta con el Espíritu Santo para que podamos dar fruto de nuestra fe.

Este es el nombre sobre todo nombre: ¡Jesucristo!

No te dejes vencer por el mal; al contrario, vence el mal con el bien.
(Romanos 12:21)

La venganza y el odio son sentimientos tóxicos. Por eso, saca hoy de tu corazón el rencor y los pensamientos vengativos. Si alguien te ofendió, ora y ofrece el perdón. Vive sin cargas y libérate de las heridas del pasado. «Pagar con la misma moneda» solo aumentará la discordia e inflamará la herida. Dios te perdonó y también te ayuda a perdonar sea cual sea la situación que estés enfrentando.

Haz siempre el bien sin mirar a quien. ¡Dios hará justicia y quebrantará el brazo de los opresores!

Lo cierto es que Cristo ha sido levantado de entre los muertos, como primicias de los que murieron.
(1 Corintios 15:20)

En ese texto, el apóstol Pablo defiende la realidad de la resurrección. Algunos hermanos de la iglesia de Corinto tenían dudas sobre eso. Pablo les explicó que si la resurrección no existe, entonces Jesús no había resucitado.

Esto es bien importante, pues si Jesús no resucitó, nosotros tampoco resucitaremos y nuestro destino termina en esta vida caída en pecado. Felizmente, la verdad prevalece. ¡Jesús resucitó y nosotros resucitaremos con él! Nuestra esperanza es viva y podemos esperar pasar la eternidad al lado de nuestro Padre.

Versículos para renovar la esperanza en tu vida

Por vivir de afán, la gente ha perdido la posibilidad de llevar la vida con placidez y no contempla lo que hay a su alrededor. Usted, yo y todos en general tenemos derecho a dejar que cada cosa fluya a su debido momento.

La gente se afana más de la cuenta y, por ende, se lanza a un desaforado agite cotidiano que no le permite disfrutar del momento presente ni de su debido descanso.

Si es su caso, le cuento que no entiendo por qué se obliga a vivir a toda marcha. La prisa no puede ser su estilo de vida.

Ojo: la palabra ‘pronto’ no rima a toda hora, así usted considere que todo es para ya. Yo sé que el tiempo pasa, que las oportunidades no se pueden desaprovechar y que es posible que mañana no estemos aquí, pero no hay necesidad de contestar con apuros o de forma inmediata.

Eso de convivir con la prisa es sinónimo de estrés. Lo más grave es que por querer imprimirle el acelerador a su mundo, no disfruta de nada y se la pasa anticipando un futuro que es incierto.

¡Calma, por favor! Hay tiempo para el ocio y para hacer lo que se le dé la gana, solo por el placer de hacerlo.

Esta no es una ‘oda’ a la indisciplina o a la flojera. Solo quiero sugerirle que para todo hay un espacio: se trata de repartir las horas de forma que obligaciones y ocio estén equilibrados.

Deje que la vida fluya a su ritmo y no vaya a mil revoluciones; déjeles esa agenda desaforada a los corredores de bolsa.

No se puede seguir al ‘trote de los afanes’. Destierre la idea de estar conjugando el verbo correr, pues cada cosa tiene su momento.

Excepto los deportistas, nadie está en una maratón. Por ende, un poco de pausa no está de más. Si bien las 24 horas del día pasan sin detenerse, no se puede sumergir en la velocidad que llega con el trabajo, con las preocupaciones, con los imprevistos o con la ansiedad.

Ir con un libreto rígido y cronometrado desgasta, quita el aire y, lo peor, lo hace trastabillar. Es fundamental evitar que la prisa consuma sus fuerzas. Si aprende a controlar las circunstancias que le rodean, será capaz de alcanzar lo que anhela y vivirá tranquilo.

Más allá de que su entorno siga moviéndose a mil, usted merece un descanso. Regálese cada día cinco minutos para tomar aire, para orar y para despejar la mente.

Le sugiero que tome conciencia del ritmo de vida frenético que está asumiendo. Recuerde que por intentar abarcarlo todo, puede terminar perdiendo mucho.

Si no le imprime una dosis de sosiego a su vida, se enfermará. Debe dar el primer paso y pensar más en usted, sin que lo tilden de irresponsable.

El éxito llega cuando se hacen las cosas, pero solo es un éxito real cuando actúa de una forma serena. Ir a toda prisa no le agrega valor a su vida; por el contrario, le resta.

Nadie es mejor porque le imprima el acelerador a su rutina o porque elija el estrés como su estilo de vida.

Tómese el tiempo suficiente para hacer lo que le corresponde. Es cierto que el que pega primero, impacta dos veces, pero el que disfruta lo pleno, goza más. ¡Dios lo bendiga!

Por: Euclides Kilô Ardila

 

Algunos desafíos parecen demasiado grandes, algunos enemigos imposibles de vencer. Esto es verdad si dependemos únicamente de nuestra propia fuerza. Sin embargo, cuando David enfrentó al gigante Goliat, él sabía que no luchaba solo. Su fuerza estaba en Dios. En las horas más difíciles, cuando parece que no hay salida, podemos confiar en Dios. ¡Él nos dará la fuerza para vencer los obstáculos gigantes de la vida!

¡Pon tu confianza en Dios y vencerás a los gigantes!

David y Goliat: 5 principios para vencer los gigantes en tu vida

Recibe ánimo con estos 10 versículos de aliento para momentos difíciles.

Imagina la maravilla que experimentó el pueblo de Dios durante su trayectoria en el desierto: recibían la comida desde el cielo diariamente (maná), sus zapatos y sus vestidos no se desgastaban. Veían la nube de la presencia de Dios de día y la columna de fuego por la noche. La vida se renovaba milagrosamente…

¡Dios también quiere renovar tus fuerzas, tu esperanza y tu alegría en este día! Y no quiere hacerlo solo hoy sino que él desea restaurar tu fe y sustentarte diariamente. Mantente cerca de la presencia del Señor, él te guiará por el rumbo hacia un futuro seguro.

Por tanto, no nos desanimamos. Al contrario, aunque por fuera nos vamos desgastando, por dentro nos vamos renovando día tras día.
(2 Corintios 4:16)

Si se enojan, no pequen. No permitan que el enojo les dure hasta la puesta del sol, ni den cabida al diablo.
(Efesios 4:26-27)

¿Qué haces cuando te sientes triste e irritable? Algunas personas niegan los sentimientos. Otras guardan rencor y hasta hay algunas que explotan y ofenden a los que están cerca. Sin embargo, la Biblia nos enseña a reconocer lo que sentimos y a confrontar el problema sin pecar. Cuéntale a Dios lo que sientes y libera el perdón. Ese es el primer paso para vencer el dolor.

Mira lo que la Biblia dice sobre el perdón.

Quien conoce a Jesús tiene muchos motivos para sentir alegría. En su corazón hay siempre esperanza, aun en medio de la tristeza. Esa alegría viene de saber que Dios le ama y le salvó del pecado y del castigo. Tiene la garantía de la vida eterna y la certeza de que Jesús está siempre a su lado. En medio de la tristeza tiene esperanza porque sabe lo que sucederá. Al final, la alegría de Dios siempre vence.

¿Quieres recibir hoy la alegría de Jesús?

Aprende más sobre la alegría y el fruto del Espíritu Santo.

¿Te has sentido traicionado luego de haber confiado totalmente en alguien? Infelizmente, es probable que tu respuesta sea afirmativa. La realidad es que hay personas que se apegan ciegamente a otras y después sufren cuando las engañan o se burlan de ellas. La Biblia nos da una alerta: solo debemos confiar plenamente en Dios. Cualquiera otra persona o cosa nos llevará a la frustración porque todo lo demás falla.

¡Confía en el Señor de todo corazón! ¡Él sí es digno de toda nuestra confianza!

Así dice el Señor: ¡Maldito el hombre que confía en el hombre! ¡Maldito el que se apoya en su propia fuerza y aparta su corazón del Señor!
(Jeremías 17:5)

¡Confía! Versículos para fortalecer tu confianza en Dios

El SEÑOR te bendiga y te guarde. El SEÑOR haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia. El SEÑOR levante hacia ti su rostro, y ponga en ti paz’.
— Números 6:24-26

¿Cuál es la mejor manera de comenzar y acabar el día? ¡Con la Palabra de Dios! En la Biblia encuentras palabras de fortaleza y de ayuda para enfrentar cada día. Cuando creamos el hábito de leer la Biblia y de orar notamos una gran diferencia en nuestra vida como cristianos. Lee la Biblia hoy y permite que Dios hable contigo.

En la Biblia puedes encontrar:

Cuando la crisis aprieta y el dinero es poco, ¡confía en Dios! Él sabe que necesitas dinero para sobrevivir. Si confías en Dios, él te ayudará a encontrar sustento aun en los momentos más difíciles. En su Palabra, además de darnos consejos prácticos para una vida financiera sana, también se nos enseña que todo sustento viene de Dios. ¡Y él nunca abandona a sus hijos!

Si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, gente de poca fe? Así que no se preocupen diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿Qué beberemos?” o “¿Con qué nos vestiremos?” Los paganos andan tras todas estas cosas, pero el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan. Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.
– Mateo 6:30-33

A veces es mejor dejar de insistir, soltarse y tener la fe necesaria en lo que vendrá. Quedarse tercamente en el mismo lugar soportando una situación insostenible no tiene sentido.

¿Ha estado a punto de desistir de algo porque siente que se le va de las manos o porque definitivamente no vale la pena seguir?

Hablo de aquellas situaciones en las que sentimos que las cosas no resultan porque nos sentimos como ‘arando en medio del desierto’.

¿Le ha ocurrido?

Eso obedece a que hay temas pendientes que reaparecen, nos hacen dar palos de ciego y nos obligan a cuestionar nuestros propósitos.

También eso nos pasa porque no hemos aceptado la realidad y, más allá de que queramos algo, hay circunstancias que definitivamente nos dicen: “Ya no más”.

Dependiendo de cada experiencia, finalmente nos damos cuenta de que eso de ‘insistir, persistir y nunca desistir’ no siempre funciona al pie de la letra.

No podemos cerrar los ojos y pensar que hay que forzar lo que no tiene razón de ser. Si somos tercos, en algún momento, la vida nos va a restregar a su manera que estamos perdiendo el tiempo.

Debemos enfrentar esas situaciones y aclararlas, entre otras cosas, para continuar con nuestro crecimiento.

Ojo: el tema no es solo de pasión o de una exigencia rigurosa; la vida también nos envía mensajes y es preciso poner los pies sobre la tierra para no quedarnos dando vueltas ‘sin ton ni son’.

¡Aceptémoslo! Hay cosas que son inviables y debemos asimilar que, más allá de hacer nuestro mayor esfuerzo, ciertas situaciones no funcionan.

Yo sé que en todas las instancias hay altibajos, hay cosas que nos encanta hacer y otras que preferiríamos no tener que asumir. Eso es normal. Pero si lo que hoy hacemos se ha convertido en una mera obligación aburrida, que simplemente consume nuestras energías, debemos plantearnos la posibilidad de dejar de hacerlo.

Debo precisar que desistir no implica falta de voluntad o que seamos débiles y cobardes. Desistir es tener la voluntad suficiente de no seguir desgastándonos emocionalmente.

Aunque no lo crea, a veces decir ‘basta ya’ es una decisión inteligente. Es más, yo diría que dar un paso al costado también es un acto de valentía.

Salir de lo que no nos hace bien y de lo que nos desgasta implica tener el valor de abrir los ojos y reconocer que hay cosas, personas y situaciones que ya no suman y, por ende, restan.

Atarse a un propósito que no funciona no nutre nuestra alma; todo lo contrario, la desestabiliza.

¡No nos alejemos de la realidad! No podemos quedarnos atrapados en una burbuja de agua de jabón que, en cualquier momento, se nos revienta.

Por: Euclides Kilô Ardila

Este mundo está en tinieblas. ¡Vemos tanta oscuridad cuando miramos a nuestro alrededor! Peor aun, muchas veces miramos dentro de nosotros mismos y solo vemos sufrimiento, soledad y angustia.

Pero Jesús dijo, y aun te dice hoy, que él es la luz que ilumina este mundo de oscuridad y él es la luz que te iluminará.

Una vez más Jesús se dirigió a la gente, y les dijo: «Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida».
— Juan 8:12

No necesitas andar en tinieblas, consumido por la oscuridad. La verdadera Luz quiere entrar en tu vida hoy mismo.

Sé sincero y abre tu corazón delante de Dios. ¿Cuál será tu respuesta?

¡Recibe la luz de Jesús en tu vida!

Cualquier cosa que ustedes pidan en mi nombre, yo la haré; así será glorificado el Padre en el Hijo. Lo que pidan en mi nombre, yo lo haré.
(Juan 14:13-14)

En este versículo hay tres puntos clave para considerar:

  • El nombre de Jesús tiene poder.
  • Cristo es nuestro mediador.
  • Dios responde a nuestras oraciones.

El nombre de Jesús es la llave de acceso al Padre, no hay otra forma de ser atendidos. Sin Jesús, nuestra oración no alcanza al trono de Dios. Cristo es nuestro abogado, somos justificados a través de él y solamente por él Dios nos atenderá.

No te olvides de orar. ¡La oración lo cambia todo!

5 versículos sobre el poder de la oración

¿De qué vale andar hasta el mar Rojo sin creer que se abrirá? ¿De qué vale andar por el desierto sin la confianza de que se alcanzará la Tierra Prometida? Nuestras acciones deben corresponderse con nuestra fe.

Cuando oímos la voz de Dios, debemos creer y actuar. La desconfianza puede impedir la madurez espiritual. Dios es fiel para cumplir sus promesas. ¡Confía y avanza en las promesas del Señor!

Fortalece tu fe con estos 10 versículos

Cada uno de nosotros es responsable de las reacciones ante cualquier situación en la que nos vemos afectados. Es preciso tener determinación para salir adelante y tomar las decisiones que nos sanen el alma.

Muchos médicos sostienen que algunos de sus pacientes no tienen ningún mal físico y que las únicas enfermedades que los acompañan son sus sentimientos de tristeza, de frustración y de desaliento.

Lo más grave es que estas personas, que registran profundas grietas en el alma, van por la vida sin ninguna esperanza, sienten rechazo de sí mismas y de los demás, desarrollan una baja autoestima y se funden en un peligroso negativismo.

Ante ese diagnóstico tan desalentador será clave superar los obstáculos, sobreponerse a las circunstancias difíciles y, sobre todo, no permitir que los problemas los hundan. ¡Esos consejos se leen prácticos, pero no siempre son fáciles de asumir!

Es urgente lograr la transformación y una renovación que obre en el entendimiento de cada persona, para que nadie se deje atosigar por los tropiezos. Se trata de una terapia que le permita a cada quien encontrar las salidas a sus dificultades, neutralizar los problemas y sanar las heridas del alma.

Son precisas varias recetas esperanzadoras y vitamínicas, entre otras cosas, porque ellas son reguladoras del organismo y del alma. Si bien ellas no tienen ningún aporte calórico, son importantes en innumerables situaciones por las que atravesamos.

Por eso, en nuestra cotidianidad, nos conviene una buena cucharada de consejos espirituales para ver la vida con más ánimo y optimismo.

Y aunque es obvio que en esto será fundamental la fe, ella no implica que pretendamos creer que con Dios todo queda resuelto en nuestra vida y que no tendremos más afugias.

Muchos de nuestros problemas se encuentran en nuestra alma, que suele estar herida todo el tiempo. Solo con voluntad, fe y decisión podremos sanarnos.
Si nos quedamos con las manos cruzadas esperando que las soluciones ‘nos lluevan del cielo’, tarde o temprano, nos daremos cuenta de que aún existen ciertas áreas de nuestra alma que no han sido regeneradas y que hay sentimientos negativos y actitudes que no son para nada favorables.

Usted, yo y todos requerimos de determinación para enfrentar las vicisitudes. Es clave estar conectados con Dios. Sin embargo, sin una decisión férrea de querer salir adelante no se podrá fluir correctamente, ya que los recuerdos amargos del pasado reaparecerán para perturbar las fisuras que no han sido reparadas en el interior.

Dicho de una manera más directa: sanar nuestras heridas no depende de Dios, sino de la elección o de la decisión que tomemos a través de la voluntad.

Quitemos todo aquello que nos impide garantizar un crecimiento espiritual. Desde hoy, renunciemos a la amargura, al pasado tormentoso y a las frustraciones. Cuando tomemos la determinación y la decisión de asumir la vida nos sanaremos de verdad.

Por: Euclides Kilô Ardila

Pero ustedes, ¡manténganse firmes y no bajen la guardia, porque sus obras serán recompensadas!
(2 Crónicas 15:7)

Las cosas que realmente valen la pena en la vida no son fáciles de conquistar. Los grandes sueños requieren esfuerzo, dedicación y mucha oración. Puede que sea más fácil desistir en vez de perseverar, pero el que desiste no recibe las bendiciones ni las recompensas preparadas por Dios.

¿Lucharás por los sueños que Dios pone en tu vida?

Todos necesitamos tener amigos, pero ningún amigo es perfecto. Excepto uno. ¡Jesús! Él es el amigo que nunca falla ni nos abandona. En los momentos buenos y en los malos Jesús está siempre presente para ayudarnos. Y con la ayuda de Jesús, nosotros también podemos aprender a ser mejores amigos.

¿Quieres profundizar en tu amistad con Jesús?

Aprende a ser un mejor amigo con estos 11 Proverbios que hablan sobre la amistad.

Oren sin cesar.
(1 Tesalonicenses 5:17)

¡Sí creo! —exclamó de inmediato el padre del muchacho—. ¡Ayúdame en mi poca fe!
(Marcos 9:24)

Cuando oras estás poniendo tu fe en Dios. Muchas veces la fe se debilita porque te enfocas excesivamente en los problemas. Cambia de estrategia y ora antes de actuar. ¡De hecho, ora antes de preocuparte!
La oración ayuda a ajustar tu enfoque. Centra tu atención y confía en el Dios de lo imposible. Tu fe se fortalecerá y verás tus circunstancias cambiar.

¡Ora más y ora siempre!

Fortalece tu fe con estos 5 versículos sobre el poder de la oración.

¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor!
Alabaré al Señor con todo el corazón
en la asamblea, en compañía de los rectos.
(Salmo 111:1)

Ese salmo nos dice mucho sobre la verdadera satisfacción en Dios. El salmista no solo está dando gracias a Dios, algo que muchas veces olvidamos hacer, sino que lo hace de todo corazón. ¿Recuerdas la última vez que diste gracias a Dios de todo corazón por lo que ha hecho en tu vida? En la oración del Padre nuestro, Jesús nos enseñó que Dios nos provee hasta la comida del día a día. ¿Has dado gracias por eso?

El salmista no da gracias a Dios solo internamente, sino que también lo hace públicamente, cuando dice que alabará al Señor «en la asamblea, en compañía de los rectos». Comparte con los hermanos de la iglesia, da testimonio del poder de Dios y de cómo se ha movido en tu vida hasta en las pequeñas cosas como las comidas diarias. Sobre todas las cosas, exprésale tu gratitud a Dios.

25 versículos de agradecimiento a Dios por sus bendiciones

Dicen que la cara es el espejo del alma. Y aunque podamos sonreír a flor de labios, eso no quiere decir que estemos bien. ¡Es fundamental saber cómo nos sentimos!

Es bueno que seamos propositivos y entusiastas; pero no por eso podemos creer que todo el tiempo estaremos así de plenos y de felices. Tal vez un día amaneceremos abatidos o acongojados.

No me mal interpreten, solo quiero decirles que si bien me parece acertado que exista gente optimista, no siempre será así. Mantenerse en ese estado de plenitud las 24 horas del día no es un decreto, una ley o un requisito.

¡Ni modo, hay épocas en las que nos sentimos bajos de nota! ¿O acaso no se ha levantado en esos días en los que piensa que está en un callejón sin salida y, sin saber por qué, percibe que no tiene opciones para seguir adelante?

Así como debemos apostarle a la plenitud para irradiarla, hay que poner los pies sobre la tierra y asumir que podemos pasar por días en los que no nos encontramos.

Esto no es una ‘oda’ a la tristeza, ni a la frustración, ni mucho menos a la resignación, porque nadie vino a este mundo a sufrir. Esta es solo una reflexión para comprender que, más allá de que queramos ser exitosos y felices, los malos momentos también tocan a nuestra puerta. Y si bien no hay que regocijarnos con ellos, hay que saber entender lo que nos pasa para poder sobrellevar la vida misma.

Hay que tener claro que, más allá de que nos pongamos una ‘cara de ponqué’, si no nos sanamos por dentro, la desesperación va a seguirnos a dondequiera que vayamos. ¡Creámoslo o no, todo está dentro de nosotros!

El mundo no es ‘color de rosa’. No basta con leer la Biblia o seguir estos mensajes espirituales para creer que la vida se nos resolverá. ¡Hay que ponernos manos a la obra! No podemos seguir encajonados pensando que del cielo nos lloverán las soluciones o los milagros.

Lo cierto del caso es que hay momentos en los que las situaciones que vivimos se vuelven insostenibles y afectan nuestra vida y todo lo que hacemos. Y es en esa fase, cuando tocamos fondo, que nos corresponde reaccionar y tomar cartas en el asunto.

En este sentido, un buen consejo o una actitud más sana podría consistir en observar las emociones, saber relacionarnos con ellas y tratar de aprender las lecciones que ellas nos quieren ofrecer.

Llorar, por ejemplo nos permite desahogarnos y nos libera de muchos dolores del alma; y también la terapia de la sonrisa produce efectos positivos en nuestra salud.

Simplemente hay que dejar de exigirse o de creer a juro que se está bien, porque no todo nos fluye. Es decir, la clave es lidiar bien con el malestar. Hay momentos en los que nos enfadamos y otros en los que una inusitada alegría nos invade. Es normal, somos humanos, no personajes irreales de un obra de teatro.

Por: Euclides Kilô Ardila

Son muchas las situaciones que pueden provocar en nosotros un sentimiento de temor. Enfermedades, guerras, conflictos familiares, problemas financieros, desacuerdos con vecinos problemáticos… ¡Muchas adversidades! Pero recordemos que no necesitamos enfrentar solos ninguna de esas situaciones. Los hijos de Dios contamos con su presencia constante y la fortaleza que viene de él.

En esos momentos estresantes podemos detenernos a hablar con nuestro Padre celestial para pedir su intervención. ¡Su presencia tranquilizará nuestro ser! La perspectiva cambiará al darle entrada al Señor en el corazón y al pedir su mover en medio de lo que estemos pasando. El temor disminuirá al percibir la presencia amorosa del Dios todopoderoso. Así que, sea cual sea tu situación, no temas. ¡El Señor está contigo!

No temas, porque yo estoy contigo. Estudio de Isaías 41:10

Dios no es un Dios solo de domingo. No está presente solo cuando tienes la Biblia abierta. ¡Dios está presente en todo momento! Y él quiere obrar en todas las áreas de tu vida. Pon a Dios en el centro de todo, hasta de las cosas pequeñas y cotidianas. No olvides que él está contigo, habla con él cada vez que lo necesites y en medio de cualquier situación.