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Clase media, al borde de perder el alza salarial por el aumento en el costo de vida

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El alto costo de los alimentos no parece dar tregua. El dato anual ha venido en una fuerte escalada desde mayo de 2021. Ahora, el Dane reveló que en abril la tasa anual había llegado a 9,23% impulsada por el costo de los alimentos.

Estos tienen un peso diferencial de acuerdo con el nivel de ingresos. Para los hogares más pobres, los alimentos equivalen a 23% del IPC y vale la pena recordar que a abril, el dato de este concepto ubicó en 26,1%.

Esto ha llevado a que los hogares pobres y vulnerables tengan ya un incremento en el costo de vida de doble dígito. Cabe recordar que, de acuerdo con el Dane, los ingresos de estos son menores a un salario mínimo.

La clase media, con ingresos entre $690.524 y $3,7 millones, ya tiene una inflación de 9,43%.

Lo que dejan ver estos datos es que 97,8% de la población ya perdió el aumento en el salario mínimo en los primeros cuatro meses, por cuenta del alto costo de vida. De acuerdo con Eduardo Lora, exdirector de Fedesarrollo, esto va a tener impactos en la población de menores recursos, lo que podrá significar un incremento en las cifras de pobreza y pobreza extrema.

Para el caso de los hogares de clase media, que representan poco menos de un tercio de la población, la inflación ya se consumió el incremento del salario mínimo que está en $1 millón y aumentó 10,07% para este año. Lora considera que esto pone en riesgo a esta clase social de caer en la vulnerabilidad.

César Tamayo, decano de Finanzas, Economía y Gobierno de la Universidad Eafit, explica que si bien aún falta un poco para que a la clase media se le consuma por completo el aumento, este es un efecto pico, pero que se verá moderado hacia final de año con el descenso que se espera en el dato de IPC en el segundo semestre.

“Esto quiere decir que todavía se verá un incremento real cercano a 2% a cierre de año”, destaca. En lo corrido del año, la inflación de los hogares pobres (definidos así por el Dane), va en 6,6% y para la clase media el dato llega a 5,77%.

Esta cifra acumulada genera preocupación, no solo ya por su impacto en la capacidad adquisitiva de los ciudadanos sino que también alerta sobre posibles retrocesos en las cifras de pobreza que mostraron mejoras en 2021 aunque sin retornar a niveles de prepandemia.

Lora señala que esto significa que el Banco de la República deberá continuar su escalada en la tasa de intervención de política monetaria para frenar el costo de vida.

Así mismo afirma que el Gobierno debe continuar las transferencias monetarias directas que van a reducir el impacto en ese más de 70% de la población que vive con menos de un mínimo y a quienes la inflación de alimentos más les afecta.

De esta forma, aquellos que están en el borde inferior de la clase media no degradan su condición de vida cayendo a la vulnerabilidad. Tamayo destaca que quizá se deba llegar a reconsiderar temporalmente el monto de los subsidios para aumentarlos mientras la inflación cede hacia final de año. Lora afirma que el Dane debería considerar la publicación más periódica de las cifras de pobreza.

Esto permitiría enfocar las políticas públicas con datos más actualizados. “Los datos con los que hoy se toman decisiones son los del año pasado, cuando la situación era un estallido social, restricciones y demás, hoy el escenario es diferente”, concluye.

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