Somos Tierra y Territorio: Liderazgo Indígena

Somos Tierra y Territorio: Liderazgo Indígena

Mucho se habla de las comunidades, los líderes y las lideresas indígenas; de sus pueblos, su gente y sus costumbres.  A veces, aquello que se dice reconoce el respeto que estos elementos se merecen y la importancia que se les debe dar en medio de una sociedad diversa.  Sin embargo, muchas otras veces, las palabras que se utilizan para referirse a lo indígena son destructivas, ofensivas y no tienen fundamento en la realidad.   Resultan ser palabras dañinas, que se pronuncian desde el desconocimiento.  Como parte de la campaña “Somos Tierra y Territorio” este artículo abre una ventana para entender las luchas del pueblo indígena y sus liderazgos.

Con esa frase, Juan Manuel de la Cruz, un líder indígena de San Antonio de Palmito, resume su mayor motivación para liderar.  Al hablar de “lo nuestro” menciona las semillas ancestrales, los bailes, las artesanías, las lenguas nativas, las formas limpias y respetuosas de cultivar la tierra, la caña flecha, el sombrero vueltiao, y muchos otros elementos que componen la cultura de su territorio.

Es ahí, en la preservación de la cultura indígena, donde Juan Manuel ve la fuerza para abrir oportunidades y mejorar las condiciones de vida de su comunidad.  Una de las visiones indígenas que atesoran, es la relación con la tierra, basada en la preservación del territorio, el cuidado de la tierra y el cultivo limpio, sin químicos, que permite sacar de la tierra lo necesario para subsistir sin hacerle daño.  En ocasiones, esta visión les ha ganado el calificativo de perezosos e improductivos, ya que, en muchos casos, se privilegia la conservación del ecosistema por encima del cultivo para uso humano.

Es un claro ejemplo, de como una diferencia frente al manejo y entendimiento de su realidad, resulta en acusaciones sin fundamento.  Para los indígenas que se levantan antes de que salga el sol a trabajar lo que tienen, es complicado aceptar el calificativo de perezosos simplemente por creer que la tierra también tiene valor en la medida que se conserva, se protege y se le dan las condiciones para desarrollar la vida.

“Uno de los sueños que tienen las mujeres acá en el territorio, es tener un emprendimiento” – Ana Victoria González

Proteger lo propio, lejos de ser una forma de aislarse, se entiende como el fortalecimiento interior, que permite también compartirse con el mundo. “La cultura es para compartirla, quien venga de afuera bienvenido sea” manifiesta Juan Manuel. Las artesanías, y la búsqueda de emprendimientos que permitan vender esas artesanías y que el mundo reconozca su valor, es, según Ana Victoria González, representante legal de la organización indígena Asproinpal, uno de los sueños de las mujeres en las comunidades. Sin embargo, este sueño, también viene acompañado de la búsqueda de condiciones justas para su emprendimiento.

“Antes de juzgar a alguien, hay que darse cuenta del objetivo que cada persona lleva consigo… como pueblo indígena lo que queremos es que nos dejen de señalar, todos somos seres humanos, somos buenas personas, uno lucha por lo que quiere, porque cada hogar y cada persona tenga una vida digna, tenemos una sola misión: contribuir al desarrollo del territorio.”

El desarrollo es una idea que se entiende de distintas maneras. Algunas veces, estas distintas formas de verlo entran en conflicto.  Quienes entienden el desarrollo a partir de la construcción de carreteras, en algún momento chocarán con quienes priorizan la protección del ambiente. Quienes priorizan el fortalecimiento de la cultura local, podrán en ocasiones tener tensiones con quienes buscan que lleguen ideas y productos de afuera.

La lista de ejemplos es interminable, y seguramente estos conflictos nunca dejarán de existir.  Sin embargo, la invitación del liderazgo indígena es a hablar y solucionar estos problemas mediante el diálogo, el respeto y el conocimiento, para llegar a acuerdos justos que permitan crecer sin pasar por encima de nadie.

El pueblo indígena Zenú, con el cual hablamos para este artículo, tiene claros sus planteamientos y su visión de desarrollo, y trabaja también por inculcarlo a sus jóvenes. “Queremos empoderarlos desde ya, que ellos puedan defender con argumentos firmes nuestra cultura y nuestro legado, esa es la riqueza ancestral que tenemos y no la podemos dejar perder” – Juan Manuel de la Cruz.

La invitación de los líderes y lideresas sociales que hacen parte de la campaña “Somos Tierra y Territorio” es a conocer y entender esta visión antes de juzgar.  Antes de señalar debemos tomarnos el tiempo de hablar, conocernos con quien piensa distinto, entender de donde viene y no hacer afirmaciones dañinas a la ligera.

Esas afirmaciones, que a veces parecen que no tener consecuencia, se van instaurando en la mente de las personas, generando desconfianzas y odios que pueden escalar. Siempre debemos recordar que somos agua del mismo río.  Somos Tierra y Territorio, labremos el mismo camino.

El pueblo indígena Zenú tiene un liderazgo muy activo que lucha por preservar la cosmovisión de su pueblo. Desde muy pequeños les enseñaron que lo más importante es el amor por su territorio y por su cultura, sin dejar de lado el desarrollo.

Muchos jóvenes ven las oportunidades afuera, pero Juan Manuel de la Cruz, líder del Cabildo menor de los Castillos, sabe que las oportunidades están ahí en la tierra que los vio crecer y que los ha sostenido como comunidad. “Hay que identificar las oportunidades que están y desarrollarlas para que se materialicen”, explica.

El liderazgo no es una tarea fácil y generalmente trae muchas enemistades que no entienden sus propósitos y objetivos. “La lucha nuestra acá en el territorio es evitar que se pierda lo nuestro y que se introduzcan nuevas técnicas, nuevas creencias”, asegura Manuel. Diferente a lo que pensaría la mayoría de las personas no se trata de aislarse y no permitir que otras culturas entren a conocer y a aportar sus conocimientos.

Se trata de preservar la tradición oral, conservar las costumbres de la siembra, seguir aprendiendo acerca de los tiempos de la luna y del agua y hacer proyectos perdurables para que los jóvenes se queden y se apropien del futuro de su comunidad. Todo radica en el sentido de pertenencia que tenga cada miembro de la comunidad por su hogar, por el árbol que crece al lado de su casa, por el arroyo que permitió el asentamiento de sus antepasados y por los pájaros que los despiertan todos los días.

Ese arraigo y amor es el que transmiten los líderes a los jóvenes. Gerldine Peña hace parte de Asproinpal y piensa que nunca es demasiado temprano para iniciar en el liderazgo, hay que incentivar a los muchachos para que se involucren en estos procesos y sientan que hacen parte de algo mucho más grande para que cuando crezcan no se vayan del territorio.

Ahora más que nunca luchan porque no se siga perdiendo lo que los identifica. La lengua materna fue uno de esos grandes detrimentos y es importante evitar que se sigan sacrificando pedacitos de su cultura. El sombrero vueltiao, los trabajos con la caña flecha y las artesanías con el junco son algunas de las cosas por las cuales sigue en pie sus tradiciones y deben seguir siendo utilizadas a su favor.

Dominga María Estrada Romero del Cabildo menor Chucundun explica como toda su economía está basada en la agricultura y en las artesanías de caña flecha. Cuidar el territorio y conservarlo limpio y libre de contaminación es otra de las luchas de los lideres sociales. Realizan campañas para enseñar acerca de los productos libres de transgénicos, de cómo sembrar un árbol o cómo hacer un compost. Son estas pequeñas iniciativas las que ayudan a hacer un verdadero cambio.

Los líderes sueñan con un territorio lleno de árboles y con pájaros que los levanten todas las mañanas; con arroyos y peces en ellos; con caminos destapados, sin ruido y sin contaminación; ahora sueñan con construir lo que tenían cuando eran niños y luchan por transmitir su ideal.

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