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Opinión | 100 de un gobierno democrático.100 de un gobierno democrático.

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Por Marcos Velásquez.

Como presidente de Colombia, Gustavo Petro le solicitó a la Casa Militar, traer la espada de Bolívar: “Una orden del mandato popular y de este mandatario» -dijo. A partir de ahí, el presidente empezó a negociar, verbo que solo se utilizó en el gobierno del ex presidente Juan Manuel Santos. Mientras, imperó un régimen del silencio, de la intimidación, y conservadoramente, de la obediencia de los borregos.

Ahora se quejan estos mismos, a través de una algarabía, de que no hay gobierno. Y claro, hay que entenderlos, al estar sometidos a una visión fascista de la realidad, la que, para esta reciente generación se empezó a consolidar a partir de la frase: “Matálo Pablo, matálo!”, y él, terminó consolidándola con su máxima, “plata o plomo”. A lo sumo, por ello, esa generación no entiende de qué se habla, cuando se habla de democracia.

El presidente Gustavo Petro es un demócrata por antonomasia. Teniendo la oportunidad de construir una vida a partir del confort intelectual como economista, vio y sintió desde su formación secundaria, la necesidad de entregar su trabajo al pueblo.

Para ese entonces, ya era imposible pensar de modo democrático. Paradójicamente, el Frente Nacional, fue quien terminó de echar la última capa de tierra a la posibilidad de que en Colombia, se pensara de modo diferente.

Irónicamente, tuvieron que pasar 200 años, y en su transcurrir, dar la brega fallida a través de Gaitán y Galán, hasta que Gustavo Petro, de modo político y pragmático, logró consolidar la visión de un pueblo a la deriva, para retomar como capitán, el rumbo de este barco.

A sus 100 días de gobierno, en su apuesta de un cambio social, negociando, trabaja por esta nación que clama por una transición de un sistema feudal, con visos capitalistas, para evidenciar la realidad que ha corroído la estructura social, buscando alternativas en un momento de crisis, en que el siglo XXI, nos confronta con una realidad económica inflacionaria a nivel global, se cuenta con un sistema asolado y se exige un cambio de percepción sobre el real del cambio climático.

En estos 100 días, Gustavo Petro, ha cumplido con un gobierno, políticamente exitoso. Ha demostrado organización y método, priorizando una reforma fiscal que cargará a los más adinerados, para conseguir mayor equidad y recursos para financiar propuestas sociales.

Fruto de su experiencia vivida en la intolerancia de otros gobiernos, trazó con éxito su política de paz, planteando la paz total, para negociar con los rezagos de las guerrillas, las bandas criminales y retomar los diálogos con el ELN.

Acordó con los ganaderos la compra de tierras en 19 departamentos. Normalizó las relaciones diplomáticas y comerciales con Venezuela, y se permitió, pensando en la necesidad de defender el establecimiento y el bien común para la sociedad, sentarse con sus detractores y opositores, para escucharlos y exponerles de viva voz, su visión del país.

Aumentó el presupuesto de educación de 49 billones de pesos a 54,8 billones, para el 2023, asegurando 8.000 millones, destinados a la condonación de créditos del Icetex.

A nivel internacional, ha sido un estadista caracterizado por un discurso político global, donde ha defendido la necesidad del cambio climático, en la Asamblea General de las Naciones Unidas, ratificándolo en la COP 27, donde expuso que “la solución es un mundo sin petróleo y sin carbón”, a pesar de que a nivel nacional, aún no comprendan de qué está hablando.

En ese orden, comprometió un porcentaje del presupuesto de la nación para la defensa y el rescate del Amazonas, como pulmón del mundo, y expuso, también en la Asamblea General de las Naciones Unidas, la necesidad de cambiar la fallida política de drogas.

También, como estadista con visión global, se comprometió con la necesaria articulación de las naciones latinoamericanas, y desde su claridad humana, ha trabajado a la par y con soltura, con Verónica Alcocer, nuestra primera dama, quien también, en muchos años de historia política nacional, ha demostrado ser un ejemplo de mujer activa, que trabaja de modo incansable por su pueblo, dándole la mano a nuestra vicepresidenta, Francia Márquez, quien a nivel nacional e internacional, ha trabajado las políticas públicas de este gobierno, donde la defensa de la paz, el ambiente y de las poblaciones más desatendidas de nuestra nación: indígenas, negros, afrocolombianos, raizales y palenqueros, tienen voz, son escuchados y cuentan con el respeto de su voto.

A sus 100 días de gobierno, Gustavo Petro ha mostrado que es el capitán del barco, que tiene claro hacia dónde se debe dirigir el país, cómo se ha de solventar la realidad actual, nacional y global, y desde su visión democrática, de modo prudente mira cómo, quienes no lo comprenden, se ahogan en la imposibilidad de controlar su propia saliva.

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