El descontento social

Por: Jairo Ismael Alvis Cuevas*

Ante todo, aclaro que soy de pensamiento liberal, por tanto, siempre me he identificado con los principios que rigen al Partido Liberal, entre ellos, la pluralidad, la tolerancia, defensa de los derechos fundamentales de las personas, y comparto totalmente que el Estado y la economía deben de estar al servicio de los seres humanos, como también el principio de la función social de la propiedad y el uso racional y sostenible de la biodiversidad. Lástima que quienes han liderado últimamente este partido, hayan caído en prácticas adversas a sus principios.

Aclaro de entrada esto porque está de moda en Colombia que cuando se habla de descontento social, se califica a esa persona de inmediato de comunista. El descontento social en Colombia existe porque los derechos fundamentales de las personas, no se están protegiendo; el Estado y la economía están al servicio de unos cuantos y no de la totalidad de su gente. Por estas cosas, Chile se encuentra hoy en una situación crítica.

Chile era uno de los países más prósperos del continente, tenía crecimiento del 4% al año, mientras sus vecinos no alcanzaban el 1%. Gozaba de una gran tranquilidad y mucha prosperidad económica, pero esta prosperidad no se reflejaba en todas las poblaciones del país y mucho menos en las poblaciones periféricas, donde reinaba la miseria. Esta desigualdad social se convirtió en la punta de lanza para llegar a la situación que vive hoy Chile. Se podría decir que ese auge económico hacia afuera era una falacia hacia el interior del país.

No es que Chile de la noche a la mañana haya colapsado, esta situación se venía gestando en los sectores abandonados del país, desde hace más de 30 años. El descontento social interno no trascendía al exterior. Los medios de comunicación al igual que aquí en Colombia son gobiernistas, consumistas y manipulables, publican solo las noticias que convienen a los gobiernos de turno, a sus dueños y por esto desde afuera, Chile era el paraíso del continente. Este descontento se exteriorizó por medio de organizaciones sociales, cansadas de tantas promesas incumplidas,  por medio de las redes sociales y se materializó a raíz del alza de 30 pesos en los pasajes del metro, que se convirtió en el florero de Llorente, que llevó a Chile a la situación que hoy vive.

Igual en Colombia hemos vivido bonanzas que han generado importantes crecimientos económicos, que nos han mostrado al exterior como un país próspero, con una democracia sólida, pero también al interior del país el descontento social viene desde hace más de 50 años, por la pobreza extrema de algunas regiones, la corrupción campante que carcome los dineros de las bonanzas y van a parar a los bolsillos de muy pocos colombianos. Sin embargo, en Colombia las organizaciones sociales no se han manifestado en igual forma que en Chile, pero es una situación similar, que en cualquier momento puede explotar y si los dirigentes públicos y privados no renuncian a sus prácticas corruptas, si no dejan de robarse los recursos de las regiones, tarde o temprano en Colombia, viviremos una situación similar o peor por los antecedentes de violencia que ha vivido el país.  

Lo que se vive hoy en Colombia es una incitación a la violencia, se anuncian reformas pensionales y laborales en contra de los intereses de los más pobres, en tanto que la corrupción cada día es más profunda, el sistema electoral es fraudulento, la evasión fiscal de los grandes contribuyentes supera los $40 mil millones al año y la corrupción absorbe aproximadamente $50 mil millones al año. Por todo esto, y porque el presidente Duque no ha demostrado interés en combatir estos males y por el contrario gobierna de forma excluyente, desde el pasado año 2018 se viene gestando un paro nacional que agrupará movimientos populares y organizaciones sociales.

Esta situación tarde o temprano generará que el descontento social explote. Y luego como siempre culparan a la gente, al pueblo, como si no fueran ellos los que con sus ambiciones infinitas la alimentan, cubriéndose cada día de más privilegios. Tal como el presidente Piñera, en pleno desarrollo de las protestas sociales, declaró “estamos en guerra contra un enemigo poderoso, implacable que no respeta a nada ni nadie…”. Ese enemigo como él llama, no es otro que el descontento social.

En Colombia esta misma problemática es una bomba de tiempo, muy dolorosa será, pero más tarde que nunca explotará, si no se desmontan a tiempo las mafias de la corrupción a todo nivel y para esto, se requiere de un liderazgo capaz, con poder de convocatoria y he ahí el problema, ¿quién lo lidera? Nadie, porque no quieren desprenderse de tantos privilegios y quieren continuar enriqueciéndose de manera fácil, ya que la política con su sistema corrupto resultó hasta más rentable que el narcotráfico y como delito es una vil utopía. La moda ahora es politizar el descontento social y mirarlo como iniciativas radicales, estigmatizando a la gente de comunista.

*Consultor – AG Gestores y Consultores de Desarrollo Empresarial- AGecode
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