Opinión | Crédito a Avianca no debe desembolsarse

Opinión | Crédito a Avianca no debe desembolsarse

El pueblo colombiano casi al unísono rechaza vehementemente el préstamo que el gobierno acordó otorgarle a la aerolínea Avianca, nada más y nada menos que por US$370 millones, monto muy superior al límite de endeudamiento individual permitido otorgar a sus clientes a cualquier banco en este país. Recordemos que la Superfinanciera establece límites individuales en el otorgamiento de créditos a las personas y a las empresas, conforme al patrimonio técnico de cada banco. Este límite existe en beneficio de los ahorradores, con el fin de proteger sus recursos y no exponerlos a otorgamientos de alto riesgo. ¿Quién protege a los menesterosos del riesgo de pérdida de estos dineros, que podrían aliviar sus cargas?

Los bancos como entidades crediticias también tienen sus políticas de otorgamiento de crédito y entre ellas existen límites de montos máximos al prestarle a sus clientes. Estos límites los establecen las entidades de crédito, o sea los bancos, de acuerdo a los estados de situación financiera y de resultado integral que presenten sus clientes, de conformidad con el tamaño de cada uno de ellos, medido sobre sus activos, ingresos, utilidades y niveles de riesgos. Ningún banco presta más allá de lo que le establece su modelo de crédito. Nunca asumen los riesgos de los acreedores e inversionistas. El gobierno expone al país al asumir el alto riesgo que significa hoy, la operación y la debilidad financiera de Avianca.

La nación no es un banco, el estado tampoco, el gobierno mucho menos. Se habla de que es una estrategia social en protección de la conectividad y el empleo. No es su función social otorgar créditos a empresas privadas al borde de la quiebra. La función social del estado está muy lejana a ese despropósito. Los defensores de semejante insensatez aducen que esta es una estrategia del gobierno para mantener la conectividad aérea en el país y con el exterior, en beneficio de la economía nacional y una forma de proteger el empleo.

La aerolínea Avianca, marca comercial, con sede en Panamá, es de propiedad de la compañía Avianca Holdings S.A. firma controlada por Kingsland Holdings Limited, un tercero independiente de United Airlines. Realiza en condiciones normales 700 vuelos diarios por el mundo, con una flota de 189 aeronaves, con 75 destinos en 26 países. Tiene 15 empresas subsidiarias, de las cuales sólo tres están en Colombia, Aerovías del Continente Americano S.A., Tampa Cargo S.A. y Regional Express Américas S.A.S.

No es entendible como el gobierno nacional decide colocar en alto riesgo US$370 millones del erario, en una empresa que no es colombiana, que su actividad operativa se despliega por 26 países, que actualmente presenta patrimonio negativo y una alta carga financiera que absorbe su generado operacional y presenta altas pérdidas acumuladas. Y Como agravante adicional resalto las observaciones de la revisoría fiscal KPMG en sus estados financieros al 31 de marzo de 2020:

“El Grupo ha suspendido los pagos de sus contratos de arrendamiento de aeronaves y de principal de ciertas obligaciones crediticias y no está cumpliendo con los convenios de deuda sobre los préstamos de financiación de aeronaves y otros prestamos, lo que conlleva a la aceleración de la deuda al corto plazo incrementando el déficit en el capital de trabajo. Así mismo, la pérdida neta del periodo terminado el 31 de marzo de 2020 y las pérdidas acumuladas originaron un déficit patrimonial. Estas condiciones indican la existencia de una incertidumbre material que puede generar dudas significativas sobre la habilidad del Grupo para continuar como negocio en marcha. Nuestra conclusión no es modificada en relación con este asunto”. Se desprende de este escrito que la debilidad financiera de Avianca, viene de antes de los tiempos de la pandemia, es un mal crónico.

¿Cómo es posible que nuestro gobierno encabezado por un «experto» en materia crediticia, ex funcionario del BID, haya pasado inadvertido la observación realizada por KPMG al decidir otorgar semejante préstamo? ¿No hay en la aclaración de la revisoría fiscal suficiente argumento para rechazar en el acto la solicitud de crédito de la aerolínea? ¿Qué análisis hizo el presidente Duque con su equipo financiero, que no observaron el alto riesgo que implica este desembolso de recursos a una empresa privada?

Respecto a esta última pregunta se escucha como argumentos principales, por un lado, la conectividad, que, si no se hace el préstamo, Colombia perdería la conectividad y tardaría 5 años en recuperarla. Por otro lado, que la aerolínea genera en Colombia 500.000 empleos entre directos e indirectos. La conectividad, sin duda es un argumento muy importante, pero no definitivo para la toma de esta decisión. El país no puede continuar salvando a Avianca, cada vez que entra en crisis por miedo a perder la conectividad. De hecho, el país está en mora de adoptar la política de cielos abiertos y no continuar casado, con la ineficiencia, los altos costos y el pésimo servicio de esta empresa. Abrir los cielos y permitir que más aerolíneas lleguen y salgan del país, no solo mejora la conectividad, sino que bajan los precios de los tiquetes, aumenta la calidad en el servicio y la puntualidad mejora, por la variedad de alternativas que los pasajeros tendrían para comprar sus tiquetes, incrementando la competitividad. Y en cuanto a los empleos, debería de darle vergüenza al gobierno decir semejante mentira, ¿cuáles 500.000 empleos? Son sólo 14.000 empleos los generados por esta empresa, empleos que se mantendrían porque las aerolíneas que lleguen a operar van a necesitar el mismo o más personal.

En buena hora un abogado, conociendo lo absurdo de esta decisión y cuanto puede afectar al erario, mediante una acción popular frenó el desembolso de este crédito. El Tribunal Administrativo de Cundinamarca, exigió explicaciones al gobierno. Pero no podemos aún cantar victoria, conocemos nuestro corrupto sistema político y de alguna manera lograrán la autorización. Es habitual en este gobierno esforzarse por beneficiar a las grandes empresas y a los poderosos de este país. Prevalecen los intereses particulares a los de la nación.

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