Opinión | ¡Paren los Cañones!

Opinión | ¡Paren los Cañones!

Por: Edelberto José De La Ossa

Todos los gobernantes de nuestra historia, con contadas excepciones, se han preocupado de manera exorbitante por destinar los mayores recursos del presupuesto de la nación para la defensa, para la fuerza pública, mejor dicho, para la guerra.

Así se hayan firmado varios acuerdos de paz con grupos subversivos, últimamente con las FARC-EP, y se diera, de manera significativa, una reducción de las operaciones de la fuerza pública en contra de la delincuencia organizada, el presupuesto para la guerra siempre va en aumento; es así que para el 2020 se destinaron 35,3 billones de pesos para este sector, un 6,3% más comparado con el año 2019.

Es de sentido común, que luego de llevarse a cabo el proceso de paz con las FARC – EP, y desmovilizar a cerca de 12.000 combatientes, el costo y el gasto de la guerra atenuaría, y a contrario sensu, la inversión en el campo, en la educación y en la salud sobrepasaría los números de la guerra; así como sucedió en Guatemala o en El Salvador, donde, luego de procesos de paz exitosos, la fuerza pública se redujo, casi, en un 50% y el presupuesto de defensa pasó del 13% al 5,4% en los siguientes años.

Los tiempos cambiaron, no se necesitan todos esos billones para la guerra. La contemporaneidad nos está marcando otro camino, debemos replantear la inversión; es totalmente inaudito e incomprensible que de los 271, 7 billones de pesos del presupuesto aprobado para el año 2020, se hayan destinado 31.8 billones para atender la salud y la protección social de los colombianos; ¡esto es grave!, y es más relevante y desconcertante en épocas del coronavirus.

No menos grave, y con mucha preocupación, nos atrevemos a preguntar, ¿cuánto es el rubro del presupuesto destinado para el agro en el año 2020? Del agro depende la seguridad alimentaria de los colombianos, Colombia tiene una extensión de 110 millones de hectáreas en el campo, pero de estas solo se cultivan 7,1 millones de hectáreas, lo que conlleva a que mientras las exportaciones del sector del agro se mantienen, las importaciones aumentan.

El monto del presupuesto del sector agropecuario para el año 2020 es de 1,79 billones de pesos, 20% menor al del año anterior; un valor irrisorio. Podríamos considerar señalar al agro como un sector esencial pero olvidado, sin doliente, desaprovechado, improductivo, desfinanciado y sin apoyo gubernamental. Las consecuencias de la falta de inversión y la ineficacia de las políticas públicas destinadas a este sector han desencadenado, hoy más que nunca, en estos tiempos de pandemia, una emergencia de seguridad alimentaria de proporciones incalculables y que deja al descubierto el abandono estatal del agro.

Es momento de hacer un giro de 180 grados a la inversión: más salud, más agro, más educación. ¡Es momento de parar los cañones!

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