Opinión | Vientos de reformas

Opinión | Vientos de reformas

Por Jairo Alvis Cuevas*

El año 2020 se perfilaba como el año de las reformas en Colombia, al parecer ya no lo será, el coronavirus dio un rotundo viraje a todas estas iniciativas, pues el aislamiento total y duradero de los congresistas, único en el país, postergó la presentación de los respectivos proyectos. Aprobar las reformas laboral, pensional y tributaria ya no es posible este año, si las cosas se hacen en su deber ser, con socialización y un verdadero debate en el Congreso. Pero, ya estamos acostumbrados a los pupitrazos, así que no se sabe.

La reforma laboral que vienen construyendo clandestinamente y que han ido soltando gota a gota, dejando conocer a la gente, solo las propuestas populistas como lo suelen hacer, para al final dejarla como lo quieren los grandes empresarios y los gremios económicos, que trabajan para ellos, sin valorar ni acoger las expectativas y el pensar de la gente. Que una prima adicional para los trabajadores, que reducción de la jornada laboral, que trabajo por horas, que trabajo para los jóvenes y otras medidas igual de populistas. De todas esas, sin duda prosperará la del trabajo por horas, es la que más les conviene a los dueños del gran capital.

La reforma tributaria, así la vuelvan a disfrazar de Ley de Crecimiento Económico 3, no es más que la consabida reforma anual de todos los gobiernos, buscando cuadrar las cifras fiscales, la cual sin duda es inminente, por la caída de los precios del petróleo y por efecto del covid 19, que descuadraron aún más las metas fiscales. Lo preocupante es la tendencia de este gobierno a cuadrar caja, gravando mucho más a las personas naturales, empleados y trabajadores independientes, que a las personas de mayores ingresos y a las grandes empresas. Sabemos que el propósito de este gobierno es continuar desgravando a los grandes empresarios y gravando aún más a las personas de menores ingresos. Las expectativas por este lado no son halagüeñas.

La reforma pensional, desde hace años, viene siendo aplazada y nuevamente este año por efecto del coronavirus, al parecer no alcanzará a entrar a debate en el congreso de la República. La reforma pensional es la más urgente de hacer, puesto que cada día, es mayor la desprotección de la población en su vejez, este hecho sin dudarlo, debería ser la mayor preocupación del gobierno. La baja cobertura se agrava cada día más, no solo es insuficiente la atención al adulto mayor, sino que otros grupos prioritarios, como las mujeres, los trabajadores informales y la población rural, han venido creciendo y demandan protección para los años de su vejez.

La reforma pensional que necesita el país debe enfocarse a la solución de esta baja cobertura y para esto se debe fortalecer Colpensiones y revisar detenidamente el gran problema de los Fondos privados, que no están pensionando a las personas de menores ingresos. Se deben revisar, además, las variables y los cálculos actuariales que hacen para establecer la mesada pensional, pues son muchas las quejas sobre las preocupantes diferencias que existen entre una mesada de Colpensiones y una mesada de un Fondo privado, es exagerada la variación, en perjuicio de los pensionados de los Fondos privados. En ningún momento se puede aceptar que se aumente la edad para pensionarse, ni en hombres ni en mujeres y menos ahora cuando estamos en medio de una pandemia y con noticias sobre una nueva peste porcina, que dicen se detectó en China.

Preocupa la sola iniciativa de una reforma pensional, por el hecho de que este gobierno se ha caracterizado por favorecer los intereses de los dueños de los grandes capitales, antes que los intereses de las poblaciones más vulnerables. Sí es así, sin duda la reforma será benéfica para los Fondos privados y de nuevo, las personas más perjudicadas, seguirán siendo las poblaciones más necesitadas. Definitivamente los fondos de pensión privados deberían aplicar sólo para personas con altos ingresos, para quienes tengan mesadas superiores a 6 salarios mínimos legales vigentes y que Colpensiones opere las inferiores a ese valor.

Es inconcebible que actualmente del presupuesto público de $20 billones dirigido a financiar las pensiones, $13 billones van a las manos de los de más altos ingresos y a los de menores ingresos sólo $7 billones. ¿En qué cabeza cabe esto? ¿Por qué tanta infamia? La respuesta es sencilla, los de mayores ingresos son en gran parte ex presidentes, congresistas, funcionarios de la justicia, militares y funcionarios de otros cargos. Ellos son los que hacen las leyes, por esto gozan de tantos privilegios. La próxima reforma debe desmontar estos subsidios a los pensionados de altos ingresos y reforzar los aportes a los de bajos ingresos. La ciudadanía tiene que expresarse, es inaudito que esto suceda en un país con deprimentes indicadores de bienestar social.

*Consultor
AG Gestores y Consultores de Desarrollo Empresarial- AGecode
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