En Juan José, renace la esperanza de justicia

187 Víctimas del corregimiento de Juan José, y veredas aledañas, se beneficiaron con la jornada de justicia móvil que llegó hasta su territorio, gracias al trabajo conjunto del programa Justicia para una Paz Sostenible de USAID, y la administración municipal de Puerto Libertador.

«Yo soy víctima del conflicto, pero no perdí mi pierna (izquierda) a causa de eso, sino por la mordedura de una serpiente«, expresó don Anselmo Salgado, un campesino de 64 años, natural del corregimiento Centro Alegre, en Planeta Rica, Córdoba, que hace parte de las 187 personas atendidas en la Jornada de Justicia Móvil, que el programa Justicia para una Paz Sostenible de USAID, llevó hasta el corregimiento de Juan José, en el municipio de Puerto Libertador, donde habitan por lo menos 8 mil personas, entre la zona urbana y rural.

Anselmo Salgado llegó con sus muletas y sombrero, algo expectante, pero tímido. Preguntó a los funcionarios que estaban en el lugar, cómo podían ayudarle, pues llevaba varios meses esperando respuesta sobre «la ayudita», como suele llamarle, y hasta el momento, no había recibido orientación alguna. Afortunadamente llegó al lugar indicado, donde le explicaron qué debe hacer en los próximos días, para acceder a la indemnización que el estado otorga a las víctimas del conflicto armado.

La historia de don Anselmo, se remonta al año 2006, cuando en compañía de su madre y sus tres hijas, llegó al corregimiento de Juan José, pues su esposa había fallecido a causa de un infarto. Una vez instalado en el pueblo, se dedicó a la siembra de arroz y a la cría de gallinas, ya que afortunadamente contaba con su propia casa, sin embargo, dos años más tarde, tuvo que venderla, pues las incursiones de las autodefensas en el año 2008, lo llevarían a tomar la decisión de irse, para salvaguardar su vida y la de su familia: «A mí madre le dio mucho miedo eso, porque vio que a algunos vecinos los habían asesinado. Como yo era el único hijo hombre, y quizá corría más riesgo, le dije que nos devolviéramos para Centro Alegre. Allá duramos cuatro años viviendo, hasta el 2012, cuando decidimos regresar a Juan José, donde ahora vivimos arrendados».

 Casos como los de este humilde campesino, fueron atendidos por los funcionarios de la Unidad de Víctimas, Sisbén, Conciliadores en Equidad, Personería Municipal, Comisaría de Familia, y Adulto Mayor, quienes dispusieron de toda una jornada para conocer de cerca el estado de los beneficiarios, quienes acudieron masivamente en busca de orientación para acceder a los servicios de justicia con que cuentan.

En la zona, el programa encontró un aliado importante para el desarrollo de la jornada de justicia, se trata del líder y pastor de la iglesia Salem, Luis Eduardo Teherán, quien se mostró presto a adecuar las instalaciones de su casa y el templo religioso para la instalación del equipo de trabajo y atención al público. Este habitante de Juan José, considera necesario que la institucionalidad fortalezca su presencia en el territorio, teniendo en cuenta que a la fecha, este corregimiento, junto a San Juan y Río Verde, han sido los más golpeados por el conflicto en el el municipio de Puerto Libertador, el cual cuenta con una población aproximada de 36 mil víctimas, alrededor del 80% de la población total.

«Estando aquí mismo, la gente puede acudir, especialmente la gente de las comunidades que no tienen la forma suficiente de trasladarse hasta el casco urbano. Estamos mirando cómo las personas han acudido, y están solucionando las dificultades que se les han presentado, y esto es un beneficio social que se adquiere, cuando uno mira que hay muchas necesidades en el territorio», expresó el líder religioso.

Por su parte, el secretario de Gobierno del municipio de Puerto Libertador, quien acompañó permanentemente la jornada de justicia en Juan José, se refirió a la necesidad de persistir en los esfuerzos que el Estado ha venido realizando, en los últimos años, con el fin de hacer presencia en estos territorios, en los que según él, se ha venido trabajando por mejorar la calidad de vida y las vías de acceso, pero en el que aún falta mucho y no se puede bajar la guardia: «Puerto Libertador está distante de Juan José, a una hora y media aproximadamente. A veces las vías no se encuentran en las mejores condiciones, y ello supone una gran dificultad para que los pobladores, se trasladen hacia allá en búsqueda de esas atenciones, en las diferentes oficinas y ofertas institucionales que nosotros tenemos».

Al final de la jornada, don Anselmo, el protagonista de esta historia, recibió la respuesta que por meses había esperado; a partir de ahora deberá realizar los procedimientos que les fueron indicados para acceder a la ayuda que brinda el Estado, y aunque sabe que su vida jamás volverá  ser igual, confía en que la reparación, marque una nueva luz de esperanza, que le permita seguir adelante a pesar de las dificultades.

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