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Crónica | El 17 de marzo: “La quema de Planeta”

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“El 17 de marzo (Bis)

y a la una de la mañana

 hubo un fuerte candelazo

y todo Planeta lloraba.

La policía hizo disparos

y avisando a todo el pueblo;

que el incendio ha comenzado

de allá atrás del ganadero (Bis)…”

Octavio Bastidas – El 17 de Marzo.

Dos hechos relevantes de la historia de Planeta Rica ocurrieron en un mes de marzo. El más importante, quizás, fue el accidente de aviación acaecido un 19 de marzo de 1.960, registrado a escasos 5 kilómetros del área urbana del municipio y de lo cual di cuenta en mi libro DESASTRE DEL AVION HK 516. El segundo es una conflagración que destruyó casi la mitad del sector céntrico del municipio, el 17 de marzo de 1.957, según lo que pudimos establecer a través de consultas con algunos amigos. Ambos hechos quedaron plasmados musicalmente en sendos Vallenatos, por los compositores Lucho Campillo y Octavio Bastidas.

Siendo aproximadamente la 1:00 de la mañana, de ese 17 de marzo, en plena época de verano y a un mes larguito de haber culminado las Corralejas de 1.957, se presentó ese voraz incendio. Aún sin establecer las verdaderas causas, la tragedia comenzó en la esquina de lo que es hoy la calle 20, con carrera 9, en el que figura un puesto de venta de chances. Esa calle fue conocida en los albores de Planeta Rica, como “La Calle Real” y años mas tarde como “La Calle del Comercio”. Las casas en su mayoría eran de bahareque o de tablas, con techos de palma amarga. Tan pronto la Policía Nacional se enteró de la situación, hizo disparos al aire para que la población estuviera alerta y se realizaran intentos por evitar una catástrofe mayor. No había cuerpos de bomberos, creemos nosotros, ni siquiera en Montería. A más de lo anterior, la comunicación terrestre con la capital de Córdoba estaba en condiciones muy precarias; casi que era una trocha. Para viajar desde la sub región del San Jorge o del interior del país a esa ciudad, había que ir hasta La Ye, en su ubicación antigua, destacando que años más tarde esa apartada La Ye – Montería fue reubicada a un kilómetro, aproximadamente, hacia el norte, donde se encuentra hoy en día. Las comunicaciones telefónicas incipientes, por lo que el pueblo condicionado a su suerte, liderado por la Policía y la ciudadanía, logró detener la conflagración cuando esta había arrasado toda la cuadra, desde la esquina de don Humberto Pupo hasta la esquina de don Humberto Salleg, en la actualidad, calle 20 con carrera 8. Afortunadamente no hubo personas afectadas en su integridad física, ni fallecidos por el incendio.

En el sitio exacto donde se inició el incendio, funcionaba un establecimiento comercial llamado “Bar Ganadero”. Para la época, el fluido eléctrico era suministrado por motores o plantas diésel y por disposición de las autoridades, los establecimientos de bares y cantinas se cerraban a las 12:00 de la noche. Fue el año en que culminó el régimen dictatorial del General Gustavo Rojas Pinilla, pocos meses después, el 13 de mayo, cuando fue remplazado por una Junta Militar y más tarde se inició el famoso pacto del Frente Nacional (1.958 – 1.974). El alcalde de entonces era el señor Luis Carlos Berrio B.

Pero, este hecho político cobra relevancia, por cuanto lo de Planeta Rica no fue un caso aislado. Según algunas personas consultadas para reafirmar la canción de Bastidas, en la región de la Sabana se presentaron varios incendios en poblaciones como Pueblo Nuevo, La Ye, Chinú, Cereté, Ciénaga de Oro, Montería y probablemente hubo en otros lugares.  El pánico era generalizado. Los habitantes organizaron brigadas o rondas, para la vigilancia nocturna de sus pueblos. Entonces empezaron a circular versiones contradictorias en donde se comentaba que el régimen de Rojas Pinilla había contratado una banda de pirómanos para ir de pueblo en pueblo incendiando viviendas, para luego aparecer como salvadores y enviaba a la hija, María Eugenia Rojas, a liderar los procesos de reconstrucción. Rojas Pinilla había “comprado” el gigantesco ingenio azucarero de Berástegui, estando como funcionario del gobierno de Laureano Gómez, por lo que adquirió vinculación permanente con el departamento de Córdoba. Su gran labor fue acabar con la industria más próspera de nuestra región, que en su mejor momento tuvo alrededor de 1.600 trabajadores, provenientes de diversas regiones del país y del exterior. Se decía que los facinerosos portaban unos “cartuchos” y los lanzaban al techo de las casas y con el calor del sol se generaba una combustión que ocasionaba los incendios. Lo cierto es que para la época construyeron unos proyectos de viviendas con casas pequeñas, unifamiliares, de cemento y zinc, pero no propiamente barrios sino casas aisladas que aún se conservan algunas en varios pueblos. Pero eso no implica un plan de reconstrucción de pueblos devastados por incendios.-

La otra versión es que la oposición a la dictadura, la cual ya estaba en vía de ser desmontada, contrataba a bandas delincuenciales para que realizaran esos hechos y con ello desprestigiar el gobierno. Pero nadie históricamente ha confirmado ninguna de las dos teorías.

OCTAVIO ENRIQUE BASTIDAS fue un acordeonero nacido en el Banco (Magdalena), quien llegó a las tierras del Bajo Cauca, antioqueño y el San Jorge Cordobés, atraído por la prosperidad de esta región. Se tiene noticias que vivió en Palotal, corregimiento de Ayapel, por el recuerdo que dejó plasmado en una canción, que me aprendí de mi hermano mayor, Rodrigo, siendo yo un niño y que se conoció como “Celos Malditos Celos” o “Las Palotaleras”, que en los años 80s se la escuché al venezolano Willy Quintero y que infructuosamente he buscado en YouTube. Algunas de sus canciones se caracterizan por la repetición de un verso, dentro de una misma estrofa. “El 17 de marzo” también es una muestra. La letra de “Las Palotaleras” decía:

Celos, malditos celos;

Celos, malditos celos;

Celos, malditos celos,

Que ustedes tienen conmigo.

A ninguna mujer le gusta,

A ninguna mujer le gusta,

A ninguna mujer le gusta,

Que le quiten su marido.

II

Quien tiene mujer bonita,

Quien tiene mujer bonita,

Quien tiene mujer bonita,

Mantiene el diablo en la casa.

Y el que la tiene maluca,

El que la tiene maluca,

El que la tiene maluca,

La misma vaina le pasa.

III

Mujeres palotaleras,

Mujeres palotaleras,

Mujeres palotaleras,

Vengo a dar mi despedida.

Ya se despide Bastidas,

Ya se despide Bastidas,

Ya se despide Bastidas,

Hasta el próximo año nuevo.

El maestro ANASTACIO MOLINA, cuenta en una entrevista subida a YouTube por IORICLARKKIO, que Bastidas llegó a la región de El Campano, jurisdicción del corregimiento de El Varal, municipio de Pueblo Nuevo (Córdoba), a tocar un baile. Anastacio, hermano mayor del gran ANICETO MOLINA, fue a conocerlo, precisamente en proceso de aprendizaje del acordeón, luego de haberse ido su primer maestro llamado LUIS CARLOS MARTINEZ, de quien se decía era sobrino de Luis Enrique Martínez. Después de tres días de fiesta, donde una tía de los Molina, el papá de ellos se lo llevó para su finca en El Campano, para que sus hijos continuarán aprendiendo a tocar el instrumento rizado.

LUCHO CAMPILLO, que andaba en las mismas en el corregimiento de Colomboy, conoció al músico y al trasladarse la familia Campillo – Hernández para Planeta Rica, se trajeron a Bastidas.

Allí se inició un proceso musical de grandes repercusiones. Lucho, su hermano Eduardo “El Mono” Campillo, Octavio Bastidas y un guitarrista de apellido Bossio, conformaron una agrupación que amenizaba bailes, velorios y parrandas, especialmente en las fiestas de corralejas de la región. De esa manera Lucho se constituyó en un auténtico mecenas de la música, su crecimiento musical lo llevó a conformar agrupaciones con connotados músicos como Jairo Paternina, Hernán “El Piropero” de Arco, hermano del maestro Enrique Díaz, Daniel Peña, incluso, Alfonso Piña, ofreciéndoles oportunidades para iniciarse y proyectarse en el difícil arte de la música.

Sin embargo, Octavio Bastidas decidió trasladarse al municipio de Cereté donde fijó su lugar de residencia hasta sus últimos días. Tuve la oportunidad de conocerlo, cuando residí en ese importante municipio sinuano, una noche que salía de tocar un baile con Los Hermanos Pérez. En esa ocasión se desbordó a contarme de su vida en Planeta Rica y me cantó algunas canciones que sólo esa vez las pude escuchar: “El Transporte Planeta” (Una empresa que existió en el pueblo a finales de los años 50s y parte de los 60s). “El Blanco Arrieta”, un reconocido conductor de buses de la época, “El 17 de marzo”, “Las Palotaleras” y otros de su autoría. Desde esa noche no volví a saber del acordeonero.

Octavio Bastidas quizás no pudo alcanzar el éxito musical, pero sí la gloria porque contribuyó a la formación de artistas tan famosos como los hermanos Molina y los hermanos Campillo. Sus canciones no han trascendido pese a que el “El 17 de Marzo” es un merengue, de la variedad del Vallenato Crónica, en el Vallenato Clásico o tradicional. El tema fue grabado por MIGUEL DURAN.

https://youtu.be/QkufMItqnUM

Tal como lo dije al publicar mi libro DESASTRE DEL AVION HK 516, que estas composiciones no tienen nada que envidiarle a las ya ampliamente conocidos de la autoría del maestro Rafael Escalona, “La Custodia de Badillo”, “La Patillalera” y otros más de la región del Valle. En las Sabanas son conocidos “El Siniestro de Ovejas” llevado al acetato por el recientemente fallecido Jorge Oñate y grabado además, por el Binomio de Oro. “La Muerte de dos Hermanos” de César Castro y estos dos nacidos en el municipio de Planeta Rica, como historia real de dos hechos ocurridos un mes de marzo.

Por: Bernardo José Rivero Ramos.

Medellín, Marzo 15 de 2021.

Email: bernardorivero@gmail.com

Facebook: Bernardo José Rivero Ramos.

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