Espiritualidad | Con optimismo visualizaremos un sol más esperanzador

Espiritualidad | Con optimismo visualizaremos un sol más esperanzador

Contrario de lo que podría pensarse, estos tiempos nos ofrecen un nuevo cielo y nos dan la posibilidad de un sol más radiante.

En el horizonte, de la Mano de Dios, hoy vemos la posibilidad de cambiar y de ser mejores personas.

Yo sé que muchos hoy están enfermos de los nervios o del estrés que les ha traído toda esta cuarentena. ¡Es apenas normal, dada la situación!

Pero debo decirles que así como el agua se adapta a la vasija en donde la echan, es necesario que nos adaptemos a la situación que nos ha correspondido vivir.

En lugar de quejarnos, optemos por sacudirnos y mirar hacia el frente con optimismo.

Debemos asimilar que las cosas suceden en el momento que corresponden y que ellas tienen una razón de ser. Todo tiene un propósito y es el tiempo el que termina respondiendo cada una de nuestras inquietudes.

Si le ‘echamos cabeza’ encontraremos que, a lo largo de los años, las cosas que nos han ocurrido tenían una explicación, así al comienzo no las hayamos entendido bien.

Esta pandemia por la que atravesamos, desde todo punto de vista, no sólo nos movió el piso sino que además nos está obligando a ver otros horizontes.

En últimas, estamos asumiendo la voluntad y el coraje de emprender el viaje rumbo a otros sueños u otros destinos, muy lejos de las zonas de confort en las que estábamos instalados.

¡Claro! Es preciso tener entereza para afrontar con la claridad suficiente lo que se nos viene; pero hemos de saber que Dios nos acompañará en esos trayectos.

Y no se trata de quedarnos con las manos cruzadas esperando que Jesús actúe; pues Él sólo se encarga de que tales esfuerzos nos traigan frutos en estas épocas, así ellas no sean como las habíamos planeado de manera inicial.

Debemos recibir la ayuda del Creador para contar con su ‘visto bueno’ y, por ende, conquistar las metas… ¡Pero ojo! Ellas sólo las lograremos trabajando.

Todos necesitamos tener esas manos abiertas, llenas de ideales y de esas luces que iluminen cada camino que atravesemos.

Cada quien conducirá la barca rumbo a nuevos horizontes. ¡Debemos ponernos en las manos de Dios, pero no podemos ser pusilánimes! Nuestras ambiciones, nuestros amores, nuestros trabajos y nuestras vidas están bajo nuestros timones.

Las esperanzas pasan por el corazón de Dios; pero Él no late si nosotros no ‘le bombeamos’ las suficientes ganas.

También es preciso avanzar con la certeza de haber aprendido nuestras propias lecciones. Más allá de que por motivos de salud tengamos que confinarnos, eso no implica que nos quedemos atornillados al suelo; es preciso enfrentar los problemas y aprender de todos ellos.

¡Vamos hacia adelante!

Eso sí, no nos apresuremos a correr. Para pasar la página de un libro primero hay que esperar a llegar hasta la última línea y así continuar con la lectura.

Por más que nos acostemos más temprano, el amanecer de un nuevo día sólo irradiará en su tiempo.

¡Todo pasa, todo fluye!

Nosotros sabremos que vamos por el camino correcto cuando perdamos el interés de mirar hacia atrás.

No podemos quedarnos en el recuerdo del dolor de lo que nos pasó, porque todo ello fue el resultado de nuestras acciones; mejor dicho, somos los únicos responsables.

Y por lo mismo, tenemos la gran responsabilidad de empezar a construir el nuevo horizonte con más experiencia y con la gran meta de ser felices.

CATEGORIES
Share This