Espiritualidad | Siga su camino, entienda que lo que ha de ser será

A veces queremos acelerar o forzar ciertas circunstancias, cuando todo se da en los momentos de Dios. ¡Al final recibimos las cosechas de nuestras siembras! Obviamente no todo resulta como esperamos, pero eso no significa que el mundo se nos acabe.

A veces los vientos soplan a nuestro favor, pero ellos también suelen estar en contra nuestra a pesar del empeño que le imprimamos para cambiar sus ráfagas.

Sin que me sienta un resignado, he entendido que ‘lo que ha de ser… será’.

La verdad, no soy de los que les gusta nadar contra la corriente; pues considero que resistirme a cosas que están fuera de mi alcance sería un absoluto desgaste.

Y no solo lo digo yo. Las Sagradas Escrituras e incluso grandes hombres exitosos han sido claros en decir que “hay cosas que, a su tiempo y en su momento, sucederán sin presionar nada”.

Yo no sé mañana si lo que hoy tengo continúe a mi lado; tal vez mi entorno cambié, tanto para bien como para mal; y de pronto lo que ayer era verdad, mañana será mentira.

Lo que sucede es que por los apegos y por las famosas ‘zonas de confort’, muchos pretenden que ‘la vida esté escriturada’ y que todo esté ‘supersincronizado’.

¡Y no es así!

Es más, me atrevo a decir que las mejores cosas que nos suceden son las que no se planean y que simplemente llegan.

No podemos forzar nada, ni mucho menos presionar al tiempo. La ecuación es simple: las aguas del río siempre van hacia adelante.

Así las cosas, no espere milagros ‘solo porque sí’. Bájese del tren de las cosas programadas o de las que están fríamente calculadas.

Un aclaración: No estoy hablando de no tener expectativas, sino de no pretender que todo sea como lo tenemos idealizado.

Es obvio que debemos confiar en que las cosas buenas llegarán, pero también es válido no apegarnos tanto a los resultados en sí.

Debemos enfocarnos en el cómo hacer para conseguir ese sueño y en los esfuerzos que debemos imprimirle, pero tener claro que en el camino pueden haber sorpresas y aún así el mundo no se acabará.

¿Qué le quiero plantear con este mensaje?

Que se deje llevar y maravillar por el simple hecho de respirar. Entre más sencilla sea su vida, más se le abrirá el ‘abanico de posibilidades’ que le permitirá disfrutar desde otras perspectivas, incluso más relajadas y provechosas.

Su vida es un camino y el trayecto puede ser grato, siempre y cuando asuma la mejor actitud. No tiene por qué planificar cada metro de ese recorrido.

Solo debe estar cuando deba estar y comprender que todo llega y que todo pasa.

Hay momentos para avanzar, otros para aguantar, unos más para escampar y, por supuesto, vendrán las épocas de las decisiones, de las acciones y de las bendiciones.

Lo que tiene diseñado Dios va más allá de lo que pueda imaginar. Lo que sí debe procurar es que su mundo tenga un significado propositivo y emprendedor. La vida fluye y usted con ella.

En algunas ocasiones las casualidades cambiarán sus rumbos y también tendrá que esperar que muchas cosas coincidan para que algo se le dé.

Sus iniciativas, siendo buenas y enriquecedoras, jamás serán abortadas. Los deseos de su corazón, con el visto bueno de Dios y poniéndose manos a la obra, siempre le serán concedidos.

¡Solo tiene que saber esperar y actuar en el momento preciso!

Por: Euclides Kilô Ardila

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