Con Dios usted tiene una mayor fuente de energía, recurra a Él

Con Dios usted tiene una mayor fuente de energía, recurra a Él

No importa qué tan duro le haya ido este año, siempre y cuando esté con Dios. Junto a Él podrá sacar del ‘baúl de su corazón’ las más grandes reservas de ánimo.

La idea es que mantenga una buena vibra para despercudirse de esa mala energía que lo viene acompañando desde hace rato.

¿Qué le estoy planteando?

Que le pida al Creador que le permita sacar a flote ese espíritu propositivo que yace en usted, para poder encarar cualquier situación de una forma más alentadora.

Lo mejor es que aprenderá valiosas lecciones de los actuales momentos, manteniendo la serenidad.

Recuerde que las cosas buenas no se dan cuando usted se la pasa abatido, quejándose o maldiciendo ‘aquí y allá’ por todo lo que le pasa. Ellas ocurren cuando pone su fe en Dios y va de su mano trabajando para salir de cualquier circunstancia adversa.

No permita que la tristeza que siente, tal vez por la crisis de la pandemia, le haga seguir en el plano del desaliento. Tampoco se sumerja, con su forma de pensar fatalista, en el mar del desconsuelo.

Reflexione y verá que, tal vez sin darse cuenta, usted suele ser negativo y hace que su vida vaya por ese callejón sin salidas que poco a poco ha ido construyendo.

Admita que se ha ido acostumbrando a ‘bajarse de nota’ frente al menor tropiezo.

Debe aprender a dejar ir lo que no le conviene, ver todo con un sano propósito, ser fuerte para que ningún golpe pueda ‘noquearlo’ y, sobre todo, comprender que si algo no llega es porque vendrá algo mejor.

Los obstáculos que hoy afronta son oportunidades. Eso que usted define como ‘problemas’ son herramientas para aprender, para crecer e incluso para buscar mejores opciones de vida.

Entiendo que la situación actual lo haya afectado, pero debe armarse de valor para asumir lo que venga.

Todo viene y va; y obviamente cada hecho debe aceptarse como parte de la vida misma, sin tener que resignarse a sufrir. Haga acopio de la mayor actitud positiva y tenga la suficiente dignidad para salir adelante.

Los remolinos que le corresponda enfrentar no pueden hacerlo desmayar; por el contrario, usted debe salir fortalecido de ellos.

Si se lo propone, puede diseñar estrategias para recomponerse en lo que queda de este año. Revise bien cuáles son los frentes de acción que debe emprender para que, con una buena estrategia y dedicación, reencuentre el camino.

Ahora bien, no todo es trabajo o preocupación. Haga actividades que le hagan recuperar el matiz de su rostro.

Dicho de otra forma, propóngase cumplir agendas sencillas que le proporcionen felicidad: leer un buen libro, ver tranquilo su partido de fútbol y hasta vivir un sencillo plan de ‘arrunchis’ son grandes vitamínicos. ¡Es cuestión de hacer algo que le quite el hastío que hoy le agobia!

Y con una plegaria, invoque la Bendición de Dios. Pídale que le ayude en esos días en los que está afligido, no para que le resuelva todo de una sino para que le dé fuerza para superar las barreras. Su momento más difícil puede ser el camino más corto para encontrarse con su fe.

Cualquier cosa es posible si tiene la mentalidad, la voluntad y el deseo de hacerla. Y tal vez pierda la esperanza en algún momento, pero cuando menos lo espere Dios llegará y lo sorprenderá.

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