Espiritualidad | En medio de esta crisis, Dios es nuestra luz

Espiritualidad | En medio de esta crisis, Dios es nuestra luz

Hemos afrontado momentos difíciles con todo esto de la pandemia. Además de la enfermedad y del dolor, nos ha tocado pasar por las sombras que dejan las angustias, las precarias condiciones económicas y varios quebrantos que se han suscitado al interior de nuestros hogares y oficinas.

Estos últimos meses han sido fuertes: algunos lo han perdido todo en un abrir y cerrar de ojos; a otros se les han venido desvaneciendo sus proyectos; y muchos sienten que el alma se les está debilitando.

Tras estas ‘bofetadas’ que nos ha dado la vida, de alguna forma nos estamos aferrando más a Dios. Y aunque todavía nos sentimos vulnerables, sabemos que con su abrigo podremos recomponernos.

Junto a Él seremos conducidos por el camino correcto y podremos enfrentar los retos, más allá de que ellos sean muy grandes.

Con la Venia Celestial empezaremos a explorar maneras diferentes de enfrentar lo nos que falta del trayecto.

Nos creíamos invencibles por culpa del orgullo y de la soberbia; pero ahora, tras los duros tropezones, hemos entendido que nos necesitamos unos a otros y que obviamente nada es posible sin el apoyo de nuestro Dios.

Ya hemos comprobado que nuestra salud pende de un hilo y que nadie tiene nada comprado.

De hecho, la situación económica es desesperante para muchos, incluso para los que tenían una vida boyante.

La misma crisis nos ha hecho entender que no podemos quedarnos con los brazos cruzados esperando que todo se nos solucione ‘como si nada’.

Si bien invocamos la Misericordia del Creador, también nos corresponde proyectar el camino a seguir para levantarnos.

Debemos reflexionar tras cada problema que afrontemos y de paso detectar los mensajes que la vida misma nos está brindando con estos golpes.

No permitamos que el miedo, la preocupación, la ansiedad, el aburrimiento o la tristeza nos tumben.

Si siempre somos propositivos y asumimos el reto de cambiar para bien, saldremos victoriosos de todo esto. Nuestro carácter se demuestra en los momentos difíciles y que mejor que esta época para hacer gala de él.

Cuando las circunstancias se vuelven complicadas hay que hacer acopio de entereza para demostrar lo que somos realmente, lo que creemos y nuestras verdaderas esperanzas.

Hoy, más que nunca, será preciso que entendamos que la vida es para consentirla, cuidarla y amarla; y, para ello, debemos entregar lo mejor de nosotros.

Nuestra fe, sin que por ellos nos convirtamos en unos fanáticos de religiones, es una gran herramienta a la hora de salir a flote.

Vivir en la presencia de Dios no es otra cosa que mantenernos siempre cerca de Él para alcanzar sus bendiciones.

La idea es que caminemos junto a Él pero, al mismo tiempo, aprendamos de cada situación para no recaer.

De ahora en adelante, esa cercanía a Dios se debe nutrir con nuestra oración y con la esperanza en un tiempo mejor.

Recordemos que la fe es la agradable creencia que tenemos de la Palabra de Dios.

También debemos retomar las riendas de nuestra vida y estar atentos para no refundirnos en la zozobra.

Solicitémosle a Dios que nos ilumine con su luz abrazadora para caminar junto a los nuestros, para servirle a la comunidad y para trascender en la vida de la mejor forma posible.

Por Euclides Kilô A

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