ESPIRITUALIDAD

Espiritualidad | La zona de confort nos deja inmóviles

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Me sorprende ver a tantas personas padeciendo la monotonía, el tedio e incluso el desánimo; es más, se la pasan diciendo que todo eso es algo ‘normal’.

Viven en una zona de confort y, de manera precisa, la permanencia en esa área los hace sentir ‘seguros’.

Se trata de un peligroso estado mental en el que las personas pretenden huir del miedo, del riesgo y de la ansiedad adoptando un estilo de vida rutinario que, en el papel, les trae un supuesto relajamiento.

Sin embargo, ¿Qué confort puede existir en una vida plana y llena de bostezos?

Siempre he creído que quien opta por quedarse en ese falso estado solo quiere huirle a su responsabilidad de crecer.

Estar mucho tiempo en el ‘sofá’ de la resignación, sin que la misma gente lo note, hace que se viva abandonado en un rincón. Y quedarse así hace que esa persona levante un gran muro de limitaciones personales y profesionales.

¿Es su caso?

¡Pilas porque podría estar perdiendo la oportunidad de vivir nuevas experiencias! También su salud se podría estar deteriorando en medio de una peligrosa lentitud.

No lleve sus expectativas al angustioso indicador del 0%, en donde nada lo motiva, nada lo sorprende y nada lo inquieta.

¿Por qué se llega a ese punto?

Esto sucede porque, de pronto, no ha entendido que la vida tiene que ver con la manera en la que se relaciona con lo nuevo y en cómo rompe con lo cotidiano.

Esta es una invitación a aprovechar al máximo la vida, a cristalizar sus sueños, a no quedarse anclado , a recrear su entorno, a realizar cosas distintas y, sobre todo, a apostarle a ser feliz.

No le estoy sugiriendo nada distinto a ser más creativo, a saber administrar su energía y a crecer con sabiduría y madurez.

No olvide que la vida tiene su propia cuota de riesgo y que le corresponde elegir el camino que lo lleve a un mejor puerto.

Yo sé que está en una dura etapa de incertidumbre, pero es mejor actuar y no quedarse esperando a que la vida lo cambie a totazos.

Deje de ‘pensar en negativo.

Más allá de que se vea obligado a entrar en un terreno desconocido, podrá aprender y nutrir su realidad.

Cada día tendrá que dar los pasos que sean necesarios para reinventarse y eso, en cierta medida, tendrá efectos positivos en usted, en su entorno y en general en las personas que están a su lado.

¡Lograr todo eso vale la pena!

Jamás piense que no será capaz de alcanzar sus metas; todo lo contrario, usted tiene todo por delante para demostrarse a sí mismo que puede llegar lo suficientemente lejos como usted mismo se lo plantee.

Reflexione y plantéese nuevos desafíos, de tal forma que cada día que pase avance y pueda decir que su vida se ha ido transformando para bien.

¡Dios lo bendiga!

Por: Euclides Kilô Ardila

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