ESPIRITUALIDAD

Espiritualidad | Que cada cambio lo haga mirar hacia adelante

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Las cosas pueden cambiar de un momento a otro. No obstante, es importante saber adaptarse a los giros que da la vida para poder seguir mirando hacia adelante.

El destino suele despertarlo de un sopetón y lo obliga a reacomodarse a juro a nuevas situaciones. Cuando menos lo imagine, todo se le remueve y a usted no le queda de otra que afrontar su realidad.

Ojo: entre más se resista, más tardará en reincorporarse a su nuevo entorno. Si se queda anquilosado en la rabia que le produce ese cambio inesperado, quedará congelado en el tiempo y jamás estará listo para continuar.

Aunque las circunstancias sean complejas, es fundamental irradiar una buena vibra y entender que todo pasa ‘para algo’. Además, ese ‘algo’ no siempre es malo.

No se asuste si ve que muchos aspectos están cambiando de manera sorpresiva porque eso solo significa que su camino atraviesa por las vías de la transformación personal.

¡Tome las cosas con calma! Cuando algo súbito aparezca en su mundo, aproveche esa modificación para replantearse sus metas y, sobre todo, para adaptarse a las nuevas reglas de juego.

Tenga claro, eso sí, que hay cosas que se le escaparán de sus manos y, por lo tanto, no pretenda tener todo bajo control, pues eso le producirá mucho malestar y ansiedad.

Cualquier cambio intempestivo, así se vea algo traumático, implica vencer las barreras que usted mismo se ha formado y lo insta a ponerle el pecho a la brisa para resistir la aparente inestabilidad que llega a su cotidianidad.

La vida es un cambio constante que le permite vivir el aquí y ahora tranquilamente y disfrutar de lo que tiene, sin preocuparse de si lo perderá o no.

En el fondo, lo que le sucede es un desafío para probar su propia voluntad de cambio.

No se trata de que las fuerzas del destino estén a su favor sino de asimilar lo que la vida misma le traiga, sin que ello implique estar resignado a la ‘suerte’ que le toque enfrentar.

Debe analizar lo que le está sucediendo, reflexionar sobre las cosas que han tenido un giro y asimilar que eso es normal, entre otras cosas, porque la vida no es un libreto rígido ni acartonado.

No permita que los contratiempos y las normales dificultades lo llenen de incertidumbre y confusión, ni mucho menos que le hagan perder el rumbo de su existencia.

Debe aprender a aceptar lo inevitable, a sonreír y a experimentar alegría, aún en las etapas más duras de su vida.

Esta es una invitación a la aceptación, a comprender los cambios que se le dan y, de manera especial, a adaptarse para poder avanzar.

Recuerde que para ser maestro en el arte de vivir es necesario extraer lo mejor de usted mismo y mirar hacia el horizonte.

Abra su mente y también su corazón para ampliar sus fronteras e ir más allá de los límites. Y para ello, son precisas unas buenas dosis de entereza, acopio y valor.

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